{"id":12275,"date":"2023-02-15T22:54:53","date_gmt":"2023-02-15T21:54:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=12275"},"modified":"2025-03-24T17:15:07","modified_gmt":"2025-03-24T16:15:07","slug":"la-misa-tradicional-un-gran-legado-liturgico-de-benedicto-xvi-parte-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/la-misa-tradicional-un-gran-legado-liturgico-de-benedicto-xvi-parte-v\/","title":{"rendered":"La Misa Tradicional: un gran legado lit\u00fargico de Benedicto XVI (parte V)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"12275\" class=\"elementor elementor-12275\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-777bd35 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"777bd35\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2d2146c7\" data-id=\"2d2146c7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4efec612 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"4efec612\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">La Misa Tradicional: un gran legado lit\u00fargico de Benedicto XVI (parte V)<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-12bf7a8e elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"12bf7a8e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">Mons. D. Alberto Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Chaves, Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-53262dbe elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"53262dbe\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-58834df\" data-id=\"58834df\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6e00eccd\" data-id=\"6e00eccd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4ab709a8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4ab709a8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 celebramos la liturgia tradicional?<\/strong><\/p><p>Nos atrae la Liturgia Tradicional, nos ayuda a vivir mejor nuestra fe cat\u00f3lica, a sentirnos m\u00e1s hijos de la Iglesia, m\u00e1s romanos. No a\u00f1oramos tiempos pasados por una simple nostalgia, sensiblera o amargada, de lo antiguo. No nos adherimos necesariamente a determinadas opciones pol\u00edticas, sino que comulgamos con la doctrina social de la Iglesia. Pertenecemos a diversas clases sociales, procedemos de lugares muy distantes, desarrollamos profesiones muy varias. No somos gente rara: aqu\u00ed hay muchos j\u00f3venes, familias numerosas, abiertas a la vida; se ven muchas sonrisas, mucha alegr\u00eda. No somos oscurantistas. No somos mejores que nadie pero, por lo que yo conozco\u2026 \u00a1tampoco peores! En definitiva (y hay que seguir repiti\u00e9ndolo con garbo a Obispos y sacerdotes), no somos \u201cun problema\u201d. Son otros muchos, y de muy preocupante calado, los problemas que hoy tiene la Iglesia.<\/p><p>Tampoco eran gente rara, problem\u00e1tica o irrelevante los firmantes de la carta enviada en 1971 por el Primado de Inglaterra, Mons. Heenan, que tambi\u00e9n la avalaba, a Pablo VI, quien se sorprendi\u00f3 al ver entre aquellos nombres, m\u00e1s de ochenta representantes de la cultura del siglo XX, el de la archiconocida novelista Agatha Christie. Este era el texto:<\/p><p>\u201c<em>Si alg\u00fan decreto insensato llegase a ordenar la destrucci\u00f3n total o parcial de las bas\u00edlicas o las catedrales, obviamente ser\u00edan las personas beneficiadas por la cultura -cualesquiera fuesen sus creencias personales-, quienes se alzar\u00edan horrorizadas en oposici\u00f3n a una posibilidad tal. Ahora bien, las bas\u00edlicas y catedrales fueron construidas para celebrar\u2026 la Misa Romana Tradicional. Aun as\u00ed\u2026, existe un plan para hacer desaparecer dicha Misa&#8230; Hoy, como en los tiempos pasados, la gente culta\u2026, cuando es amenazada la tradici\u00f3n, es la primera en dar la voz de alarma. No estamos considerando en este momento la experiencia religiosa o espiritual de millones de individuos. El Rito en cuesti\u00f3n, en su magn\u00edfico texto latino, ha inspirado una pl\u00e9yade de logros art\u00edsticos invalorables, no s\u00f3lo obras