{"id":11822,"date":"2023-01-15T13:34:35","date_gmt":"2023-01-15T12:34:35","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=11822"},"modified":"2025-03-24T17:15:03","modified_gmt":"2025-03-24T16:15:03","slug":"una-luz-en-la-oscuridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/una-luz-en-la-oscuridad\/","title":{"rendered":"Una luz en la oscuridad"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"11822\" class=\"elementor elementor-11822\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6ce7f38 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"6ce7f38\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4e531a6e\" data-id=\"4e531a6e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6e32a7f2 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"6e32a7f2\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">Una luz en la oscuridad<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-395f9146 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"395f9146\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Rodrigo Men\u00e9ndez Pi\u00f1ar, Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4791bf73 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4791bf73\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4f747fa\" data-id=\"4f747fa\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1ae65d39\" data-id=\"1ae65d39\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e2c54a6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e2c54a6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em>Esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas<\/em> (Lc 22, 53). As\u00ed termina nuestro Se\u00f1or el di\u00e1logo con el p\u00e9simo mercader Judas y su turba, al ser asaltado en el Huerto de los Olivos. Era la hora de los enemigos de Cristo, que <em>conspiran contra el Se\u00f1or y contra su Mes\u00edas<\/em> (Sal 2, 2), ali\u00e1ndose los gentiles y el pueblo de Israel, Pilatos y Herodes, junto al Sanedr\u00edn de sacerdotes, para caer sobre su Santo Siervo (cf. Hch 4, 27). Pero era tambi\u00e9n la Hora de Jes\u00fas (cf. Jn 7, 30; 8, 20; 13, 1), su Hora, la de pasar de este Mundo al Padre, la de <em>reconciliar todas las cosas, las del Cielo y las de la Tierra, haciendo la paz por la sangre de su Cruz <\/em>(Col 1, 20).<\/p><p>Este maridaje aparentemente contradictorio de la hora de Dios y la hora de las tinieblas, la de Jes\u00fas y la de sus enemigos, la del bien y la del mal, horada todos los siglos de la historia, haciendo que la navecilla de la Iglesia surque los tiempos triunfante en medio de las tempestades. Hay un tiempo para todo, seg\u00fan el sabio rey <em>Qoh\u00e9leth<\/em>, y as\u00ed hay momentos en los que la exaltaci\u00f3n de su victoria es patente como el sol de mediod\u00eda, y otros en los que la zozobra es tal dentro de la tormenta que no se vislumbra esperanza en el horizonte. Pero en la historia de los hombres todo va mezclado. Nunca faltan manchas en los per\u00edodos de esplendor eclesi\u00e1stico y Dios siempre env\u00eda estrellas radiantes, cuyo fulgor no pueden apagar cuantos nubarrones se ciernan sobre ellas, que la gu\u00eden en tiempos oscuros.<\/p><p>Pero no s\u00f3lo caminan juntas la Luz y la oscuridad. No est\u00e1n entrelazadas, simplemente, haciendo que las cosas no sean qu\u00edmicamente puras. Esto es una mera constataci\u00f3n de la realidad. Sino que en el designio providencial de Dios, de los males se sacan bienes, y en la oscuridad se percibe mejor la luz<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. San Agust\u00edn, al inicio del \u00faltimo libro de su magna obra <em>De civitate Dei<\/em>, ve en esto un indicio de mayor poder en Dios, este de sacar bienes de males, m\u00e1s que en no permitir la existencia de los mismos males (cf. XXII, 1). Y es conocido el recurrente pensamiento agustiniano que defiende la utilidad de las herej\u00edas para confirmar con m\u00e1s contundencia la verdad, as\u00ed como los buenos frutos de las persecuciones al fortalecer la adhesi\u00f3n de los cristianos a la fe. De esta manera, todo aquello que cae bajo la calificaci\u00f3n de mal, de una u otra manera, acaba contribuyendo al triunfo del bien. Y para la resoluci\u00f3n de este dichoso final, Dios gobierna la historia a trav\u00e9s de las causas segundas \u2500unas buenas, otras no tanto, algunas definitivamente malas\u2500, lo cual indica tambi\u00e9n mayor poder en Dios. Podr\u00eda llevar a cabo todo \u00c9l solo, pero <em>por la abundancia de su Bondad<\/em>, como ense\u00f1a santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>comunica a las criaturas la dignidad de verdaderas causas<\/em> (S. Th. I, 22, 3).