{"id":12577,"date":"2023-04-15T11:45:39","date_gmt":"2023-04-15T09:45:39","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=12577"},"modified":"2025-03-24T16:55:12","modified_gmt":"2025-03-24T15:55:12","slug":"el-derecho-canonico-sabe-bromear-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/el-derecho-canonico-sabe-bromear-ii\/","title":{"rendered":"El Derecho Can\u00f3nico sabe bromear (II)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"12577\" class=\"elementor elementor-12577\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-3a481102 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"3a481102\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ae9742b\" data-id=\"5ae9742b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1b81635 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"1b81635\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">El Derecho Can\u00f3nico sabe bromear (II)<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-50a79fa elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"50a79fa\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Radovan Raj\u010d\u00e1k , Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-532dcfe6 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"532dcfe6\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-51ba5a8c\" data-id=\"51ba5a8c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3cd472c0\" data-id=\"3cd472c0\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-44cf8892 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"44cf8892\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En el art\u00edculo anterior hemos explicado que la Iglesia es el pueblo de Dios injertado en Cristo, es decir, es el pueblo de Dios porque es el cuerpo m\u00edstico del Dios-hombre Jesucristo. As\u00ed pues, la Iglesia tiene una estructura divino-humana. Por tanto, no s\u00f3lo tiene una dimensi\u00f3n espiritual, sino tambi\u00e9n social y visible. El derecho can\u00f3nico organiza las relaciones entre las diversas personas y realidades que componen la Iglesia de modo que cada uno reciba o conserve lo que es suyo, lo que le pertenece (IUS SUUM). Tambi\u00e9n hemos explicado que este IUS SUUM tiene su origen en la voluntad fundacional de Jesucristo, a la que remite -directa o indirectamente- el derecho can\u00f3nico.<\/p><p><strong>Los puntos estructuradores: el bautismo y el Orden sagrado<\/strong><\/p><p>El pueblo de Dios, tal como habla de \u00e9l el Derecho Can\u00f3nico, tiene, por designaci\u00f3n divina, una estructura precisa que sienta su base en los sacramentos. El primer y fundamental sacramento que, lavando al hombre del pecado original, le incorpora a la Iglesia, es el sacramento del Bautismo. Es obvio que todos son, en primer lugar, bautizados; y, mediante el Bautismo, existe una igualdad fundamental entre los creyentes. Por supuesto, hay que tener mucho cuidado aqu\u00ed y entender que no se trata de ninguna democratizaci\u00f3n moderna de la Iglesia ni del igualitarismo proclamado por la Revoluci\u00f3n Francesa. No. La Iglesia solo dice que los \u201c<em>fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios, y hechos part\u00edcipes a su modo por esta raz\u00f3n de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, cada uno seg\u00fan su propia condici\u00f3n, son llamados a desempe\u00f1ar la misi\u00f3n que Dios encomend\u00f3 cumplir a la Iglesia en el mundo<\/em>\u201d (C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico 1983, canon 204). Es obvio que todos en la Iglesia, ya sea el papa, obispos, sacerdotes o laicos, deben, en primer lugar, ser bautizados e incorporados a Cristo, y s\u00f3lo entonces pueden recibir v\u00e1lidamente todos los dem\u00e1s sacramentos. Sin embargo, el canon citado se refiere no s\u00f3lo a lo que forma la igualdad, sino que habla tambi\u00e9n sobre un momento de desigualdad, es decir, de dos formas de participaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo que estructuran la Iglesia. Una parte estructuradora para la Iglesia es el Bautismo, porque por \u00e9l cambia el estado sustancial del hombre: lava del pecado original, repara la naturaleza ca\u00edda, eleva al plano sobrenatural e incorpora al sacerdocio com\u00fan de Cristo. Y es el sacerdocio que san Pedro aplica a todo el pueblo de Dios: \u201c<em>Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una naci\u00f3n santa, un pueblo adquirido<\/em>\u201d (1 Pe 2,9). La segunda parte estructuradora para la Iglesia es el sacerdocio ministerial, que se adquiere por la ordenaci\u00f3n sacramental y que forma en la Iglesia la jerarqu\u00eda sagrada.