m\u00edsticas sino de poetas, fil\u00f3sofos, m\u00fasicos, arquitectos, pintores y escultores de todos pa\u00edses y \u00e9pocas. Y as\u00ed, el Rito pertenece a la cultura universal, tanto como a los hombres de Iglesia y a los cristianos&#8230; Los firmantes de este pedido, completamente ecum\u00e9nico y apol\u00edtico, de cada una de las ramas de la cultura europea y de otras partes, quieren llamar la atenci\u00f3n de la Santa Sede sobre la apabullante responsabilidad en la que incurrir\u00eda en la historia del esp\u00edritu humano si se negara a permitir la subsistencia de la Misa Tradicional\u201d<\/em>.<\/p><p>Entre los 84 firmantes figuraban tambi\u00e9n los literatos Robert Graves, Graham Greene, Jorge Luis Borges, Cecil Day Lewis, Julien Green, Fran\u00e7ois Mauriac, Eugenio Montale, Salvador de Madariaga; los fil\u00f3sofos Augusto Del Noce, Jacques Maritain, Maria Zambrano, Gabriel Marcel; nuestro incomparable guitarrista Andr\u00e9s Segovia&#8230;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Como se ve, a quienes critican la Tradici\u00f3n con autosuficiente pedanter\u00eda, tolerando en Liturgia todo, salvo la Misa tradicional, su ignorancia les impide ver que este mundo tienes ra\u00edces intelectuales profundas.<\/p><p>Y sin embargo, en estos \u00faltimos a\u00f1os hemos podido repetir m\u00e1s de una vez con San Pablo, desde una soledad llena de Dios, que este tesoro de la Liturgia Tradicional \u201clo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan\u2026, pues creemos y por eso hablamos\u201d (2 Cor 4, 7-9.\u00a013).<\/p><p>Es eso, la fe, lo que nos estimula a luchar como el despreciable ej\u00e9rcito de Gede\u00f3n. Porque la Misa de siempre no s\u00f3lo complace nuestra sensibilidad, sino que, sobre todo, robustece nuestra fe, en este tiempo de apostas\u00eda que, si San Juan Pablo II hace pocas d\u00e9cadas llam\u00f3 silenciosa<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, hoy es atronadora.<\/p><p>La Misa de siempre vigoriza y reanima nuestra fe porque se celebra de cara a Dios (\u00a1no de \u201cespaldas al pueblo\u201d!), porque en ella predomina el misterio, la adoraci\u00f3n, la cruz, el silencio, el lat\u00edn, el gregoriano, \u00a1la belleza! Porque en ella no se nos trata como ni\u00f1os a los que hay que entretener para que no se vayan.<\/p><p><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\"><b>a.<\/b>\u00a0<\/span><strong style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">Ad orientem: ad Crucem<\/strong><\/p><p>En la Misa Tradicional miramos al futuro de la Iglesia, en cuyo centro est\u00e1 la cruz de Cristo, como est\u00e1 en el centro del altar el Sumo Sacerdote al que la Iglesia contempla y adora hoy, como ayer y siempre. La mirada a Dios es determinante: todo se orienta a \u00c9l; por eso el sacerdote mira la cruz, o el tabern\u00e1culo, dirigido <em>ad Dominum<\/em>: <em>ad Orientem<\/em>. \u00a1Hemos asistido a la insensata demolici\u00f3n de tantos altares antiguos y bellos! Ratzinger lamentaba que \u201cel sacerdote dirigido al pueblo da a la comunidad el aspecto de un todo cerrado en s\u00ed mismo\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Cuando fue Papa, interpon\u00eda entre \u00e9l y los fieles una cruz bien visible, aun conociendo la objeci\u00f3n de la idea de Misa-banquete que desde las \u00abcomunidades de base de los a\u00f1os setenta\u00bb se resiste a morir. Pero el misterio de la comuni\u00f3n eclesial viene de lo alto, no se resuelve mirando a la asamblea.\u00a0 Cuando en la plegaria eucar\u00edstica, momento culminante de la Misa, el sacerdote gira la mirada al pueblo en lugar de mirar a la Cruz frente a ellos, no resulta evidente que est\u00e9 hablando con el Se\u00f1or en nombre del pueblo. Y la consecuencia es que los fieles tambi\u00e9n se distraen mirando al sacerdote, en perjuicio de una verdadera <em>actuosa participatio.