{"id":25516,"date":"2024-07-19T19:30:33","date_gmt":"2024-07-19T17:30:33","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=25516"},"modified":"2024-07-19T19:35:22","modified_gmt":"2024-07-19T17:35:22","slug":"27-julio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/27-julio\/","title":{"rendered":"27 de julio"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"25516\" class=\"elementor elementor-25516\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d3dd5a7 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-default elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"d3dd5a7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-9d678fd\" data-id=\"9d678fd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c14b411 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"c14b411\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">S\u00e1bado 27 de julio. Santa Mar\u00eda en s\u00e1bado. San Pantale\u00f3n, m\u00e1rtir <\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6ef6ee6 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"6ef6ee6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">Resumen de las catequesis del Libro del Peregrino 2024 \u2013 Nuestra Se\u00f1ora de la Cristiandad \u2013 Espa\u00f1a.\n<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-86790e1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"86790e1\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1cb6e99\" data-id=\"1cb6e99\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b331ce5\" data-id=\"b331ce5\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-99edb33 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"99edb33\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<ol><li><a href=\"#1\">La Santa Misa, verdadero sacrificio<\/a><\/li><li><a href=\"#2\">Esencia del sacrificio de la Misa<\/a><\/li><li><a href=\"#3\">Fines de la Santa Misa I<\/a><\/li><li><a href=\"#4\">San Tarsicio, m\u00e1rtir de la Eucarist\u00eda<\/a><\/li><\/ol>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1a5168f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1a5168f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" id=\"1\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<ol><li><strong>La Santa Misa, verdadero sacrificio<\/strong>*<\/li><\/ol><p>La Santa Misa es un verdadero sacrificio. Para entender esto debemos considerar, en primer lugar, la importancia de los sacrificios como parte de toda religi\u00f3n natural, de los sacrificios de la Antigua Alianza y del sacrificio de la Cruz.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 es un sacrificio? Lo primero que se ha de decir es que el sacrificio es el acto m\u00e1s importante del culto externo y p\u00fablico, el m\u00e1s solemne y excelente con que puede honrarse a Dios.<\/p><p>En sentido estricto, el sacrificio se define como la oblaci\u00f3n externa de una cosa sensible, con cierta inmutaci\u00f3n o destrucci\u00f3n de la misma, realizada por el sacerdote en honor de Dios para testimoniar su supremo dominio y nuestra completa sujeci\u00f3n a \u00c9l.<\/p><p>Este principio, que es de derecho natural y confirma la pr\u00e1ctica universal del g\u00e9nero humano en todas las religiones, cobra un nuevo sentido con la Revelaci\u00f3n del Dios verdadero. En la Antigua Alianza, los sacrificios que se ofrecen, mandados por Dios, van a ser cruentos (con efusi\u00f3n de sangre) pero finitos (por quienes los ofrecen y por lo que se ofrece).<\/p><p>Estos van a tener el sentido de preparar el verdadero, pleno y definitivo Sacrificio que ser\u00e1 ofrecido por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la Cruz. Su valor es infinito por quien lo ofrece y por lo que ofrece: a S\u00ed mismo.<\/p><p>Podemos completar esta noci\u00f3n general de sacrificio con la que ofrece San Agust\u00edn en la Ciudad de Dios cuando afirma que \u201cel verdadero sacrificio es toda obra hecha para unirnos a Dios en santa alianza, es decir, referido a la meta de aquel bien que puede hacernos de verdad felices\u201d.<\/p><p>Dicho esto, podemos entender mejor qu\u00e9 queremos decir cuando afirmamos que la Misa es un verdadero sacrificio, tal como la Iglesia lo ense\u00f1a. Es de fe divina que en la Santa Misa se ofrece a Dios un verdadero y propio sacrificio y es doctrina cat\u00f3lica que el sacrificio de la Cruz y el sacrificio del altar son un solo e id\u00e9ntico sacrificio, sin m\u00e1s diferencia que el modo de ofrecerse: cruento en la cruz e incruento en el altar.