{"id":16180,"date":"2024-01-16T19:27:11","date_gmt":"2024-01-16T18:27:11","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=16180"},"modified":"2025-03-24T16:46:40","modified_gmt":"2025-03-24T15:46:40","slug":"y-sin-embargo-se-mueve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/y-sin-embargo-se-mueve\/","title":{"rendered":"Y sin embargo se mueve"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"16180\" class=\"elementor elementor-16180\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-59b6b04d elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"59b6b04d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-f4dc4f2\" data-id=\"f4dc4f2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-135739e elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"135739e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">Y sin embargo se mueve<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2a240a3c elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"2a240a3c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">V\u00edctor Asensi Ortega, Universidad de Valencia<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5ad2bbda elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5ad2bbda\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-49c82b65\" data-id=\"49c82b65\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-66cc81e7\" data-id=\"66cc81e7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-16a4b853 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"16a4b853\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 La inmensa mayor\u00eda de fuentes acad\u00e9micas reconocen la naturaleza ap\u00f3crifa de esta famosa cita de Galileo. A pie de calle, muchos dir\u00e1n que la pronunci\u00f3, y muchos otros reconocer\u00e1n que \u00abhay debate\u00bb, o que \u00abno queda claro\u00bb. Y es que enseguida que nos alejamos de la asepsia acad\u00e9mica con la que se niega la veracidad de esta cita (a veces en el p\u00e1rrafo siguiente) la frase comienza a colarse en la biograf\u00eda de Galileo por otros lugares: \u00abla pronunci\u00f3 al salir de prisi\u00f3n\u00bb, \u00abla pronunci\u00f3 en privado\u00bb, \u00abfue lo que querr\u00eda haber dicho en el juicio pero no se atrevi\u00f3\u00bb\u2026 Fuera como fuere, lo que queda claro es que la frase condensa la actitud de Galileo y es representativa del caso: un indomable cient\u00edfico se enfrenta a la dogm\u00e1tica inquisici\u00f3n, que reprim\u00eda la ciencia, celosa de que \u00e9sta derrumbara sus supersticiones. De una forma casi fide\u00edsta, si pronunci\u00f3 esta frase o no \u00ab<em>no es tan importante<\/em><em>\u00bb.<\/em><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Deber\u00eda estar bastante claro que Galileo nunca dijo esto. La primera menci\u00f3n de este hecho la encontramos 112 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, en 1754, de mano de Baretti, quien lo sit\u00faa en \u00abla salida de la c\u00e1rcel de la Inquisici\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. El problema no es tanto el desfase en a\u00f1os o el hecho de que los documentos oficiales no fueron p\u00fablicos hasta mucho m\u00e1s tarde (se supone que Baretti tuvo acceso privilegiado a ellos). El problema es que esta historia no cuadra con nada de lo que sabemos de Galileo, quien por cierto no pas\u00f3 ni un minuto de su vida en una c\u00e1rcel de la inquisici\u00f3n. Pero se acepta, porque cuadra muy bien con el Galileo m\u00edtico que empez\u00f3 a construirse justamente en esos a\u00f1os, y que se consolidar\u00eda en todo manual, enciclopedia, panfleto\u2026 y hasta en los cuadros con los que se ha intentado probar la declaraci\u00f3n ap\u00f3crifa<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Este Galileo m\u00edtico, m\u00e1rtir de la Ciencia, es el que perdura hasta hoy en el imaginario colectivo, y en gran medida es el que funda el mito del conflicto percibido entre \u00abCiencia y Religi\u00f3n\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0El relato sustentado por toda esta retah\u00edla de leyendas de la Iglesia reprimiendo la Ciencia es tan fuerte, que cuando se acude a los documentos originales simplemente se hacen cuadrar con \u00e9l. Cuando vemos a Galileo \u2013 o para el caso cualquier otro cient\u00edfico \u2013 hacer profundas declaraciones de