{"id":16214,"date":"2024-01-16T19:51:39","date_gmt":"2024-01-16T18:51:39","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=16214"},"modified":"2025-03-24T16:46:43","modified_gmt":"2025-03-24T15:46:43","slug":"la-pronunciacion-del-latin-eclesiastico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/la-pronunciacion-del-latin-eclesiastico\/","title":{"rendered":"La pronunciaci\u00f3n del lat\u00edn eclesi\u00e1stico"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"16214\" class=\"elementor elementor-16214\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-70db1caa elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"70db1caa\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7931ba7f\" data-id=\"7931ba7f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7a1d5259 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"7a1d5259\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">La pronunciaci\u00f3n del lat\u00edn eclesi\u00e1stico<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4d6e91c1 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"4d6e91c1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">Macario Valpuesta Berm\u00fadez, Catedr\u00e1tico de Bachillerato de Lat\u00edn<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7537789d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7537789d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7649d498\" data-id=\"7649d498\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-40411fb2\" data-id=\"40411fb2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1f0c1090 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1f0c1090\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El lat\u00edn es una de las lenguas m\u00e1s importantes del mundo desde todos los puntos de vista que lo queramos mirar. Nos atrever\u00edamos a decir que es quiz\u00e1s la lengua m\u00e1s relevante que ha existido en la historia de la humanidad, tanto por el n\u00famero de hablantes de lenguas neolatinas actualmente existentes (casi mil millones de personas en el mundo lo tienen como lengua nativa), como por la influencia que este idioma ha ejercido en todas las culturas humanas -incluso las que son del todo distintas y ex\u00f3ticas- en el \u00e1mbito cultural, literario, cient\u00edfico, jur\u00eddico o filos\u00f3fico. Tambi\u00e9n en la esfera religiosa destaca su trascendencia. En algunas cuestiones, puede que el griego rivalice con \u00e9l, pero es indudable su posici\u00f3n de absoluta relevancia y protagonismo en la historia de la humanidad.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este caso concreto, a nosotros nos interesa resaltar el aspecto de lengua ritual o c\u00faltica que ha ejercido y a\u00fan ejerce en la historia de la Iglesia Cat\u00f3lica. No es el \u00fanico caso de un fen\u00f3meno semejante: resulta bien conocida en muchas tradiciones religiosas la existencia de una lengua \u201cantigua\u201d que se consagra como instrumento de culto divino, debido a la consideraci\u00f3n de que el idioma vulgar es menos adecuado para el acceso a lo sagrado, adem\u00e1s de por evitar en lo posible los problemas que conlleva una \u201ctraducci\u00f3n fiable\u201d. As\u00ed le ocurre al eslavo antiguo en la Iglesia ortodoxa rusa, al copto en la Iglesia alejandrina o al s\u00e1nscrito en determinadas ramas hinduistas.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Evidentemente, ninguna lengua permanece estable y fosilizada de forma natural. Todos los idiomas vivos evolucionan con el paso del tiempo y con su adaptaci\u00f3n a sociedades geogr\u00e1fica y culturalmente diferenciadas. Podemos poner como ejemplo el caso del espa\u00f1ol: no es igual la variante usada en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica en el siglo XVII (la lengua de Cervantes y de Lope de Vega, por ejemplo) que la forma utilizada, por ejemplo, en Argentina a mediados del siglo XX (la lengua de Jorge Luis Borges y Julio Cort\u00e1zar). En principio, todas ellas son versiones del espa\u00f1ol dotadas de la misma legitimidad, aunque siempre se suelen valorar m\u00e1s ciertas etapas como representativas de un lenguaje normativo de \u201cm\u00e1xima calidad\u201d. Normalmente, la variante privilegiada es aquella a la cual acompa\u00f1a una literatura considerada superior, como en el caso hispano puede ocurrir con el espa\u00f1ol del Siglo de Oro o, en otros contextos, la lengua est\u00e1ndar de nuestros d\u00edas relativamente unificada en toda la Iberosfera.