\u00a0 Se trata, junto con el sacramento de la confirmaci\u00f3n, de dos sacramentos que imprimen car\u00e1cter, es decir, \u201c<em>una cierta se\u00f1al espiritual e indeleble<\/em><em> que impide su reiteraci\u00f3n<\/em>\u201d (Concilio de Trento). Los ministros sagrados, que se llaman tambi\u00e9n cl\u00e9rigos (cf. c. 207), son consagrados y destinados a servir (cf. c. 1008) y a actuar en la persona de Cristo-Cabeza (cf. c. 1009 \u00a72). El sacerdocio ministerial o jer\u00e1rquico y el sacerdocio com\u00fan de los fieles se ordenan el uno a otro, pero, difieren esencialmente y no s\u00f3lo en grado. Esto es muy importante. El que ha recibido el sacerdocio ministerial posee un poder sagrado para formar y conducir al pueblo sacerdotal, y, as\u00ed, realizar en la persona de Cristo, el sacrificio eucar\u00edstico y lo ofrece en nombre de todo el pueblo. A trav\u00e9s del car\u00e1cter indeleble, se produce en \u00e9l un cambio sustancial que lo eleva a una dignidad m\u00e1s alta, y que brota de la excelencia del fin de sus acciones, o sea, que es Dios mismo, como ense\u00f1a santo Tom\u00e1s de Aquino. Los fieles, por su parte, en virtud de su sacerdocio real, participan del ofrecimiento de la Eucarist\u00eda y ejercen su sacerdocio en la recepci\u00f3n de los sacramentos, en la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n de gracias, en el testimonio de una vida santa, y en su renuncia y su caridad operantes. Todos los fieles, por lo tanto, poseen una condici\u00f3n jur\u00eddica de igualdad fundamental que se conjuga con cierta diversidad. Esto es as\u00ed puesto que la Iglesia no es una sociedad de iguales, sino, al contrario, una sociedad de desiguales. Precisamente, esta desigualdad es una desigualdad sana, \u00fatil y correcta, porque ha surgido de la provisi\u00f3n de Dios y no del deseo del hombre de gobernar. La igualdad consiste en que todos son llamados por Cristo a la santidad mediante el bautismo; la desigualdad reside en la concreci\u00f3n mediante la vocaci\u00f3n: ordenaci\u00f3n sacramental, el oficio o el ministerio. Porque, como nos recuerda san Francisco de Sales, vive la santidad de manera diferente un obispo que un religioso o un soldado, o una dama (cf. <em>Introducci\u00f3n a la vida devota<\/em>, cap. III).<\/p><p><strong>Obligaciones y derechos de todos los fieles<\/strong><\/p><p>Teol\u00f3gica y can\u00f3nicamente los derechos fundamentales de todos los fieles tienen ra\u00edces sacramentales y eclesiol\u00f3gicas, y se integran, a su vez, con derechos humanos innatos. Adem\u00e1s, respetan la naturaleza humana tal como Dios la cre\u00f3. Sin embargo, persiguen la elevaci\u00f3n de la naturaleza humana al estado sobrenatural por medio de la gracia. La doctrina can\u00f3nica se apoya en la igualdad fundamental de todos los bautizados y en la diversidad funcional del orden sagrado, como acabamos de explicar. El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico actual menciona, primero, las obligaciones que adquiere un cat\u00f3lico en el bautismo. \u00bfPor qu\u00e9 en primer lugar encontramos los deberes? Porque la regeneraci\u00f3n e incorporaci\u00f3n a Cristo y al pueblo de Dios se da como un don inmerecido, que el hombre acepta con humildad ante Dios. No puede pretender nada por s\u00ed mismo, pues cualquier derecho que el hombre pueda reclamar es relativo. Esta reivindicaci\u00f3n no es autom\u00e1tica. Dios no le debe nada al hombre. \u00bfCu\u00e1les son los deberes de los fieles? Lo primero es observar siempre la comuni\u00f3n con la Iglesia (cf. c. 209) y mantener la comuni\u00f3n con la jerarqu\u00eda por los v\u00ednculos de la fe, de los sacramentos y del r\u00e9gimen eclesi\u00e1stico (cf. c. 205, 209), buscar la santidad (cf. c. 210), manifestar obediencia cristiana a las ense\u00f1anzas y prescripciones de los pastores leg\u00edtimos (cf. c. 212), mantener \u00edntegramente la fe, y profesarla p\u00fablicamente (cf. cc. 211, 754). Para cumplir con estos deberes que los creyentes tienen por designaci\u00f3n divina, existen tambi\u00e9n derechos que pueden invocar para cumplir con lo que el Se\u00f1or les exige. Por lo tanto, tienen derecho a recibir de los pastores los auxilios espirituales, principalmente la Palabra de Dios y los sacramentos que les permiten alcanzar la santidad (cf. c. 213). Si no tienen acceso a estos medios de santificaci\u00f3n, esto puede ser calificado como abuso y lesi\u00f3n de los deberes y derechos.<\/p><p><strong>La forma extraordinaria del rito romano<\/strong><\/p><p>\u201c<em>Los fieles tienen derecho a tributar culto a Dios seg\u00fan las normas del propio rito aprobado por los leg\u00edtimos <\/em><em>pastores de la Iglesia, y a practicar su propia forma de vida espiritual, siempre que sea conforme con la doctrina de la Iglesia<\/em>\u201d (c.214). Este canon en particular es de gran inter\u00e9s para nosotros porque no se aplica s\u00f3lo a los Ritos Orientales, sino a todos los Ritos reconocidos por la Iglesia y a todas las espiritualidades aprobadas por ella. Aqu\u00ed ocupa un lugar especial la forma extraordinaria del rito romano, que puede calificarse de costumbre muy antigua o inmemorial (cf. c. 23), ya que ha estado presente en la Iglesia desde tiempos inmemoriales y tiene la fuerza de la ley (cf. cc. 25, 28). No se puede abolir sin m\u00e1s, ya que esto significar\u00eda que la Iglesia se negar\u00eda a s\u00ed misma. Abolir o prohibir cualquier forma lit\u00fargica leg\u00edtimamente aprobada y utilizada por la Iglesia ser\u00eda declararla