Fe se dice que estaban fingiendo. Cuando vemos un avance o descubrimiento amparado por la Iglesia, se dice que fue una lucidez excepcional de alg\u00fan cardenal d\u00edscolo. Lo mismo con la conmutaci\u00f3n de penas escandalosas por otras muy leves. Y as\u00ed, cada acierto es minimizado y hasta el m\u00e1s m\u00ednimo indicio de error es maximizado para que encaje en el relato, pues \u00abtodo el mundo sabe que la Iglesia reprimi\u00f3 la Ciencia\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Por eso no es necesario apabullar con datos y fuentes primarias. El caso de Galileo ha sido exhaustivamente estudiado. La comisi\u00f3n pontificia de Juan Pablo II le dedic\u00f3 13 a\u00f1os. En lugar de eso, prefiero repasar este episodio no solo ajeno a la leyenda ilustrada, sino con una mirada cat\u00f3lica, la misma mirada que Galileo y sus jueces.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 La leyenda parte de que la Iglesia era geocentrista y estaba equivocada, y de que Galileo era heliocentrista y estaba acertado. Ambas proposiciones son falsas. La Iglesia no se cerr\u00f3 al heliocentrismo, sino que vel\u00f3 por que no se aceptara como verdad absoluta sin estar suficientemente probado. La Iglesia estaba dispuesta a aceptarlo si las pruebas eran irrefutables. El problema fue que, de hecho, Galileo se equivocaba. El heliocentrismo no es verdadero; y las pruebas que \u00e9l presentaba, tampoco. Si entendemos este p\u00e1rrafo, habremos desactivado efectivamente todo el relato ilustrado y el caso comenzar\u00e1 a verse en su verdad.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Se suele decir que la Iglesia \u00abera geocentrista\u00bb porque el heliocentrismo contradice las Escrituras. Antes que nada, cabr\u00eda aclarar que la Iglesia y las Escrituras ense\u00f1an primeramente Verdades de Fe, y esto lo hacen de forma infalible. El primer cometido de la Iglesia es la Revelaci\u00f3n de Cristo, de la que las Escrituras forman parte. Respecto las verdades de la Naturaleza, la Iglesia siempre ha defendido que no pueden contradecir las Escrituras, pues Dios es el autor de ambas. Si hay una contradicci\u00f3n aparente; o la explicaci\u00f3n natural es falsa, o el pasaje de las Escrituras se ha malinterpretado. As\u00ed lo expresa m\u00faltiples veces Galileo en su carta abierta a la Gran Duquesa de la Toscana en el 1615<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, donde expone la relaci\u00f3n entre las Escrituras y las ciencias naturales, con doctrina perfectamente cat\u00f3lica, apoyada en San Agust\u00edn y Santo Tom\u00e1s. En esta carta, Galileo llegar\u00e1 a decir que la explicaci\u00f3n que se desprende de una lectura superficial de las Escrituras es preferible incluso a opiniones humanas probables:<\/p><p><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00abIncluso en las afirmaciones que no son materia de Fe, <\/em><em>esta autoridad [la de las escrituras] debe ser antepuesta sobre la de los escritos humanos apoyados solo por meras aserciones o argumentos probables, y no apoyados por el m\u00e9todo demostrativo\u00bb.<\/em><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 El propio Galileo defini\u00f3 su caso. \u00c9l pensaba, err\u00f3neamente, que el heliocentrismo estaba <em>suficientemente demostrado<\/em> (especialmente por su teor\u00eda de las mareas) y por tanto ya no hab\u00eda motivos para preferir la explicaci\u00f3n que se desprend\u00eda de una lectura superficial de las Escrituras. Si bien hoy sabemos que la Tierra no est\u00e1 fija, como se desprende de una lectura superficial de Josu\u00e9, tambi\u00e9n sabemos que el Sol no est\u00e1 fijo, como defend\u00eda Galileo. Por eso, justo como expresa \u00e9l en esa carta, fue obligado a abjurar del heliocentrismo como una verdad probada; no por obstinaci\u00f3n geocentrista, sino por falta de pruebas irrefutables del heliocentrismo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Lejos de perseguir el heliocentrismo, la Iglesia permiti\u00f3 que se desarrollara en la Europa cat\u00f3lica. Galileo hab\u00eda conocido esta teor\u00eda por el libro de Cop\u00e9rnico <em>De revolutionibus orbium coelestium <\/em>publicado casi un siglo atr\u00e1s de la controversia con Galileo. El libro de Cop\u00e9rnico gozaba de un \u00e9xito moderado, sobre todo por las tablas de