{"id":10515,"date":"2022-08-13T17:39:39","date_gmt":"2022-08-13T15:39:39","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=10515"},"modified":"2025-03-24T17:07:17","modified_gmt":"2025-03-24T16:07:17","slug":"la-asuncion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/la-asuncion\/","title":{"rendered":"La Asunci\u00f3n de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10515\" class=\"elementor elementor-10515\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7e9210ce elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"7e9210ce\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4e960d44\" data-id=\"4e960d44\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7f163919 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"7f163919\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">La Asunci\u00f3n de Mar\u00eda... y la nuestra<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1c689298 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"1c689298\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Rodrigo Men\u00e9ndez Pi\u00f1ar, Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-43b8a0de elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"43b8a0de\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1b0a202e\" data-id=\"1b0a202e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1b927944\" data-id=\"1b927944\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f430372 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f430372\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Al ni\u00f1o curioso que preguntaba en catequesis por qu\u00e9 se dice \u201cla Asunci\u00f3n\u201d de la Virgen, mientras que de Nuestro Se\u00f1or se dice \u201cla Ascensi\u00f3n\u201d, le respond\u00edan diciendo que la diferencia est\u00e1 en que a la Virgen la llevaban los \u00e1ngeles. Se manifestaran o no las criaturas ang\u00e9licas, asistir\u00edan, sin duda extasiados, al prodigio hermos\u00edsimo de su glorificaci\u00f3n corporal \u2500que en esto consiste la Asunci\u00f3n\u2500. Sin embargo, una vez dotada de las propiedades de la Resurrecci\u00f3n, Mar\u00eda no necesit\u00f3 del concurso de los \u00e1ngeles ni de milagro alguno para el traslado material que sus \u00edntimos contempor\u00e1neos pudieron contemplar, sea en \u00c9feso o en Jerusal\u00e9n \u2500las dos ciudades que se disputan el \u00faltimo suspiro terrenal de la Virgen\u2500. Todo ello no fue m\u00e1s que la redundancia de la gloria del alma en su cuerpo, especialmente la de dos de las cuatro dotes de los cuerpos resucitados que los te\u00f3logos llaman agilidad \u2500para el movimiento r\u00e1pido, con la velocidad del pensamiento, al punto del imperio de la voluntad\u2500 y claridad \u2500para reflejar la hermosura, siempre rebosante, de la Belleza Divina\u2500. Adem\u00e1s, a partir de ese instante, Mar\u00eda era impasible en su cuerpo glorioso \u2500ya no sufrir\u00eda m\u00e1s quebranto, ni dolor, siendo para siempre incorruptible\u2500, gozando de la sutilidad del mismo al haber sido total y perfectamente espiritualizado.<\/p><p>Estas cuatro propiedades, asumidas incluso por el Catecismo del Concilio de Trento o Catecismo para los p\u00e1rrocos de san P\u00edo V, nos ayudan a comprender un poco m\u00e1s aquello que san Pablo ense\u00f1\u00f3 a los corintios. As\u00ed lo ley\u00f3 la tradici\u00f3n de la Iglesia: cuando el Ap\u00f3stol de las Gentes les explic\u00f3 la Resurrecci\u00f3n, les habl\u00f3 de \u201cincorrupci\u00f3n\u201d, de un \u201ccuerpo espiritual\u201d, de \u201cpoder\u201d frente a la debilidad y de \u201cgloria\u201d frente a la vileza (cf. 1 Cor 15, 40-44). As\u00ed tendr\u00edamos, respectivamente, impasibilidad, sutileza, agilidad y claridad. Propiedades que fueron verificables en Jesucristo Resucitado, analogado principal de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos, puesto que \u201cJesucristo reformar\u00e1 nuestro cuerpo