<\/em><\/p><p>Todos los peque\u00f1os y medianos trabajos de Ratzinger sobre cuestiones lit\u00fargicas se reunieron en el A\u00f1o Jubilar 2000 bajo el t\u00edtulo <em>El esp\u00edritu de la liturgia. Una introducci\u00f3n<\/em>, del que casi todas las rese\u00f1as se centraron en un cap\u00edtulo de 10 p\u00e1ginas sobre 250: \u201cEl altar y la orientaci\u00f3n de la oraci\u00f3n en la liturgia\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, reduciendo sesgadamente su riqu\u00edsimo contenido a la pretensi\u00f3n de reintroducir la misa \u201cde espaldas\u201d. Pero lo que dice Ratzinger era, en sustancia:<\/p><p>\u201cLa idea de que sacerdote y pueblo en la oraci\u00f3n deber\u00edan mirarse rec\u00edprocamente naci\u00f3 s\u00f3lo en la cristiandad moderna y es completamente extra\u00f1a en la antigua. Sacerdote y pueblo ciertamente no rezan el uno hacia el otro, sino hacia el \u00fanico Se\u00f1or. Por tanto durante la oraci\u00f3n miran en la misma direcci\u00f3n: o hacia Oriente como s\u00edmbolo c\u00f3smico para el Se\u00f1or que viene, o, donde esto no fuese posible, hacia una imagen de Cristo en el \u00e1bside, hacia una cruz o simplemente hacia el cielo\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p>Seg\u00fan Ratzinger, tras la reforma lit\u00fargica se ha perdido de vista lo que est\u00e1 en el centro: \u201cLa Cruz est\u00e1 en el centro de la liturgia cristiana, con toda su seriedad: un optimismo banal, que niega el sufrimiento y la injusticia en el mundo y reduce el ser cristiano al ser cort\u00e9s, no tiene nada que ver con la liturgia de la Cruz\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Predicando en la Catedral de Westminster en 2010, Benedicto XVI dijo que el gran crucifijo que dominaba la nave recordaba que Cristo, \u201cnuestro sumo y eterno sacerdote, une cada d\u00eda a los m\u00e9ritos infinitos de Su sacrificio nuestros propios sacrificios\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p><p><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\"><b>b.<\/b>\u00a0<\/span><strong style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">La adoraci\u00f3n y el silencio<\/strong><\/p><p>Para Benedicto XVI es intr\u00ednseca la relaci\u00f3n entre Eucarist\u00eda y adoraci\u00f3n, que es como el \u201cambiente\u201d espiritual dentro del cual la comunidad puede celebrar bien. La liturgia debe ir precedida, acompa\u00f1ada y seguida de una actitud interior de fe y de adoraci\u00f3n porque en la Eucarist\u00eda, Quien viene a nuestro encuentro y desea unirse a nosotros es el Hijo de Dios, y \u00abante Cristo crucificado todo el cosmos, el cielo, la tierra y el abismo, se arrodilla (cfr. Fl 2, 10-11)&#8230; La humildad de Dios, el amor hasta la cruz, nos demuestra Qui\u00e9n es Dios. Ante \u00c9l nos ponemos de rodillas, adorando. Estar de rodillas ya no es expresi\u00f3n de servidumbre, sino precisamente de la libertad que nos da el amor de Dios, la alegr\u00eda de estar redimidos\u00bb<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>De aqu\u00ed la lecci\u00f3n silenciosa de Benedicto XVI sobre la Comuni\u00f3n dada en la boca y de rodillas, ya que la Comuni\u00f3n en la mano es algo permitido por un indulto, es decir, un acto de duraci\u00f3n limitada, que en cambio se ha convertido en regla, con la consiguiente minusvaloraci\u00f3n de la sacralidad del gesto y de la propia presencia real.<\/p><p>\u201cExisten ambientes, no poco influyentes, que intentan convencernos de que no hay necesidad de arrodillarse. Dicen que es un gesto que no se adapta a nuestra cultura (pero \u00bfcu\u00e1l se adapta?); no es conveniente para el hombre maduro, que va al encuentro de Dios y se presenta erguido. (&#8230;) Puede ser que la cultura moderna no comprenda el gesto de arrodillarse, en la medida en que es una cultura que se ha alejado de la fe, y no conoce ya a Aquel ante el que arrodillarse es el gesto adecuado, es m\u00e1s, interiormente necesario. Quien aprende a creer, aprende tambi\u00e9n a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estar\u00eda enferma en un punto central\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p><p>Y como gesto adorante, no s\u00f3lo la postraci\u00f3n: tambi\u00e9n el