c\u00e1lculo que tra\u00eda, y era lectura optativa en la Universidad de Salamanca seg\u00fan los estatutos del 1561 y obligatoria desde el 1594, sin que eso generase ni un solo documento por parte de Roma<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Estos estatutos tambi\u00e9n demuestran el auge de la astronom\u00eda. Este auge, acompa\u00f1ado por las nuevas observaciones de los cuerpos celestes, supuso el desfase patente del modelo geocentrista tolemaico. El propio Galileo contribuy\u00f3 a este desfase con la publicaci\u00f3n de sus trabajos sobre las fases en Venus y de las manchas solares en 1610, trabajos por los que fue felicitado y donde abogaba abiertamente por el heliocentrismo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Paralelamente, en la Europa\u00a0 protestante, las cosas eran diferentes. Kepler, d\u00edscipulo de Tyco Brahe (quien plante\u00f3 el modelo geoc\u00e9ntrico m\u00e1s aceptado una vez abandonado el tolemaico), plante\u00f3 otro modelo heliocentrista basado en el de Cop\u00e9rnico con la particularidad de describir \u00f3rbitas el\u00edpticas. Los luteranos, que s\u00ed se adscrib\u00edan a una interpretaci\u00f3n literal de la Biblia y s\u00ed defend\u00edan que la Biblia enunciaba infaliblemente el geocentrismo, persiguieron duramente a Kepler, excomulg\u00e1ndolo e incluso acusando a su madre de brujer\u00eda. Nada que ver con el trato que recib\u00edan los cat\u00f3licos heliocentristas, pues la Iglesia cat\u00f3lica siempre ha sido mucho m\u00e1s abierta a interpretar las Escrituras que la infame literalidad protestante.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Galileo, conocedor de la situaci\u00f3n de Kepler (con quien se carteaba) y conocedor de que la curia estaba examinando el heliocentrismo, se traslad\u00f3 a Roma en el 1615 y comenz\u00f3 una intensa tarea de propaganda heliocentrista. Ah\u00ed es recibido por sus amigos, incluido el futuro Papa Urbano VIII y San Roberto Belarmino, SJ, quienes le aconsejaron que hablara del heliocentrismo s\u00f3lo como hip\u00f3tesis y no como verdad probada. Este mismo a\u00f1o, respondiendo a la carta abierta a la Gran Duquesa, Belarmino vuelve a sintetizar el problema con la defensa f\u00e9rrea de Galileo del heliocentrismo<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>:<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00abDemostrar que las apariencias se salvan asumiendo que el Sol est\u00e1 en centro y la Tierra en los cielos no es lo mismo que demostrar que de hecho el Sol est\u00e1 en el centro y la Tierra en los cielos. Creo que la demostraci\u00f3n para lo primero puede existir, pero tengo graves dudas sobre lo segundo; y en caso de duda, uno no debe abandonar las explicaciones de las Sagradas Escrituras de los santos Padres\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Es decir, aunque se puede demostrar que el heliocentrismo es plausible (\u00ab<em>salva las apariencias\u00bb<\/em>) no se puede demostrar irrefutablemente que es verdadero. El problema con Galileo no era el heliocentrismo, sino su defensa como verdad probada por encima de la interpretaci\u00f3n tradicional de las Escrituras.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Galileo, quien pr\u00e1cticamente toma esta carta como un desaf\u00edo, comienza a difundir a principios del 1616 su prueba del heliocentrismo basada en las mareas. Pero apenas unos meses m\u00e1s tarde, Belarmino convoca a Galileo: sus pruebas no son convincentes y le informa de la decisi\u00f3n de la congregaci\u00f3n del \u00edndice, que publica un documento declarando el heliocentrismo \u00abfalso y absolutamente contrario a las Escrituras\u00bb y a\u00f1ade el libro de Cop\u00e9rnico al \u00edndice de libros prohibidos<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Este suceso, enarbolado como m\u00e1ximo exponente de la represi\u00f3n del heliocentrismo, no evita que en 1620 se publicara en la misma Roma el libro de Cop\u00e9rnico con algunas correcciones. Galileo es ordenado a renunciar al heliocentrismo y a no volver a ense\u00f1arlo como verdad probada.