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eso mismo ocurre tambi\u00e9n en la historia del lat\u00edn. Claramente, todos los fil\u00f3logos tienden a primar la variante conocida como el \u201clat\u00edn cl\u00e1sico\u201d, que era el conjunto de caracter\u00edsticas ling\u00fc\u00edsticas que se se\u00f1alaban como propias del siglo I antes de Cristo, b\u00e1sicamente el lat\u00edn de prosistas como Julio C\u00e9sar y Cicer\u00f3n, y el de poetas como Horacio y Virgilio. Se consideraba, con toda raz\u00f3n, que esa era la \u00e9poca de mayor vitalidad y prestigio de la latinidad. Este lat\u00edn cl\u00e1sico es tomado en nuestros d\u00edas como axial y paradigm\u00e1tico, como si fuera m\u00e1s \u201cpuro\u201d y \u201cexcelente\u201d que todas las dem\u00e1s variantes. Todo lo anterior era considerado como \u201carcaico\u201d y todo lo posterior era tomado como \u201cpostcl\u00e1sico\u201d, \u201ctard\u00edo\u201d o incluso \u201cdecadente\u201d (con cierta injusticia).<\/p><p>Hay que decir, por tanto, que el lat\u00edn eclesi\u00e1stico, aunque sigue siendo sustancialmente la misma lengua que este lat\u00edn cl\u00e1sico que hemos descrito, cristaliza en un momento posterior al mismo, b\u00e1sicamente entre los siglos III y V d. C., ya que este es el momento del asentamiento institucional de la Iglesia romana. Es, por lo tanto, una fase del lat\u00edn que podr\u00edamos llamar \u201ctard\u00eda\u201d, que se separa a veces de la elegancia normativa de los autores cl\u00e1sicos. Adem\u00e1s, se percibe una voluntad m\u00e1s o menos consciente de no apartarse demasiado de la comprensi\u00f3n popular<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> aun a costa de la pureza de la lengua, aunque tambi\u00e9n encontramos a algunos autores eclesi\u00e1sticos que hacen un esfuerzo por adaptar su estilo a las normas m\u00e1s cl\u00e1sicas, como Lactancio o Prudencio. Adem\u00e1s, hay que tener presente la existencia de muchos semitismos y helenismos que no solo afectan al vocabulario, sino incluso a la sintaxis, aunque no podemos ahora profundizar en estos temas. El resultado es que el lat\u00edn eclesi\u00e1stico resulta un tipo de lengua \u201cespecial\u201d, dotada de unos par\u00e1metros espec\u00edficos que la alejan, en cierta medida, de los autores m\u00e1s representativos y apreciados, que son los del siglo I.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo tanto, esta distinci\u00f3n b\u00e1sica entre las dos variantes ling\u00fc\u00edsticas -el lat\u00edn cl\u00e1sico y el eclesi\u00e1stico- ya nos debe servir para empezar a comprender por qu\u00e9 son diferentes los dos principales \u201csistemas\u201d de pronunciaci\u00f3n existentes en nuestros d\u00edas: b\u00e1sicamente, la pronunciaci\u00f3n cl\u00e1sica (<em>pronuntiatio restituta<\/em>), por un lado, -usada en el \u00e1mbito de la ense\u00f1anza laica media y superior-; y la eclesi\u00e1stica o pronunciaci\u00f3n \u201ca la romana\u201d, por otro. Ambas normas se corresponden con dos momentos distintos en la historia del lat\u00edn.