<\/p><p>Como ense\u00f1a el Concilio de Trento: \u201cUna y la misma es la v\u00edctima, uno mismo el que ahora se ofrece por ministerio de los sacerdotes y el que se ofreci\u00f3 entonces en la cruz; solo es distinto el modo de ofrecerse\u201d.<\/p><p>Por eso, podemos decir descriptivamente que la Santa Misa \u201ces el sacrificio incruento de la Nueva Ley que conmemora y renueva el del Calvario, en el cual se ofrece a Dios, en m\u00edstica inmolaci\u00f3n, el cuerpo y la sangre de Cristo bajo las especies sacramentales de pan y vino, realizado por el mismo Cristo, a trav\u00e9s de su leg\u00edtimo ministro, para reconocer el supremo dominio de Dios y aplicarnos los m\u00e9ritos del sacrificio de la cruz\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-43b66e0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"43b66e0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" id=\"2\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<ol start=\"2\"><li><strong>Esencia del sacrificio de la Misa<\/strong><\/li><\/ol><p>Los te\u00f3logos se han preguntado cu\u00e1l es la <em>esencia<\/em> de la Misa. Algunos la han encontrado en el ofertorio. Otros, en la consagraci\u00f3n y comuni\u00f3n del sacerdote, en la sola comuni\u00f3n, o en la conjunci\u00f3n de la consagraci\u00f3n, oblaci\u00f3n de la Hostia consagrada, mezcla de las dos especies y comuni\u00f3n. Otros, entre ellos Santo Tom\u00e1s de Aquino y San Buenaventura, en la sola consagraci\u00f3n de las dos especies.<\/p><p>Siguiendo a Santo Tom\u00e1s, la enc\u00edclica <em>Mediator Dei<\/em>, de P\u00edo XII, ense\u00f1\u00f3 que la esencia del sacrificio de la Misa consiste en la sola consagraci\u00f3n de las dos especies: \u201cSe debe, pues, una vez m\u00e1s advertir que el sacrificio eucar\u00edstico, por su misma naturaleza, es la incruenta inmolaci\u00f3n de la divina V\u00edctima, inmolaci\u00f3n que se manifiesta m\u00edsticamente por la separaci\u00f3n de las sagradas especies y por la oblaci\u00f3n de las mismas al Eterno Padre\u201d.<\/p><p>Por esta raz\u00f3n, se dice que la consagraci\u00f3n o transubstanciaci\u00f3n de las dos especies del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or constituye formalmente el Sacrificio Eucar\u00edstico. Cristo, por la separaci\u00f3n simb\u00f3lica o sacramental de su Cuerpo y de su Sangre bajo las distintas especies, que representan su inmolaci\u00f3n cruenta en la cruz, se ofrece e inmola a su Eterno Padre de una manera incruenta, m\u00edstica o sacramental.<\/p><p>As\u00ed, Pio XII en la misma enc\u00edclica, siguiendo de nuevo a Santo Tom\u00e1s, ense\u00f1a que \u201cen la cruz \u00c9l se ofreci\u00f3 a Dios totalmente y con todos sus sufrimientos, y esta inmolaci\u00f3n de la V\u00edctima fue llevada a cabo por medio de una muerte cruenta, voluntariamente padecida; en cambio, sobre el altar, a causa del estado glorioso de su naturaleza humana, \u00abla muerte no tendr\u00e1\u0301 ya dominio sobre El\u00bb (Romanos 6,9), y por eso la efusi\u00f3n de la sangre es imposible; pero la Divina Sabidur\u00eda ha hallado un modo admirable para hacer manifiesto el sacrificio de nuestro Redentor con se\u00f1ales exteriores, que son s\u00edmbolos de muerte, ya que, gracias a la transustanciaci\u00f3n del pan en el cuerpo y del vino en la sangre de Cristo, as\u00ed como esta\u0301 realmente presente su cuerpo, tambi\u00e9n lo est\u00e1 su sangre; y de esa manera las especies eucar\u00edsticas, bajo las cuales se halla presente, simbolizan la cruenta separaci\u00f3n del cuerpo y de la sangre. De este modo, la conmemoraci\u00f3n de su muerte, que realmente sucedi\u00f3 en el Calvario, se repite en cada uno de los sacrificios del altar, ya que, por medio de se\u00f1ales diversas, se significa y se muestra Jesucristo en estado de v\u00edctima.\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f6f750b elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f6f750b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" id=\"3\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<ol start=\"3\"><li><strong>Fines de la Santa Misa<\/strong><strong> I<\/strong><\/li><\/ol><p>La Santa Misa, como renovaci\u00f3n incruenta del sacrificio del Calvario, tiene los mismos fines y produce los mismos efectos que el Sacrificio de la Cruz. Es doctrina de fe divina, expresamente definida en el Concilio de Trento, que la Santa Misa es, a la vez, un sacrificio de adoraci\u00f3n, reparaci\u00f3n, impetraci\u00f3n o propiciaci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias<strong>.