silencio. El silencio profundo de un mill\u00f3n de j\u00f3venes ante el Sant\u00edsimo Sacramento en Colonia fue inolvidable para Benedicto XVI, quien dir\u00eda: \u201cAquel silencio orante nos uni\u00f3, nos dio un gran consuelo. En un mundo en el que hay tanto ruido, tanto extrav\u00edo, se necesita la adoraci\u00f3n silenciosa de Jes\u00fas escondido en la Hostia\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. En la Misa tradicional, el \u201csilencio\u201d del Canon Romano y de la consagraci\u00f3n recuerda que el mundo estuvo silencioso durante la crucifixi\u00f3n. S\u00f3lo el t\u00edmido sonar de las campanillas atraviesa ese <em>sacrum silentium<\/em>, anunciando la elevaci\u00f3n de la Hostia y el C\u00e1liz.<\/p><p><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\"><b>c.<\/b>\u00a0<\/span><strong style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">El lat\u00edn y el gregoriano<\/strong><\/p><p>La pregunta es: \u00bfde verdad el lat\u00edn estorba? \u00bfDe verdad la gente es incapaz de comprender la Misa tradicional y es capaz de comprender el\u00a0<em>Novus Ordo<\/em>? Aunque la escuchemos en la propia lengua, \u00bfcomprendemos lo que realmente acaece en la Santa Misa? \u00bfDe veras la lengua vern\u00e1cula ha ayudado a un aumento de fe en la transubstanciaci\u00f3n? De acuerdo: la gente no entiende la Misa en lat\u00edn. \u00a1Pero tampoco en vern\u00e1cula! La \u201ccomprensi\u00f3n\u201d que de la Misa tienen hoy muchos cat\u00f3licos, es subjetiva y superficial, porque para \u201ccomprender\u201d (dejando aparte que es imposible <em>comprender<\/em> el <em>mysterium fidei<\/em>) se necesita algo m\u00e1s que la lengua vern\u00e1cula. Tambi\u00e9n el <em>Novus Ordo<\/em> precisa una catequesis m\u00e1s ortodoxa y una predicaci\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida de las que hoy se ofrecen a los fieles. En s\u00ed misma, la lengua vern\u00e1cula no contribuye a crear una conciencia profunda sobre la transubstanciaci\u00f3n y la adoraci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento. Adem\u00e1s, la precisi\u00f3n doctrinal del lat\u00edn preserva la ortodoxia de un texto lit\u00fargico no sujeto a modas ni a vicisitudes temporales o sociol\u00f3gicas. En su monumental enc\u00edclica\u00a0<em>Mediator Dei<\/em>, el Venerable P\u00edo XII recuerda que \u201cel uso de la lengua latina\u2026 es un signo manifiesto y bello de unidad, como tambi\u00e9n un ant\u00eddoto efectivo contra cualquier corrupci\u00f3n de la verdad doctrinal\u201d. El Vaticano II quiso preservar el lat\u00edn en los ritos latinos. En la v\u00edspera de la apertura del Concilio, con la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Veterum Sapientia<\/em> San Juan XXIII record\u00f3 que si las verdades cat\u00f3licas fueran confiadas a lenguas modernas sujetas a cambio, su sentido no quedar\u00eda de manifiesto con suficiente claridad. La Misa en lat\u00edn nos recuerda, adem\u00e1s de la primac\u00eda del Pont\u00edfice romano, que pertenecemos a una comuni\u00f3n universal, cat\u00f3lica. El Papa Pio XI dijo en su Carta\u00a0<em>Officciorum Omnium <\/em>de 1922: \u201cla Iglesia, porque abarca a todas las naciones y est\u00e1 destinada a perdurar hasta el final de los tiempos, requiere, por su verdadera naturaleza, de una lengua que sea universal, inmutable y no vern\u00e1cula\u201d. Y San Juan Pablo II escribi\u00f3 en 1980 en\u00a0<em>Dominicae Coenae<\/em>, que \u201cla Iglesia romana tiene una deuda especial hacia el lat\u00edn, la espl\u00e9ndida lengua de la antigua Roma, y debe manifestarla en todas las ocasiones que se le presenten\u201d. Aunque algunos fieles (no tantos como nos quieren hacer creer) no sean amigos del lat\u00edn, ser\u00eda completamente contrario a la mente de la Iglesia afirmar que la Misa deber\u00eda celebrarse totalmente en lengua vern\u00e1cula. Trento declar\u00f3: \u201cSi alguno dice\u2026 que la Misa debe ser celebrada s\u00f3lo en lengua vulgar\u2026 sea anatema\u201d (Sesi\u00f3n XXII, canon 9). Es llamativo que el Concilio haga esta puntualizaci\u00f3n con un anatema en un canon dogm\u00e1tico y no en un decreto disciplinar<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>Y sin embargo de todo lo antedicho, hoy sufrimos en la Iglesia una verdadera <em>damnatio<\/em> del lat\u00edn, que, arrastrando consigo al gregoriano, ha hecho que \u00e9ste ya no se escuche en iglesias, monasterios y seminarios, sino en conciertos profanos, convertido en un veh\u00edculo de lucro ajeno a la fe.