{"id":23672,"date":"2024-06-28T19:01:52","date_gmt":"2024-06-28T17:01:52","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=23672"},"modified":"2025-03-24T16:40:35","modified_gmt":"2025-03-24T15:40:35","slug":"el-sagrado-corazon-de-jesus-y-las-virtudes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/el-sagrado-corazon-de-jesus-y-las-virtudes\/","title":{"rendered":"El Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y las virtudes"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"23672\" class=\"elementor elementor-23672\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-1aecaca elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"1aecaca\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2a4398a\" data-id=\"2a4398a\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a14f3f2 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"a14f3f2\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">El Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y las virtudes<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2554bb5 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"2554bb5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Tom\u00e1s Minguet Civera, Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6515726 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6515726\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-47bd9ca\" data-id=\"47bd9ca\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-cbc76bd\" data-id=\"cbc76bd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7ff477e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7ff477e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Uno de los tantos (tant\u00edsimos) pensamientos agudos y luminosos de Chesterton es aquel de que \u00ablas virtudes paganas: la justicia y la templanza, son virtudes tristes; mientras que las virtudes m\u00edsticas: fe, esperanza y caridad, son virtudes alegres y exuberantes\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Desde otra perspectiva, pero con cierta concomitancia, el profesor Senior hac\u00eda notar que \u00absi guardamos los diez mandamientos, evitaremos el infierno; si amas a Dios y al pr\u00f3jimo como a ti mismo, cumplir\u00e1s la ley de justicia. Pero la vida cristiana no consiste solamente en evitar el infierno, aunque esto sea esencial. Porque la vida misma es el Reino de los Cielos que consiste en amar a Cristo y a nuestro pr\u00f3jimo como \u00c9l nos ama\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abEste es el amor que produce alegr\u00eda en el sufrimiento y en el sacrificio, el amor de Roland y Olivier, que se lanzan a la batalla, defendiendo hasta la muerte aquello que aman\u00bb (\u00edbid.).<\/p><p>Ambos autores no nos est\u00e1n planteando una disyuntiva entre vivir la virtud y el amor de Cristo, sino algo m\u00e1s hondo y hermoso: las virtudes naturales, aquello que nos hace buenos, deben ser animadas por una fuerza \u00edntima que no est\u00e1 en ellas mismas; las virtudes (\u00a1nosotros!) necesitan un coraz\u00f3n que les d\u00e9 sentido y plenitud\u2026 m\u00e1s a\u00fan, poes\u00eda y m\u00edstica. Porque se trata, por supuesto, de ser realmente buenos, es decir, de vivir nuestra naturaleza seg\u00fan aquello que somos, seg\u00fan la forma con la que hemos sido creados por el Se\u00f1or. Ser plenamente justos, prudentes, fuertes y templados. Y, desde estos goznes, ser de verdad humildes, magn\u00e1nimos, pacientes, sobrios, religiosos, perseverantes, modestos\u2026 \u00bfc\u00f3mo no? Mas, de alg\u00fan modo, todo esto no basta por s\u00ed mismo. No es suficiente.<\/p><p>Y no lo es porque las virtudes \u00absolas\u00bb o bien se desordenan y enloquecen, como dec\u00eda \u2013cit\u00e9moslo otra vez\u2013 Chesterton: \u00abEl mundo moderno est\u00e1 repleto de antiguas virtudes cristianas desquiciadas, que se han desquiciado porque se han separado de las dem\u00e1s y ahora vagan solas\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>; o bien porque \u2013recordemos aquello de \u00abla virtud por la virtud\u00bb\u2013 son vividas en esa extra\u00f1a y triste seriedad del estoicismo o de Kant; o bien porque devienen en el farise\u00edsmo, ese mal horrible \u2013tal vez el peor por cuasi-incurable\u2013 por el que la virtud se transforma en una mueca vac\u00eda y cruel. Castellani escribir\u00e1 algunas de sus p\u00e1ginas m\u00e1s violentas contra esta plaga: \u00abEl farise\u00edsmo es el gusano de la religi\u00f3n\u2026 Es la soberbia religiosa, es la corrupci\u00f3n m\u00e1s sutil y peligrosa de la verdad m\u00e1s grande: la verdad de que los valores religiosos son los primeros\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Para ser virtuosos, pues, para bien ser aquello que de verdad somos, nos hace falta tanto un espejo en el que aprender el recto uso de cada una de nuestras potencias, como esa \u00abfuerza secreta\u00bb que las dinamice sin pudrirlas. Necesitamos un Divino Modelo, que nos muestre qu\u00e9 significa en concreto ser bueno, por dentro y por fuera. Y necesitamos tambi\u00e9n una Divina Fuerza, que unifique y aliente y perfeccione cada fibra de nuestro ser, una \u00abfuerza que viene de lo Alto\u00bb (Lc 24, 49) y que haga \u00abmayor\u00bb nuestra justicia (cf. Mt 5, 20).<\/p><p>Nuestro Divino Modelo es Cristo, Luz de Luz y Sol sin ocaso. En \u00c9l vemos la plenitud y perfecci\u00f3n de cada potencia, de cada pasi\u00f3n y de cada sentimiento humanos\u2026 Porque \u00abla respuesta a la cuesti\u00f3n de la imagen aut\u00e9ntica del hombre cristiano puede concretarse en una frase; m\u00e1s a\u00fan, en una palabra: Cristo\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Vemos en \u00c9l lo que es ser manso y magn\u00e1nimo, humilde y valiente, veraz y prudente, paciente y aguerrido. Y vemos todas las virtudes ordenadas, integradas, orientadas. Pero las vemos, adem\u00e1s y sobre todo, animadas por un principio que lo unifica y lo vivifica todo.