<\/strong><\/p><p><em>Sacrificio latr\u00e9utico o de <\/em><em>adoraci\u00f3n<\/em>: por la m\u00edstica inmolaci\u00f3n de Jesucristo bajo las especies de pan y vino se ofrece a Dios un sacrificio de valor infinito en reconocimiento de su supremo dominio sobre nosotros y de nuestra humilde servidumbre hacia \u00c9l, que es lo propio del culto de latr\u00eda o adoraci\u00f3n. Esta finalidad se consigue siempre y de modo infalible por la dignidad infinita del Sacerdote principal que es Jesucristo y por el valor de la V\u00edctima ofrecida.<\/p><p>As\u00ed, una sola misa glorifica m\u00e1s a Dios que lo que le glorificar\u00e1n en el cielo por toda la eternidad todos los \u00e1ngeles y santos juntos, incluyendo a la misma Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios.<\/p><p>La raz\u00f3n es que toda la glorificaci\u00f3n que las criaturas ofrecer\u00e1n a Dios eternamente en el cielo ser\u00e1 todo lo grande que se quiera, pero no infinita; mientras que la Santa Misa glorifica infinitamente a Dios, en el sentido riguroso y estricto de la palabra. En retorno de esta inmensa glorificaci\u00f3n, Dios se inclina amorosamente hacia sus criaturas. De ah\u00ed procede el inmenso tesoro que representa para nosotros el Santo Sacrificio del altar.<\/p><p><em>Sacrificio de <\/em><em>reparaci\u00f3n o propiciatorio<\/em>: La Santa Misa, como renovaci\u00f3n que es del mismo sacrificio redentor, tiene toda su virtud infinita y toda su eficacia reparadora. Claro que este efecto no se nos aplica en toda su plenitud infinita, sino en grado limitado y finito, seg\u00fan nuestras disposiciones. Pero, con todo:<\/p><p><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">a) Nos alcanza \u2014de suyo <\/span><em style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">ex opere operato<\/em><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">, si no le ponemos obst\u00e1culos\u2014 la gracia actual, necesaria para el arrepentimiento de nuestros pecados.<\/span><\/p><p>Lo ense\u00f1a expresamente el concilio de Trento: \u00abPues aplacado el Se\u00f1or por la oblaci\u00f3n de este sacrificio, concediendo la gracia y el don de la penitencia, perdona los cr\u00edmenes y pecados, por grandes que sean\u00bb.<\/p><p><span style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">b) Nos remite siempre, infaliblemente si no ponemos obst\u00e1culo, parte, al menos, de la pena temporal que ten\u00edamos que pagar por nuestros pecados en este mundo o en el otro.<\/span><\/p><p>Y este efecto puede producirlo tambi\u00e9n en favor de las almas del Purgatorio, como declaro\u0301 expresamente el mismo Concilio de Trento. El grado y medida de esta remisi\u00f3n depende de nuestras disposiciones, al menos en lo relativo a las penas debidas por nuestros propios pecados; porque en lo relativo al grado de descuento a las almas del Purgatorio, es lo m\u00e1s probable que <em>ex opere operato<\/em> dependa \u00fanicamente de la voluntad de Dios, aunque <em>ex opere<\/em> <em>operantis<\/em> ayude tambi\u00e9n mucho la devoci\u00f3n del que dice la misa o del que la encargo\u0301.<\/p><p>En fin, ning\u00fan sufragio aprovecha tan eficazmente a las almas del Purgatorio como la aplicaci\u00f3n del Santo Sacrificio de la Misa. Y ninguna otra penitencia sacramental pueden imponer los confesores a sus penitentes cuyo valor satisfactorio pueda compararse, de suyo, al de una sola misa ofrecida a Dios.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-669d402 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"669d402\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" id=\"4\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<ol start=\"4\"><li><strong>San Tarsicio, m\u00e1rtir de la Eucarist\u00eda<\/strong><\/li><\/ol><p>San Tarsicio, patrono de los ac\u00f3litos y ejemplo de culto eucar\u00edstico para todos los fieles, muri\u00f3 m\u00e1rtir durante la persecuci\u00f3n de Valeriano.<\/p><p>El relato de los hechos, con todos los rasgos de verosimilitud hist\u00f3rica, es como sigue.<\/p><p>Los cristianos no pod\u00edan vivir la fe con manifestaciones externas. Era preciso esconderse para alabar al \u00fanico Dios verdadero como disc\u00edpulos del Se\u00f1or Jesucristo; por no disponer de locales amplios donde pudieran reunirse, lo hac\u00edan a la orilla del T\u00edber, en los cementerios.