\u00a0<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Galileo acepta, pero sigue trabajando en su argumento sobre las mareas que culminan en 1632 con la publicaci\u00f3n de <em>Di\u00e1logos sobre los dos m\u00e1ximos sistemas del mundo<\/em>, donde tres personajes discuten sobre el modelo tolemaico y copernicano. Aunque en un principio Galileo defiende que es un ejercicio intelectual de contraposici\u00f3n de sistemas y no una defensa del heliocentrismo, es bastante indicativo que el personaje que defiende el geocentrismo se llama \u00abSimplicio\u00bb y hace honor a su nombre. En el juicio del 1633, Galileo reconoce haber desobedecido las ordenanzas de 1616 y haber escrito una obra que ense\u00f1a el heliocentrismo como una verdad probada, y aunque abjura del heliocentrismo, insiste que no cree en \u00e9l desde su renuncia del 1616<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 A\u00f1os m\u00e1s tarde, el tr\u00e1nsito de Venus probar\u00eda las \u00f3rbitas de Kepler frente a las de Cop\u00e9rnico. La publicaci\u00f3n en 1687 de la Ley Universal de la Gravedad en el <em>Principia <\/em>de Newton concluir\u00eda el giro coperniciano demostrando que tanto la Tierra como el Sol se mueven, por lo que ninguno est\u00e1 fijo en el centro. El libro de Cop\u00e9rnico saldr\u00eda del \u00edndice en 1758, cuando estaba plenamente aceptado que tanto la Tierra como el Sol se mov\u00edan. A\u00fan as\u00ed, nada de esto supuso el abandono de sistemas explicativos geoc\u00e9ntricos y helioc\u00e9ntricos. De hecho, el modelo de Tycho, haciendo a la Tierra m\u00f3vil pero situada en el centro, <em>salva apariencias<\/em> hasta la relatividad general en 1915<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Resulta llamativo ver c\u00f3mo Galileo se obsesion\u00f3 con su teor\u00eda de las mareas. En su di\u00e1logo, increpa que Kepler, quien propuso una teor\u00eda sobre las mareas pr\u00e1cticamente igual a la vigente, haya cedido al \u00ab<em>dominio de la luna sobre las aguas, propiedades ocultistas y dem\u00e1s puerilidades<\/em> [<em>pese a su mente abierta y aguda<\/em>]\u00bb. Lo cierto es que el propio Galileo se dio cuenta de su obstinaci\u00f3n. En el juicio, s\u00ed tenemos constancia de una frase suya, muy diferente a la que abr\u00eda el art\u00edculo: \u00abMi error, lo confieso, ha sido de ambici\u00f3n vanagloriosa, pura ignorancia e imprudencia\u00bb<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. Despu\u00e9s del juicio, publica un nuevo di\u00e1logo (<em>Dos nuevas ciencias<\/em>) donde Simplicio pasa a mantener argumentos que Galileo hab\u00eda mantenido. En lugar de centrarse en el heliocentrismo, habla sobre todo de mec\u00e1nica e incluso sienta las bases para la primera ley de Newton. Este \u00faltimo di\u00e1logo, tras la renuncia efectiva de su obsesi\u00f3n con las mareas, se convertir\u00e1, probablemente, en su mejor trabajo. Ante estos hechos, queda al juicio del lector elegir qu\u00e9 frase representa a Galileo mejor.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Y es que esta confesi\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 que la desobediencia al tribunal. Galileo, que durante toda su vida defendi\u00f3 que la verdad natural responde solo a las pruebas, fall\u00f3 al aplicarlo a su propia teor\u00eda. Ya en 1629 recibi\u00f3 una carta del embajador de la Toscana en Espa\u00f1a que le confirmaba que tampoco en el Atl\u00e1ntico ni en el Pacifico las mareas se comportaban como \u00e9l dec\u00eda. \u00c9l supuso que se deb\u00eda al suelo de estos oc\u00e9anos, y mantuvo intacta su teor\u00eda. Reconocer su obstinaci\u00f3n fue tambi\u00e9n un acto de honestidad intelectual. Es por ello a\u00fan m\u00e1s llamativo que la frase ficticia se haga pasar por m\u00e1s cient\u00edfica, cuando s\u00f3lo es m\u00e1s orgullosa.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Por supuesto que hubo errores en el proceso de Galileo. Pero en su conjunto, no es un episodio por el que avergonzarse. Al contrario, la Iglesia demostr\u00f3 valorar y respetar los avances de las ciencias naturales sin renunciar a custodiar las verdades de Fe. Esta actitud abierta pero exigente, no solo no lastr\u00f3 las ciencias naturales, sino que fue lo que permiti\u00f3 que naciesen, precisamente, en los monasterios cat\u00f3licos y despu\u00e9s en sus universidades.