<\/p><p>Esto que pudiera parecer una reflexi\u00f3n te\u00f3rica reservada a los eruditos de la metaf\u00edsica es lo m\u00e1s pr\u00e1ctico y esperanzador que existe. Al final, el designio general de Dios nunca puede ser frustado y con la frustraci\u00f3n particular y parcial de algunas criaturas no se hace sino colaborar a una mayor honra de Dios y de su obra. Esto lo ense\u00f1a la Revelaci\u00f3n, la teolog\u00eda con sesudos argumentos racionales y tambi\u00e9n se ve reflejado en las buenas obras de literatura que tienen una cosmovisi\u00f3n cristiana. As\u00ed, por ejemplo, en los fundamentos de la obra de Tolkien, sea cuando habla de Melkor, el que introduce el mal en el mundo, cuando Eru, el Creador, despu\u00e9s de haberse mostrado aparentemente negligente por dejar obrar al maligno, le sentencia sobre el final de los tiempos: <em>y t\u00fa, Melkor, descubrir\u00e1s los pensamientos secretos de tu propia mente y entender\u00e1s que son s\u00f3lo una parte del todo y tributarios de su gloria<\/em> (<em>El Silmarillion<\/em>, Ainulindal\u00eb); sea cuando el mismo Eru habla de los hombres: <em>Pero Il\u00favatar sab\u00eda que los Hombres, arrojados al torbellino de los poderes del mundo, se extraviar\u00edan a menudo y no utilizar\u00edan sus dones en armon\u00eda; y dijo: \u2014Tambi\u00e9n ellos sabr\u00e1n, llegado el momento, que todo cuanto hagan contribuir\u00e1 al fin s\u00f3lo a la gloria de mi obra<\/em> (<em>El Silmarillion<\/em>, Quenta Silmarillion, Del principio de los d\u00edas).<\/p><p>La lectura de la oscuridad como purificaci\u00f3n del alma aparece tambi\u00e9n con fuerza en uno de los grandes doctores de la espiritualidad: san Juan de la Cruz. \u00c9l dio consistencia al concepto \u201cnoche\u201d para describir todo el proceso negativo con que Dios va purgando al alma de sus defectos morales en el crisol del dolor. La experiencia de la noche puede describirse en cuatro aspectos: 1) oscuridad en el entendimiento que queda confundido; 2) aridez en la voluntad y desgana en el ejercicio del amor; 3) vac\u00edo de toda posesi\u00f3n de recuerdos y esperanzas en la memoria; 4) aflicci\u00f3n y tormento como estado de \u00e1nimo general, como consecuencia de todo lo anterior. Y si bien en el doctor m\u00edstico tiene un sentido individual de santificaci\u00f3n del alma, nosotros podemos hacer una lectura social acerca de la vida de la Iglesia, para que con esta analog\u00eda alcancemos el fruto que quiere el doctor m\u00edstico cuando expone esta situaci\u00f3n: luz especial de fe y fortaleza en el amor, para perseverar con paciencia, sin pena, confiando en Dios que no abandona.<\/p><p>Hace d\u00e9cadas que nos hemos adentrado en un per\u00edodo de noche \u2500\u00faltimamente m\u00e1s noche si cabe\u2500 en la vida de la Iglesia. En primer lugar, experimentamos una gran oscuridad en el juicio de la fe, en el entendimiento de la Revelaci\u00f3n, d\u00e1ndose una confusi\u00f3n doctrinal generalizada que quiz\u00e1 no tenga parang\u00f3n en la historia eclesial; en segundo lugar, la desgana apost\u00f3lica de voluntades muy d\u00e9biles se hace patente, habi\u00e9ndonos hecho muy c\u00f3modos, sin parres\u00eda para arrostrar dificultades; en tercer lugar, hemos olvidado la riqu\u00edsima Tradici\u00f3n espiritual, cultural y pol\u00edtica de la Iglesia, que ser\u00eda simiente poderosa en medio de la sequedad; y, por \u00faltimo, todo esto conduce a un estado de suplicio interior en aquellos que mantienen la fe y aman a la Iglesia, que tiene como tentaci\u00f3n consumirse en la inutilidad de todo remedio, abandon\u00e1ndose a la impotencia.<\/p><p>Es verdad que el mal particular no deja de ser mal, aunque contribuya al bien general. Es cierto que, aunque Dios contaba con la traici\u00f3n de Judas para redimir al g\u00e9nero humano, esto no le quita culpabilidad personal al vil fementido. Y es seguro que la postraci\u00f3n en la que se encuentra la Iglesia se debe a la culpa de muchos, por acci\u00f3n u omisi\u00f3n, que han arriado la bandera de la Verdad de Cristo, cuando no se han unido a las filas del maligno convirti\u00e9ndose en profetas del anticristo. Pero tambi\u00e9n es verdad, cierto y seguro que la realidad, detr\u00e1s de la noche, es la acci\u00f3n de Dios purificador, que moviendo a la fidelidad heroica en esa situci\u00f3n penosa, sabe sacar grandes bienes de grandes males. Y tambi\u00e9n es inequ\u00edvoco que en la noche Dios no deja de infundir las luces necesarias para no perderse en ella, sea en la santificaci\u00f3n del alma, sea en la pasi\u00f3n de su Iglesia. Esto est\u00e1 en la Revelaci\u00f3n, pues las puertas