<\/p><p><strong>EP\u00cdLOGO<\/strong><\/p><p>\u00bfPor qu\u00e9 cuando se ha hecho de todo para renovar la liturgia y atraer a los j\u00f3venes, ellos no van a Misa? \u00bfPor qu\u00e9 crece el n\u00famero de j\u00f3venes afectos al rito antiguo? Nadie nacido a partir de los a\u00f1os 70 puede ser un \u201ctradicionalista\u201d nost\u00e1lgico de tiempos pasados. Estos j\u00f3venes s\u00f3lo buscan adorar mejor al Se\u00f1or, con un deseo totalmente espiritual y para nada ideol\u00f3gico (como se querr\u00eda hacer creer). Y con la forma extraordinaria lo logran<\/p><p>La <em>via pulchritudinis<\/em> es un excelente <em>itinerarium in Deum<\/em>. Son bellos el silencio, la orientaci\u00f3n, el lat\u00edn, el gregoriano, la viril y se\u00f1orial piedad del sacerdote, la humildad de los fieles arrodillados, el brillo de los ojos de los peque\u00f1os ac\u00f3litos al sostener la casulla del preste, mientras tocan la campanilla al alzar. Es bello Jesucristo Crucificado, que <em>stat, dum volvitur orbis<\/em>. Y es bella la Salve rezada al final, mirando todos a la <em>Tota Pulchra<\/em>, la Inmaculada Madre de Dios, la m\u00e1s hermosa de las criaturas. Deben atender a este fen\u00f3meno aquellos cuya misi\u00f3n es <em>episcopein<\/em>: observar, vigilar.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Uno de los firmantes, el escritor franc\u00e9s Jean Madiran, analista de la autodemolici\u00f3n de la Iglesia (as\u00ed se expres\u00f3 el Beato Paulo VI) en sus obras<em> L\u2019H\u00e9resie du XX si\u00e8cle\u00a0<\/em>(Nouvelles Editions Latines, 1968) y<em>\u00a0La r\u00e9volution copernicienne dans l\u2019Eglise\u00a0<\/em>(Editions de Paris, 2004)<em>, <\/em>traz\u00f3 la historia de su defensa de la Misa tradicional<em>\u00a0Histoire de la Messe interdite\u00a0[Historia de la Misa prohibida] <\/em>(2 voll., Via Romana, 2007 y 2009). En 1973 apareci\u00f3 en la revista<em> \u201cItin\u00e9raires\u201d <\/em>una carta de Madiran a Pablo VI, del 21 de octubre de 1972, que iniciaba con estas palabras:\u00a0<em>\u201cBeat\u00edsimo Padre, devu\u00e9lvanos la Escritura, el catecismo y la Misa, que, cada d\u00eda m\u00e1s, nos sustrae una burocracia colegial, desp\u00f3tica e imp\u00eda que, con raz\u00f3n o injustamente, pero sin ser nunca desmentida, pretende imponerse en nombre del Vaticano II y de Pablo VI. Devu\u00e9lvanos la Misa cat\u00f3lica tradicional, latina y gregoriana, seg\u00fan el Misal Romano de san P\u00edo V. Usted permite que se diga que la habr\u00eda prohibido. Pero ning\u00fan pont\u00edfice podr\u00eda, sin abusar del poder, vedar un rito milenario de la Iglesia cat\u00f3lica, canonizado por el Concilio de Trento. Si efectivamente se produjera tal abuso de poder, la obediencia a Dios y a la Iglesia ser\u00eda resistir y no sufrirlo en silencio\u201d. <\/em>La carta fue sucesivamente firmada y comentada por personalidades como Alexis Curvers, Marcel De Corte, Henri Rambaud, Louis Salleron, Eric de Saventhem, Jacques Tr\u00e9molet de Villers, en un volumen intitulado <em>R\u00e9clamation au Saint-P\u00e8re\u00a0<\/em>(Nouvelles Editions Latines, 1974). La protesta de Madiran y de los te\u00f3logos de <em>\u201cItin\u00e9raires\u201d<\/em> acab\u00f3 con el llamamiento a Pablo VI, el 6 de julio de 1971 (cf. Gianfranco Amato,<em>\u00a0L\u2019indulto di Agata Christie, Come si \u00e8 salvata la Messa tridentina in Inghilterra<\/em>, Fede e Cultura, 2013). Los fieles de todos los pa\u00edses que ped\u00edan el restablecimiento de la Misa tradicional, o al menos la <em>\u201cpar condicio\u201d <\/em>para