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cierto sentido, ambos sistemas de pronunciaci\u00f3n son un tanto artificiales, ya que no estamos muy seguros de si, cuando nosotros recitamos oralmente una <em>Buc\u00f3lica<\/em> de Virgilio o el <em>Ave Maria<\/em>, los hablantes del siglo I a.C. y del siglo IV d.C., respectivamente, nos entender\u00edan con toda nitidez. En ambas variantes hay un cierto grado de hip\u00f3tesis respecto a determinados rasgos articulatorios en los que no podemos entrar ahora (c\u00f3mo sonaba exactamente la <em>r<\/em> o la <em>l<\/em>\u2026) Por ejemplo, sabemos que, al menos en el siglo I, los romanos distingu\u00edan al o\u00eddo entre vocales largas y breves, y que m\u00e1s tarde ese sistema evolucion\u00f3 hacia una prosodia m\u00e1s similar a la que conocemos en las actuales lenguas romances. En nuestros d\u00edas, sabemos intuitivamente que una persona es inglesa, francesa o alemana (o canaria o sevillana) por el modo o acento que tiene de hablar en espa\u00f1ol. Pues, igualmente, un hablante nativo latino de aquellos siglos nos notar\u00eda \u201cextra\u00f1os\u201d o \u201cextranjeros\u201d al hablar cualquier variante del lat\u00edn, aunque no sabemos hasta qu\u00e9 punto llegar\u00eda su extra\u00f1eza.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este peque\u00f1o art\u00edculo, creo que no es pertinente detallar c\u00f3mo era la pronunciaci\u00f3n cl\u00e1sica. Nos centraremos en la que se sigue en los rituales tradicionales de la Iglesia cat\u00f3lica o pronunciaci\u00f3n \u201ca la romana\u201d, adem\u00e1s de en sus ambientes acad\u00e9micos, literarios e institucionales. Simplificadamente, se podr\u00eda decir que esta pronunciaci\u00f3n se corresponder\u00eda con el modo de hablar cotidiano en la Roma de los siglos IV y V, en el cual ya se apreciaban algunos de los rasgos que iban a conducir a la creaci\u00f3n de las lenguas romances (en este caso, al italiano, y m\u00e1s concretamente, al <em>romagnolo<\/em>). Se\u00f1alaremos algunos de los rasgos m\u00e1s notables de esos cambios.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cuanto al vocalismo, nos encontramos, en primer lugar, con las cinco vocales que, en principio, se pronunciar\u00edan igual que en espa\u00f1ol: <em>a, e, i, o, u<\/em>. En esa fase de la lengua, tendr\u00edamos solo tres diptongos: <em>ae, au<\/em> y <em>oe<\/em>. Los dem\u00e1s encuentros de vocales no ser\u00edan en ning\u00fan caso diptongos, sino simples hiatos. De ellos, <em>au<\/em> ser\u00eda el \u00fanico que se pronunciar\u00eda igual que en espa\u00f1ol, mientras que <em>ae<\/em> y <em>oe<\/em> los debemos pronunciar como si fueran una <em>e<\/em>. Seguramente, los hablantes de la \u00e9poca distingu\u00edan al o\u00eddo el sonido de <em>ae<\/em> (una <em>e<\/em> m\u00e1s abierta) que el de <em>oe<\/em> (m\u00e1s cerrada), pero nosotros podemos prescindir de esos matices. Excepcionalmente, algunas veces, los grupos voc\u00e1licos <em>ae<\/em> y <em>oe<\/em> no forman diptongo. Ciertos editores se\u00f1alan este hecho en el texto escrito poniendo una di\u00e9resis sobre la <em>e <\/em>para indicar que esta se pronuncia separada de la otra vocal. Por ejemplo, <em>a<\/em><em>\u00eb<\/em><em>r<\/em> (\u201caire\u201d) o <em>po\u00ebta<\/em>, aunque en lat\u00edn ese signo no es ortogr\u00e1fico ni obligatorio.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El consonantismo latino es bastante similar al espa\u00f1ol, con algunos matices secundarios sobre los que creo que no hay que entrar. Las \u201canomal\u00edas\u201d m\u00e1s llamativas son las que tienen que ver con el asunto de la \u201cpalatalizaci\u00f3n\u201d, que es un fen\u00f3meno fon\u00e9tico que tuvo lugar en \u00e9poca postcl\u00e1sica, y que explica la creaci\u00f3n de nuevos sonidos inexistentes en \u00e9poca anterior que despu\u00e9s pasaron a las lenguas romances (transcritos en espa\u00f1ol como <em>ch, \u00f1, ll, y<\/em>, aunque eran algunos m\u00e1s, con muchas variantes locales). As\u00ed, por ejemplo, el grupo conson\u00e1ntico <em>gn<\/em> comenz\u00f3 a pronunciarse como <em>\u00f1<\/em> (<em>lignum<\/em> = <em>li\u00f1um<\/em>). O la doble <em>ll<\/em>, que comenz\u00f3 a pronunciarse con un sonido nuevo (como un se\u00f1or de Palencia o de ciertos pueblos andaluces pronuncia la <em>ll <\/em>de <em>valle<\/em>) en el lat\u00edn de Hispania. Pero en la Italia central, la <em>ll<\/em> geminada sigui\u00f3 siendo una doble <em>l<\/em>, por lo que debemos seguir pronunci\u00e1ndola as\u00ed en lat\u00edn, al menos en la versi\u00f3n oficial eclesi\u00e1stica.