<\/p><p>\u00bfCu\u00e1l? Su Sagrado Coraz\u00f3n, ese Coraz\u00f3n que, \u00abunido hipost\u00e1ticamente a la Persona divina del Verbo, palpit\u00f3 de amor y de todo otro afecto sensible\u00bb<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Vemos latir en cada virtud, en cada palabra, en cada gesto, su ardiente Caridad \u2013al Padre y a cada uno de nosotros\u2013, una caridad no s\u00f3lo espiritual y divina, sino tambi\u00e9n llena de todos \u00ablos sentimientos de un afecto humano\u00bb (\u00edbid.). Esto es lo que busc\u00e1bamos, esto es lo que necesit\u00e1bamos: Su Divino y Sagrado Coraz\u00f3n. Hemos encontrado el Tesoro escondido\u2026 en la \u00abtierra buena\u00bb que es el Coraz\u00f3n Inmaculado de la Virgen Mar\u00eda (cf. Mt 13,44; Mc 4, 8). Un Tesoro dentro de otro Tesoro.<\/p><p>M\u00e1s a\u00fan. Este Coraz\u00f3n, por pura misericordia, no es s\u00f3lo modelo para nosotros, sino que tambi\u00e9n podemos participar de \u00c9l. En efecto, Nuestro Divino Maestro ha dejado abierto su Sagrado Costado para derramar sobre nosotros sus \u00edntimas riquezas, su mismo h\u00e1lito embriagante. \u00abY, dicho esto, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: Recibid el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Jn 19,22)\u2026 y la Iglesia, y los sacramentos y la gracia.<\/p><p>Ahora hemos de aceptar este Don-sobre-todo-Don, lo cual acontece por una suerte de intercambio. Le damos nuestro pobre coraz\u00f3n a Aquel que, por medio de la Virgen Sant\u00edsima, nos ofrece el Suyo. As\u00ed lo ped\u00eda un venerable cartujo del siglo XVI (y nosotros con \u00e9l):<\/p><p>\u00abOh, Se\u00f1or de infinita misericordia, por esta herida de ardiente caridad, uno mi amor a tu Divino Amor, para que mediante \u00e9l mi amor sea perfecto y se pierda en el tuyo, se funda en el tuyo, como dos metales licuados por el fuego forman uno solo. Nuestras dos voluntades no sean ya m\u00e1s que una sola voluntad o, m\u00e1s exactamente, la m\u00eda est\u00e9 totalmente unida y siempre uniformada a la tuya. Arrojo en tu Coraz\u00f3n, en este ardiente horno, en esta llaga de Amor, mis afectos, mis inclinaciones, mis pensamientos, mis deseos, para que el fuego devore cuanto est\u00e1 cubierto de herrumbre y suciedad, cuanto es imperfecto y desordenado; entonces mi coraz\u00f3n, completamente renovado y purificado, se consumir\u00e1 enteramente en ti y por ti\u00bb.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> G. K. Chesterton, <em>Herejes <\/em>(Barcelona, Acantilado, 2009) 114.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> J. Senior, <em>La restauraci\u00f3n de la cultura cristiana <\/em>(Buenos Aires, V\u00f3rtice, 2016), 33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> G. K. Chesterton, <em>Herejes <\/em>(Barcelona, Acantilado, 2013), 37-38.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> L. Castellani, <em>Cristo y los fariseos<\/em> (Mendoza, Jauja, 1999), 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> J. Pieper, <em>Las virtudes cristianas <\/em>(Madrid, Rialp, 9\u00aa ed, 2007), 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> P\u00edo XII, <em>Carta enc\u00edclica \u00abHaurietis aquas\u00bb<\/em> (15-5-1956), n. 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Juan Justo Lanspergio (1490-1539), cit. en L. M. Castillo (coord.), <em>El Dios del coraz\u00f3n. Lecturas, meditaciones y oraciones en torno al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas <\/em>(Valencia, 2021), 28.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c3ad96e elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"c3ad96e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"868\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/b33_1b-768x868.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-23678\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/b33_1b-768x868.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/b33_1b-265x300.jpg 265w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/b33_1b-906x1024.jpg 906w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/b33_1b-1358x1536.jpg 1358w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/b33_1b.jpg 1431w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">\u201cEstampa del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas (detalle)\u201d, h. 1880. Col. Auguste Martin, Universidad de Dayton (Ohio).<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-fe935e8\" data-id=\"fe935e8\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f32eb6a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f32eb6a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-492313c\" data-id=\"492313c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-19cc8f4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"19cc8f4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abLAUDATE\u00bb N\u00ba33 &#8211; JUNIO 2024<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-02fda0a elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"02fda0a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y las virtudes D. Tom\u00e1s Minguet Civera, Pbro. Uno de los tantos (tant\u00edsimos) pensamientos agudos y luminosos de Chesterton es aquel de que \u00ablas virtudes paganas: la justicia y la templanza, son virtudes tristes; mientras que las virtudes m\u00edsticas: fe, esperanza y caridad, son virtudes alegres y exuberantes\u00bb[1]. Desde otra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":23674,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[55,52],"tags":[],"class_list":["post-23672","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-boletin","category-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23672","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23672"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23672\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23674"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}