<\/p><p>Es un d\u00eda especial. Sixto es el sacerdote; s\u00ed, lo nombraron sucesor del pont\u00edfice Esteban al que hab\u00edan matado los perseguidores. Todos cantan salmos, en medio de un gran silencio se leen algunos trozos del Evangelio y hace Sixto una sabia reflexi\u00f3n. El di\u00e1cono Lorenzo pone pan y vino sobre la mesa y el anciano sacerdote comienza la f\u00f3rmula de la consagraci\u00f3n. Antes de comulgar todos se dan el \u00f3sculo de la paz.<\/p><p>Poco antes de dispersarse hay un recuerdo para los encarcelados; son los confesores de la fe; no han querido renegar; aman a Jes\u00fas m\u00e1s que a sus vidas. Es conveniente rezar por ellos y ayudar a sus familiares en la tribulaci\u00f3n. Es tambi\u00e9n preciso hacerles part\u00edcipes de los santos misterios para que le sirvan de fortaleza en la pasi\u00f3n y en los tormentos.<\/p><p>\u00bfQui\u00e9n puede y quiere afrontar el peligro? Hace falta un alma generosa. Delante del nuevo papa Sixto un ni\u00f1o ha extendido la mano; hay cierta extra\u00f1eza en el sacerdote que parece no comprender tama\u00f1a decisi\u00f3n, a simple vista disparatada. &#8220;\u00bfY por qu\u00e9 no, Padre? Nadie sospechar\u00e1 con mis pocos a\u00f1os&#8221;. Jes\u00fas eucaristizado es envuelto en un fino lienzo y depositado en las manos del ni\u00f1o Tarsicio, que s\u00f3lo tiene once a\u00f1os y es bien conocido en el grupo por su fe y su piedad.<\/p><p>Por entre las alamedas del T\u00edber va como portador de Cristo, se sabe un sagrario vivo, es una sensaci\u00f3n extra\u00f1a en \u00e9l -entre el gozo y el orgullo- que nunca hab\u00eda experimentado. Pasa, sin saludar, embelesado con su tesoro. Unos amigos le invitan a participar en el juego. Tarsicio reh\u00fasa, ellos se le acercan. Tarsicio oprime el envoltorio; le hacen un cerco y llega la temida pregunta: &#8220;\u00bfQu\u00e9 llevas ah\u00ed? Queremos verlo&#8221;. Aterrado, quiere echar a correr, pero es tarde.<\/p><p>Lo agarran y fuerzan a soltar el atadijo que cada vez agarra con m\u00e1s tes\u00f3n y fuerza, lo zarandean y lo tiran al suelo, le dan pescozones y puntapi\u00e9s, pero no quiere por nada del mundo dejar al descubierto al Se\u00f1or; entre las injurias y amenazas acompa\u00f1adas de empellones y pu\u00f1os, Tarsicio sigue diciendo &#8220;\u00a1Jam\u00e1s, jam\u00e1s!&#8221;. Uno de los que se ha acercado al grupo del alboroto se hace cargo de la situaci\u00f3n y dice: &#8220;Es un cristiano que lleva sortilegios a los presos&#8221;. Peque\u00f1os y mayores emplean ahora, bajo excusa de la curiosidad, con furia y sa\u00f1a, palos y piedras.<\/p><p>Recogieron el cuerpo destrozado de Tarsicio y lo enterraron en la catacumba de Calixto.<\/p><p>&#8220;Queriendo a san Tarsicio almas brutales<br \/>de Cristo el sacramento arrebatar,<br \/>su tierna vida prefiri\u00f3 entregar<br \/>antes que los misterios celestiales&#8221;.<\/p><p>* Resumen de las catequesis elaboradas por D. Pablo Ormazabal para el Libro del Peregrino 2024 \u2013 Nuestra Se\u00f1ora de la Cristiandad \u2013 Espa\u00f1a.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d3a3bef elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"d3a3bef\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"513\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Imagen3-768x513.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-15856\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Imagen3-768x513.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Imagen3-300x200.jpg 300w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Imagen3.jpg 986w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\"><\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-06b7059\" data-id=\"06b7059\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e1bado 27 de julio. Santa Mar\u00eda en s\u00e1bado. San Pantale\u00f3n, m\u00e1rtir Resumen de las catequesis del Libro del Peregrino 2024 \u2013 Nuestra Se\u00f1ora de la Cristiandad \u2013 Espa\u00f1a. La Santa Misa, verdadero sacrificio Esencia del sacrificio de la Misa Fines de la Santa Misa I San Tarsicio, m\u00e1rtir de la Eucarist\u00eda La Santa Misa, verdadero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-25516","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria-en"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25516","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25516"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25516\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}