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin embargo, los m\u00e1s importantes de estos fen\u00f3menos relacionados con la palatalizaci\u00f3n son dos: por un lado, los grupos <em>ce, ci, ge, gi<\/em>, que en lat\u00edn cl\u00e1sico se pronunciaban como \u201c<em>ke, ki, gue, gui<\/em>\u201d, pasaron a pronunciarse como nosotros decimos \u201c<em>che, chi, ye, yi<\/em>\u201d. Palabras como <em>cenare<\/em> o <em>gibba<\/em> (\u201cjoroba\u201d), empezaron a sonar como <em>chenare<\/em> y <em>yibba<\/em>.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y, por otro lado, la <em>t <\/em>en contacto con una <em>i<\/em> semiconson\u00e1ntica (la conocida en fon\u00e9tica como <em>yod<\/em>) comenz\u00f3 a pronunciarse como <em>ds<\/em>. Una palabra como <em>gratia<\/em>, que en lat\u00edn cl\u00e1sico ten\u00eda tres s\u00edlabas (<em>gra-ti-a<\/em>) y que sonaba igual que la leer\u00edamos hoy en espa\u00f1ol, empez\u00f3 a pronunciarse como bis\u00edlaba con esa innovaci\u00f3n fon\u00e9tica: <em>gradsia<\/em> (<em>gra-dsia<\/em>); el t\u00e9rmino <em>iubilatio<\/em> (que ten\u00eda cinco s\u00edlabas: <em>iu-bi-la-ti-o<\/em>) comenz\u00f3 a pronunciarse como tetras\u00edlaba, con el nuevo sonido incorporado: <em>iubiladsio<\/em>.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algo parecido ocurr\u00eda con la <em>c<\/em> en contacto con la <em>yod<\/em>: <em>audacia <\/em>(que en lat\u00edn cl\u00e1sico se dec\u00eda \u201c<em>audaquia<\/em>\u201d), empez\u00f3 a pronunciarse \u201c<em>audadsia<\/em>\u201d (o tal vez alg\u00fan sonido fricativo similar, probablemente un sonido <em>ch <\/em>o <em>sh<\/em>). En cualquier caso, todas estas reglas tienen algunas excepciones debidas al contexto fon\u00e9tico. De modo que t\u00e9rminos como <em>mixtio<\/em>, <em>hostia<\/em> o <em>Bruttium<\/em> se pronuncian sin palatalizaci\u00f3n, es decir, sin afectaci\u00f3n del sonido original <em>t<\/em>. Si la presunta <em>yod<\/em> aparece en la primera s\u00edlaba de la palabra tampoco se produce la palatalizaci\u00f3n: <em>tiara<\/em> se mantiene igual y no se convierte en <em>tsiara<\/em>. Por otro lado, la <em>t<\/em> se mantiene si esa <em>i<\/em> que afecta a su articulaci\u00f3n va acentuada (y, por tanto, no ser\u00eda una verdadera <em>yod<\/em>) en palabras como \u201c<em>totius<\/em>\u201d (pronunciada como \u201c<em>tot\u00edus<\/em>\u201d) o en vocablos griegos, como <em>prophetia<\/em> o <em>Boeotia<\/em>.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En realidad, habr\u00eda poco m\u00e1s que a\u00f1adir. La <em>h<\/em> en lat\u00edn es siempre muda, aunque en algunos contextos se impuso una pronunciaci\u00f3n hiperculta, como sonido <em>k,<\/em> en palabras como <em>mihi<\/em> o <em>nihil<\/em> (de donde provienen t\u00e9rminos castellanos como \u201ctiquismiquis\u201d o \u201caniquilar\u201d). As\u00ed se mantiene en el caso de estas dos palabras. Y en la dicci\u00f3n de los grupos \u201cgu\u201d o \u201cqu\u201d + vocal, debemos pronunciar siempre esa <em>u<\/em> actualmente muda: <em>sanguis<\/em> (\u201c<em>san-guis<\/em>\u201d, con dos s\u00edlabas), <em>qui<\/em> (<em>qu<\/em><em>\u00ed<\/em>, con una sola s\u00edlaba y acentuada en la <em>i<\/em>; mientras que el dativo <em>cui<\/em> tiene dos s\u00edlabas, <em>c\u00fa-i<\/em>, y se acent\u00faa pros\u00f3dicamente en la <em>u<\/em>).