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 En otras palabras, si asumimos que Galileo fue un fiel cat\u00f3lico y la Iglesia no buscaba reprimir la ciencia, podemos leer la historia directamente, sin acrobacias supuestas ni frases ap\u00f3crifas. Despoj\u00e9monos de una vez por todas de la leyenda ilustrada. Cuando Galileo dec\u00eda \u00abdos verdades no pueden contradecirse\u00bb, refiri\u00e9ndose a las Escrituras y la Ciencia, lo pensaba de veras. Dejemos de mirar estos siglos de gran esplendor de la catolicidad como si todo cient\u00edfico tuviera miedo y la Iglesia fuera una instituci\u00f3n represiva y supersticiosa. Galileo no era cat\u00f3lico por error.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00abEn el momento en que fue puesto en libertad, mir\u00f3 hacia el cielo y hasta el suelo, y, pateando con el pie, en un estado de \u00e1nimo contemplativo, dijo: \u201cEppur si muove\u201d. \u201cA\u00fan se mueve\u201d, es decir, la Tierra\u201d\u00bb. Baretti, Giuseppe (1757). \u00abLa Biblioteca Italiana\u00bb<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0 Los interesados pueden leer <a href=\"https:\/\/blogs.scientificamerican.com\/observations\/did-galileo-truly-say-and-yet-it-moves-a-modern-detective-story\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> La carta traducida al castellano se puede encontrar <a href=\"https:\/\/repositorio.uchile.cl\/bitstream\/handle\/2250\/134019\/Carta-a-Cristina-de-Lorena-gran-duquesa-de-Toscana.pdf\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Profundiza \u00abLa c\u00e1tedra de matem\u00e1ticas y astronom\u00eda en la universidad de Salamanca del siglo XVI\u00bb de Javier Alejo Montes. Ambos estatutos disponibles en el repositorio de Gredos: <a href=\"http:\/\/hdl.handle.net\/10366\/56658\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">http:\/\/hdl.handle.net\/10366\/56658<\/a> y <a href=\"http:\/\/hdl.handle.net\/10366\/82862\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">http:\/\/hdl.handle.net\/10366\/82862<\/a>, respectivamente.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Tomado de una charla del Dr. Chris Decaen, accesible <a href=\"https:\/\/www.thomasaquinas.edu\/news\/dr-chris-decaen-lecture-galileo-church\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> \u00abThe Theological Status of Heliocentrism\u00bb (1997) J.S. Daly.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u00a0 Ibid.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> El art\u00edculo \u00abA Semi-Tychonic Model in General relativity\u00bb (1998) de George L. Murphy explora este tema.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> \u00abGalileo en Roma\u00bb (2003) William R. Shea y Mariano Artigas.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4840e364 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"4840e364\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"472\" height=\"538\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/galileo.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-16182\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/galileo.jpg 472w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/galileo-263x300.jpg 263w\" sizes=\"(max-width: 472px) 100vw, 472px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">Galileo Galilei en prisi\u00f3n (1837), de Eugene van Maldeghem.<br> Una copia de este cuadro fue atribuida err\u00f3neamente a Murillo.<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-639ed371\" data-id=\"639ed371\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7c5f920b elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7c5f920b\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-cb3e17f\" data-id=\"cb3e17f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-261af0ad elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"261af0ad\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abLAUDATE\u00bb N\u00ba28 &#8211; ENERO 2024<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4847fecf elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"4847fecf\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y sin embargo se mueve V\u00edctor Asensi Ortega, Universidad de Valencia \u00a0 \u00a0 \u00a0 La inmensa mayor\u00eda de fuentes acad\u00e9micas reconocen la naturaleza ap\u00f3crifa de esta famosa cita de Galileo. A pie de calle, muchos dir\u00e1n que la pronunci\u00f3, y muchos otros reconocer\u00e1n que \u00abhay debate\u00bb, o que \u00abno queda claro\u00bb. 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