miserable para hacerlo conforme a su cuerpo glorioso\u201d (Flp 3, 21). Los relatos de las apariciones son claros. La Resurrecci\u00f3n de Jesucristo no es una vuelta a la vida mortal, como L\u00e1zaro, sino que Cristo \u201cresucitado de entre los muertos, ya no muere m\u00e1s. La muerte ya no tiene dominio sobre \u00c9l\u201d (Rm 6, 9). No es un fantasma que se aparece, sino que son su carne y sus huesos, \u00c9l en persona, que para convencer a los Ap\u00f3stoles se pone a comer (cf. Lc 24, 36-43). Y as\u00ed, impasible para siempre, entra a la c\u00e1mara de sus disc\u00edpulos estando las puertas cerradas, con una capacidad nueva, sutil, que las configuraciones f\u00edsicas que conocemos impedir\u00edan. Recorre largas distancias, visitando ac\u00e1 y acull\u00e1 a los suyos, con una agilidad que no es de este mundo. Y deslumbra a los guardias con una claridad que resplandece como en el Tabor. Y, si resucitamos a imagen y semejanza de Jesucristo, estas cuatro propiedades est\u00e1n prometidas a los bienaventurados.<\/p><p>Todo esto pudiera parecer elucubraci\u00f3n reservada a los peritos en materia teol\u00f3gica. Sin embargo, nada m\u00e1s preocupante para el hombre moderno que estos temas. Nunca como hoy se ha invertido tanto dinero en la salud y bienestar de los cuerpos, en evitar sufrimientos anejos a enfermedades o en intentar alargar la vida \u2500al morir con 80 u 85 a\u00f1os ya se dice: \u201ctodav\u00eda era joven\u201d\u2500. Sin saberlo, desean la impasibilidad de los resucitados. Nunca como hoy se lamentan los que por el peso de los a\u00f1os ya no mandan sobre su cuerpo como antes y se procuran paliar los efectos seniles a toda costa; incluso se consumen, en cantidades desorbitantes, f\u00e1rmacos que contengan la desestructura psicol\u00f3gica que deviene a los que, sin virtud, van encajando los envites y embates de la vida. Sin saberlo, desean la sutileza de los resucitados. Nunca como hoy se viaja por el mundo, rompiendo fronteras, antes inaccesibles para el com\u00fan de los mortales, a la vez que se confiesan las inconmensurables distancias gal\u00e1cticas del cosmos, insalvables para nuestras impotentes fuerzas; o sufren las abuelas por la marcha de sus nietos al extranjero, teni\u00e9ndose que conformar con un pantallazo sustitutivo de un abrazo. Sin saberlo, desean la agilidad de los resucitados. Y nunca como hoy se gasta en centros de belleza, peluquer\u00edas, e incluso en quir\u00f3fanos de est\u00e9tica, gracias a los cuales se autoenga\u00f1a la que hace tiempo qued\u00f3 marchita de lozan\u00eda y de limpia hermosura. Sin saberlo, desean la claridad de los resucitados.<\/p><p>Esos anhelos mundanos que van conquistando cada vez m\u00e1s mentes parece que responden a un golpe orquestado por el misterio de iniquidad, falseador de la realidad, que prepara el reinado del anticristo, necesitado de aspiraciones sustitutorias por las que luchar. Por eso, una vez m\u00e1s, se cumple la antigua ant\u00edfona del oficio: <em>Gaude, Maria virgo: cunctas haereses sola interemisti in universo mundo. <\/em>Ella posee en grado sumo dichas perfecciones que alcanzar\u00e1n los predestinados.\u00a0 Ella, por tanto, nos ense\u00f1a nuestro verdadero fin por el que combatir, revel\u00e1ndonos los enga\u00f1os del siglo, porque Ella, por privilegio especial, ya lo ha alcanzado, ya est\u00e1 terminada, ya est\u00e1 asunta.