ella, empezaron a multiplicarse sobre todo gracias a la iniciativa de la asociaci\u00f3n <em>\u201cUna Voce\u201d. <\/em>Se hicieron tres peregrinaciones internacionales de los cat\u00f3licos hasta Roma para reconfirmar la fidelidad a la Misa y al catecismo de san P\u00edo V. Cuando, 40 a\u00f1os m\u00e1s tarde, Ratzinger, que hab\u00eda siempre puesto la liturgia en el centro de sus intereses (v\u00e9ase:\u00a0<em>La questione liturgica. Atti delle \u201cGiornate liturgiche di Fontgombault\u201d, <\/em>22-24 de julio de 2001, Nova Millennium, 2010), una vez elegido Papa promulg\u00f3 el<em> Motu Proprio\u00a0Summorum Pontificum, <\/em>escrib\u00eda Madiran el 6 de septiembre de 2007:<em> \u201cEl domingo pasado\u00a0he vuelto, y no era el \u00fanico, a la iglesia que se encuentra a unos pasos de mi casa, en vez de hacer veinte kil\u00f3metros de ida y veinte de vuelta. Ciertamente, lo importante no es que hayamos vuelto nosotros, sino que haya vuelto la Misa. \u00a1Qu\u00e9 gracia!\u201d\u00a0(Chroniques sous Beno\u00eet XVI, <\/em>Via Romana, 2010, p. 197). (Cf. Roberto de Mattei, Jean Madiran y la <em>\u201cHistoria de la Misa prohibida\u201d, <\/em>17 de agosto de 2013, en http:\/\/www.robertodemattei.it\/2013\/08\/17\/jean-madiran\/)<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a><em> \u201cLa cultura europea da la impresi\u00f3n de ser una apostas\u00eda silenciosa por parte del hombre autosuficiente que vive como si Dios no existiera\u201d <\/em>(Juan Pablo II,<em> Ecclesia in Europa, 9).<\/em><\/p><p><a style=\"font-size: 16px; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\"> J. Ratzinger, <\/span><em style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">El esp\u00edritu de la liturgia<\/em><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">, 102<\/span><\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Antes hab\u00eda escrito sobre el tema Mons. Klaus Gamber, fundador del Instituto Lit\u00fargico de Ratisbona, y poco despu\u00e9s la cuesti\u00f3n de la orientaci\u00f3n de la oraci\u00f3n en la Iglesia del primer milenio fue aclarada con rigor Klaus Gor ciente estudiaoco despuamente su riquisimo cient\u00edfico en otros excelentes trabajos: Uwe Michael Lang, <em>Volverse hacia el Se\u00f1or. Orientaci\u00f3n en la plegaria lit\u00fargica<\/em>, Ed. Cristiandad, Madrid, 2007; Stefan Heid, \u201cActitud y orientaci\u00f3n de la oraci\u00f3n en la primera \u00e9poca cristiana\u201d, en <em>Revista de Arqueolog\u00eda Cristiana<\/em> 72, 2006.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Benedicto XVI,\u00a0Prefacio al volumen XI de <em>Opera omnia. Teologia della Liturgia<\/em>, 2010. \u201cLos primeros cristianos rezaban hacia Oriente, hacia el sol naciente, s\u00edmbolo de Cristo que vuelve. Con ello quer\u00edan se\u00f1alar que el mundo entero est\u00e1 de camino hacia Cristo y que \u00c9l abarca este mundo en su totalidad. Esta relaci\u00f3n con el cielo y la tierra es muy importante. No es casual que las antiguas iglesias estuviesen construidas de tal modo que el sol proyectase su luz en el templo en un momento muy determinado. Justamente hoy, cuando tomamos nuevamente conciencia de la importancia de las interacciones entre la Tierra y el universo, deber\u00eda reconocerse tambi\u00e9n el car\u00e1cter c\u00f3smico de la liturgia (Benedicto XVI, <em>Luce del mondo<\/em>, p. 153 en italiano). \u201cEn la Iglesia antigua exist\u00eda la costumbre de que el obispo o el sacerdote, despu\u00e9s de la homil\u00eda, exhortara a los creyentes exclamando: \u00abConversi ad Dominum\u00bb, \u00abVolveos ahora hacia el Se\u00f1or\u00bb. Eso significaba ante todo que ellos se volv\u00edan hacia el este, en la direcci\u00f3n por donde sale el sol como signo de Cristo que vuelve, a cuyo encuentro vamos en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Donde, por alguna raz\u00f3n, eso no era posible, dirig\u00edan su mirada a la imagen de Cristo en el \u00e1bside o a la cruz, para orientarse interiormente hacia el Se\u00f1or\u201d (Benedicto XVI, Homil\u00eda en la