contraria a la revelaci\u00f3n divina y, por tanto, irrazonable (cf. c. 24 \u00a7\u00a7 1,2). Significar\u00eda, sin embargo, que en alg\u00fan momento de la Historia la Iglesia estuvo en un error, aunque bienintencionado. Pero liturgia y dogma est\u00e1n tan intr\u00ednsecamente ligadas que declarar abrogado todo el rito ser\u00eda abrogar la doctrina revelada. Otra cosa es el desarrollo org\u00e1nico de la liturgia, pero esto dar\u00eda para otro art\u00edculo. Por ello, es muy triste escuchar las opiniones de algunos altos prelados de que la Forma Extraordinaria del Rito Romano deber\u00eda ser abolida puesto que la teolog\u00eda ha cambiado desde el \u00faltimo Concilio. Tal interpretaci\u00f3n implica una falta de respeto al magisterio inmutable de la Iglesia y tambi\u00e9n una violaci\u00f3n de la disciplina, que aqu\u00ed se retuerce seg\u00fan las preferencias pol\u00edticas del prelado concreto. O justificar la prohibici\u00f3n general del rito extraordinario porque el rito est\u00e1 demoliendo la unidad de la Iglesia. Por un lado, esto puede lesionar otro derecho de los fieles, seg\u00fan el cual toda persona tiene derecho a una buena fama (cf. c. 220). Por tanto, la destrucci\u00f3n de la unidad de la Iglesia tendr\u00eda que demostrarse y no simplemente suponerse en cada grupo de fieles que se adhieren a la forma extraordinaria. As\u00ed lo exige tambi\u00e9n el orden penal de la Iglesia (cf. c. 1321), porque la destrucci\u00f3n de la unidad se entiende en la Iglesia como un delito grave, que la Iglesia misma castiga con penas can\u00f3nicas graves. No se puede jugar con cosas tan graves y culpar a alguien fr\u00edvolamente. Tampoco es real que el rito una vez aprobado por la Iglesia y su autoridad suprema pueda destruir la unidad de la Iglesia cat\u00f3lica. La unidad no es la uniformidad, y debe expresarse primero por la unidad e integridad de la fe cat\u00f3lica inmutable, luego por la unidad del orden sacramental y s\u00f3lo finalmente por la unidad del r\u00e9gimen eclesi\u00e1stico (cf. c. 205).\u00a0 Es contra este tipo de acciones de los pastores que la Iglesia recuerda que los fieles tienen derecho a \u201c<em>manifestar a los <\/em><em>pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos<\/em>\u201d (cf. c. 212 \u00a7 2). Por tanto, los pastores tienen el deber de escuchar las peticiones de los fieles, examinarlas detalladamente y, mientras no contradigan la fe revelada, el orden sacramental de la Iglesia o perturben la unidad con los pastores leg\u00edtimos, en ese orden, los pastores deben atender estas peticiones de los fieles. En efecto, no se trata de la gracia que los pastores benevolentemente administren a los fieles, sino de los bienes espirituales que Cristo ha confiado a la Iglesia y que, seg\u00fan la doctrina inmutable, deben ser por los pastores generosamente concedidos para la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-685a626c elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"685a626c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0155-768x512.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-10997\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0155-768x512.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0155-300x200.jpg 300w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0155-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0155-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0155-600x400.jpg 600w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0155.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\"><\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-73c55af1\" data-id=\"73c55af1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-54918444 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"54918444\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-18037303\" data-id=\"18037303\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-290a9b5d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"290a9b5d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abLAUDATE\u00bb N\u00ba19 &#8211; ABRIL 2023<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-15689385 elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"15689385\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Derecho Can\u00f3nico sabe bromear (II) D. Radovan Raj\u010d\u00e1k , Pbro. En el art\u00edculo anterior hemos explicado que la Iglesia es el pueblo de Dios injertado en Cristo, es decir, es el pueblo de Dios porque es el cuerpo m\u00edstico del Dios-hombre Jesucristo. As\u00ed pues, la Iglesia tiene una estructura divino-humana. Por tanto, no s\u00f3lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":10997,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-12577","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-boletin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12577","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12577"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12577\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10997"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}