\u00a0 Si \u201cDios enjugar\u00e1 toda l\u00e1grima de sus ojos, y ya no habr\u00e1 muerte, ni llanto, ni dolor, porque lo antiguo ha pasado\u201d (Ap 21, 4), Mar\u00eda, la Reina de los m\u00e1rtires, sobreabundantemente recibir\u00e1, como premio a sus dolores, los gozos de la perfecci\u00f3n corporal impasible. Si \u201cse siembra un cuerpo animal y se levanta un cuerpo espiritual\u201d (1 Co 15, 44), c\u00f3mo ser\u00e1 el de Mar\u00eda, maravillosamente sometido a su alma, siempre pronto y penetrante en todos sus sentidos. Si los fieles \u201cechan alas como de \u00e1guila, y vuelan velozmente sin cansarse, y corren sin fatigarse\u201d (Is 40, 31), c\u00f3mo ser\u00e1 Mar\u00eda, insuperable en sus operaciones alimentadas por el fuego de la caridad, que cuidar\u00e1 personalmente de todos sus hijos en el Cielo, siendo estos una \u201cmuchedumbre inmensa, que nadie puede contar\u201d (Ap 7, 9). Y si \u201clos justos brillar\u00e1n como el sol en el reino de su Padre\u201d (Mt 13, 43), cu\u00e1l no ser\u00e1 el fulgor de Mar\u00eda, ya que \u201cuna es la claridad del sol, otra la claridad de la luna, otra la claridad de las estrellas. Y una estrella se diferencia de otra en el resplandor. Pues as\u00ed en la resurrecci\u00f3n de los muertos\u201d (1 Co 15, 41-42).<\/p><p><em>Al\u00e9grate, Mar\u00eda Virgen: t\u00fa sola destruiste en el universo mundo todas las herej\u00edas. <\/em>Al\u00e9grate, \u00a1y al\u00e9granos! en este valle de l\u00e1grimas, t\u00fa que nos ense\u00f1as a abrazar nuestras cruces para llegar a la gloria impasible. Al\u00e9grate, \u00a1y al\u00e9granos! a los que estamos hechos partes, cuando nos fallen las fuerzas, t\u00fa que viviste esclava de la Voluntad de Dios. Al\u00e9grate, \u00a1y al\u00e9granos! sacudiendo nuestra pereza y comodidad, t\u00fa que fuiste a prisa a la monta\u00f1a, buscando a los que te necesitaban. Al\u00e9grate, \u00a1y al\u00e9granos! t\u00fa que cumpliste el deseo de tu Hijo de que brillase as\u00ed, por la caridad, tu luz ante los hombres, sin esconder tu l\u00e1mpara ni ocultar tu ciudad.<\/p><p>\u00a1G\u00f3zate, asunta a los Cielos en cuerpo y alma, predecesora nuestra, intr\u00e9pida adalid que abres sendas nuevas y eternas tras el Divino Capit\u00e1n! \u00a1Haznos gozar, al contemplar en ti, lo que un d\u00eda nosotros podremos alcanzar!<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5d190bba elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"5d190bba\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1044\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Annibale_Carracci_Assumption_of_the_Virgin-768x1044.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-10517\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Annibale_Carracci_Assumption_of_the_Virgin-768x1044.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Annibale_Carracci_Assumption_of_the_Virgin-221x300.jpg 221w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Annibale_Carracci_Assumption_of_the_Virgin-753x1024.jpg 753w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Annibale_Carracci_Assumption_of_the_Virgin-600x816.jpg 600w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Annibale_Carracci_Assumption_of_the_Virgin.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">Asunci\u00f3n de la Virgen. Annibale Carracci. c. 1587<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-50c9598f\" data-id=\"50c9598f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-17ad4707 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"17ad4707\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6497cc61\" data-id=\"6497cc61\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-11ebcda7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"11ebcda7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abCOVADONGA\u00bb N\u00ba11 &#8211; AGOSTO\u00a0 2022<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-132eb481 elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"132eb481\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Asunci\u00f3n de Mar\u00eda&#8230; y la nuestra D. Rodrigo Men\u00e9ndez Pi\u00f1ar, Pbro. Al ni\u00f1o curioso que preguntaba en catequesis por qu\u00e9 se dice \u201cla Asunci\u00f3n\u201d de la Virgen, mientras que de Nuestro Se\u00f1or se dice \u201cla Ascensi\u00f3n\u201d, le respond\u00edan diciendo que la diferencia est\u00e1 en que a la Virgen la llevaban los \u00e1ngeles. 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