Vigilia Pascual, 22 de marzo de 2008). \u201cErik Peterson ha demostrado la estrecha conexi\u00f3n entre la oraci\u00f3n hacia oriente y la cruz, conexi\u00f3n evidente como muy tarde en el periodo constantiniano. [&#8230;] Entre los cristianos se difundi\u00f3 la costumbre de indicar la direcci\u00f3n de la oraci\u00f3n con una cruz sobre la pared oriental en el \u00e1bside de las bas\u00edlicas, pero tambi\u00e9n en las habitaciones privadas, por ejemplo, de monjes y eremitas\u201d (U.M. Lang,\u00a0<em>Rivolti al Signore<\/em>, Siena 2006, p. 32). \u201cSi se nos pregunta hacia d\u00f3nde miraban el sacerdote y los fieles durante la oraci\u00f3n, la respuesta debe ser: \u00a1a lo alto, hacia el \u00e1bside! La comunidad orante durante la oraci\u00f3n no miraba, de hecho, adelante al altar o a la c\u00e1tedra, sino que elevaba a lo alto las manos y los ojos. As\u00ed el \u00e1bside lleg\u00f3 a ser el elemento m\u00e1s importante de la decoraci\u00f3n de la iglesia, en el momento m\u00e1s \u00edntimo y santo de la actuaci\u00f3n lit\u00fargica, la oraci\u00f3n\u201d (S. Heid, \u00abGebetshaltung und Ostung in fr\u00fchchristlicher Zeit\u00bb,\u00a0<em>Rivista di Archeologia Cristiana<\/em>\u00a082 [2006], p. 369).<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> J. Ratzinger, \u201cI 40 anni della Costituzione sulla Sacra Liturgia\u201d en\u00a0<em>Opera Omnia<\/em>, 775-776.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Benedicto XVI, Homil\u00eda Santa Misa, Catedral de la Precios\u00edsima Sangre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, City of Westminster, 18 de septiembre de 2010<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Benedicto XVI, Lectio divina durante el encuentro con los p\u00e1rrocos y sacerdotes de la di\u00f3cesis de Roma, 10 de marzo de 2011<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> J. Ratzinger, <em>El esp\u00edritu de la liturgia<\/em>, 209; 219.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Benedicto XVI, Discurso en el encuentro con el clero, Catedral de Varsovia, 25 de mayo de 2006<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. R. Spataro, <em>Elogio della Messa Tridentina e del latino lingua della Chiesa<\/em>, Fede &amp; Cultura, Verona 2015.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-406bf299 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"406bf299\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0132-768x512.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-10977\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0132-768x512.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0132-300x200.jpg 300w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0132-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0132-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0132-600x400.jpg 600w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0132.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\"><\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4f2fb44c\" data-id=\"4f2fb44c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-62ece019 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"62ece019\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2c476a62\" data-id=\"2c476a62\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2065b700 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2065b700\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abLAUDATE\u00bb N\u00ba17 &#8211; FEBRERO 2023<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-40ef261e elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"40ef261e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Misa Tradicional: un gran legado lit\u00fargico de Benedicto XVI (parte V) Mons. D. Alberto Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Chaves, Pbro. \u00bfPor qu\u00e9 celebramos la liturgia tradicional? Nos atrae la Liturgia Tradicional, nos ayuda a vivir mejor nuestra fe cat\u00f3lica, a sentirnos m\u00e1s hijos de la Iglesia, m\u00e1s romanos. 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