del Hades no prevalecer\u00e1n; en la teolog\u00eda, que nos explica que la indefectibilidad de la Esposa de Cristo es compatible con sus noches y, en especial, con la \u00faltima noche de la apostas\u00eda anunciada por nuestro Se\u00f1or; y tambi\u00e9n en la literatura, como en la obra de Tolkien: E\u00e4rendil, en el tiempo de la necesidad extrema, obtiene piedad de los Valar y se alza con la luz del silmaril para convertirse en esperanza de elfos y hombres: <em>Ahora bien, cuando por primera vez Vingilot se hizo a la mar del cielo, se elev\u00f3 de pronto, refulgente y brillante; y la gente de la Tierra Media lo vio desde lejos y se asombr\u00f3, y lo tomaron por un signo, y lo llamaron Gil-Estel, la Estrella de la Gran Esperanza. Y cuando esta nueva estrella fue vista en el crep\u00fasculo, Maedhros le habl\u00f3 a su hermano Maglor y le dijo: \u2014\u00bfNo es acaso un Silmaril, que brilla ahora en el Occidente? Y Maglor respondi\u00f3: \u2014Si es en verdad el Silmaril que vimos hundirse en el mar y que se eleva otra vez por el poder de los Valar, regocij\u00e9monos entonces; porque su gloria es vista ahora por muchos, y no obstante est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo mal.\u2014 Entonces los Elfos miraron hacia arriba y ya no desesperaron<\/em> (<em>El Silmarillion<\/em>, Quenta Silmarillion, Del viaje de E\u00e4rendil y la guerra de la c\u00f3lera). Y milenios despu\u00e9s, esa misma luz, ser\u00e1 la esperanza de los m\u00e1s peque\u00f1os, que tienen en su mano el destino del mundo: <em>una luz en los sitios oscuros, cuando todas las otras luces se hayan extinguido <\/em>(<em>El Se\u00f1or de los <\/em>anillos, La comunidad del anillo, Adi\u00f3s a L\u00f3rien) y Frodo, hobbit de la Comarca, peque\u00f1o con los peque\u00f1os, enfrentar\u00e1 con el coraz\u00f3n inflamado por esa llama a uno de los peligros m\u00e1s temibles de toda la historia de la Tierra Media que har\u00eda retroceder a los grandes.<\/p><p>En esta la hora de los enemigos de la Iglesia hagamos cuenta que es tambi\u00e9n la hora de la Iglesia. Siempre hay luces que infunden seguridad en medio de la noche, como fue Benedicto XVI, astro gu\u00eda y restaurador de la belleza lit\u00fargica. Y el brillo del papa Ratzinger \u2500ya de feliz memoria\u2500 ha de encender los corazones en la esperanza de la restauraci\u00f3n cat\u00f3lica, si es que Dios tiene preparado este destino para los siglos futuros; o en la firmeza de la fe, custodiada por la Tradici\u00f3n, si Dios ha dispuesto ya la entrada de la noche \u00faltima que dar\u00e1 paso al nuevo y eterno d\u00eda sin ocaso.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Huelga ahora un tratamiento filos\u00f3fico del mal como privaci\u00f3n de bien para la comprensi\u00f3n de estas l\u00edneas, sin caer en ning\u00fan tipo de dualismo.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-217dc787 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"217dc787\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"515\" height=\"772\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Benedictus_XVI_in_Washington_DC_2008.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-11824\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Benedictus_XVI_in_Washington_DC_2008.jpg 515w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Benedictus_XVI_in_Washington_DC_2008-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\"><\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-21b62f1f\" data-id=\"21b62f1f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5b784950 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5b784950\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5e5277db\" data-id=\"5e5277db\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-efd876e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"efd876e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abLAUDATE\u00bb N\u00ba16 &#8211; ENERO 2023<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-77e85735 elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"77e85735\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una luz en la oscuridad D. 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Era la hora de los enemigos de Cristo, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":11824,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-11822","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-boletin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11822"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11822\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11824"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}