<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por otro lado, al reproducir los sonidos griegos <em>th<\/em> o <em>ch<\/em>, la pronunciaci\u00f3n latina acad\u00e9mica deb\u00eda sentirse como muy pedante si reproduc\u00eda la aspiraci\u00f3n original griega. En efecto, la primera s\u00edlaba de la palabra <em>theatrum<\/em> conten\u00eda una <em>t <\/em>semejante a la que usan los ingleses para decir <em>two<\/em>. Pero, como digo, tal sonido a los o\u00eddos romanos era afectado y pedante, por lo que pronto se impuso una pronunciaci\u00f3n similar a la que tenemos hoy en espa\u00f1ol, es decir, como si fuera \u201c<em>teatrum<\/em>\u201d, y as\u00ed debemos pronunciar hoy. Igualmente, una palabra como <em>machina<\/em> (que en el original griego sonaba como \u201c<em>m\u00e1jina<\/em>\u201d) acabar\u00eda siendo pronunciada como \u201cm\u00e1quina\u201d, ya que los romanos desconoc\u00edan el sonido de nuestra <em>j<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Por tal raz\u00f3n, debemos pronunciar \u201c<em>Christus<\/em>\u201d como si dijera \u201c<em>Cristus<\/em>\u201d, siendo la <em>h<\/em> una mera graf\u00eda muda. Tan solo respecto al sonido <em>ph<\/em> se adopt\u00f3 el resultado de la evoluci\u00f3n que se hab\u00eda experimentado en griego helen\u00edstico, de modo que dicha graf\u00eda empez\u00f3 a pronunciarse igual que una <em>f<\/em>. Por tanto, palabras como <em>Pharao<\/em> o <em>physica<\/em>, las debemos decir como si se escribieran \u201c<em>Farao<\/em>\u201d o \u201c<em>f\u00edsica<\/em>\u201d.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Digamos de paso tambi\u00e9n que, efectivamente, los griegos ten\u00edan una vocal m\u00e1s inexistente en el sistema fonol\u00f3gico latino: la <em>y <\/em>(que, por eso, nosotros llamamos \u201cgriega\u201d), la cual sonaba en dicho idioma como la \u201c<em>u<\/em>\u201d francesa o la \u201c<em>\u00fc<\/em>\u201d alemana. En ese contexto, resultar\u00eda bastante extravagante en un ambiente latino pronunciar la <em>y<\/em> a la manera que lo hac\u00edan los griegos, de modo que <em>tyrannus<\/em> o <em>typus<\/em>, acabar\u00edan pronunciados a la romana como si fuera \u201c<em>tirannus<\/em>\u201d o \u201c<em>tipus<\/em>\u201d. Y as\u00ed hay que seguir haci\u00e9ndolo.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y, por \u00faltimo, los griegos usaban tambi\u00e9n una letra z desconocida en Roma. De modo que una palabra como <em>Nazarenus<\/em> deb\u00eda pronunciarse como \u201c<em>Nadsarenus<\/em>\u201d, tanto en el siglo I como en el V de nuestra era.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El sistema que hemos descrito brevemente se corresponde con la pronunciaci\u00f3n llamada eclesi\u00e1stica o \u201ca la romana\u201d, que es considerada como normativa por las autoridades de la Iglesia Cat\u00f3lica. En efecto, pont\u00edfices como P\u00edo X, P\u00edo XII o incluso Juan XXIII insistieron en la necesidad de que el lenguaje cat\u00f3lico fuera universal, tambi\u00e9n en este sentido de la oralidad. Entiendo que este sistema debe ser empleado siempre que nos encontremos en ambientes internacionales o ecum\u00e9nicos, como manera de simbolizar la unidad de la Iglesia.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora bien, la grandeza del lat\u00edn eclesi\u00e1stico tambi\u00e9n se percibe en el hecho significativo de que existen tradiciones \u201cnacionales\u201d -hoy en d\u00eda algo debilitadas- a la hora de pronunciar el lat\u00edn. Tales tradiciones son resultado de muchos siglos de existencia de un lat\u00edn vivo en \u00e1mbitos como el culto lit\u00fargico, en la docencia o en cierto tipo de la literatura en los pa\u00edses occidentales. Existe, por tanto, una pronunciaci\u00f3n del lat\u00edn \u201ca la francesa\u201d, \u201ca la inglesa\u201d, \u201ca la alemana\u201d\u2026 y tambi\u00e9n \u201ca la espa\u00f1ola\u201d. Pero como este art\u00edculo ya est\u00e1 resultando demasiado largo, dejaremos esta cuesti\u00f3n para desarrollarla algo m\u00e1s en una pr\u00f3xima entrega.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> V\u00e9ase la frase de S. Agust\u00edn, <em>Enarrationes in Psalmos<\/em> 138, 20: <em>Melius est repprehendant nos grammatici quam non intelligant populi<\/em>; \u201ces mejor que nos reprendan los gram\u00e1ticos que no nos entiendan los pueblos\u201d. En tal frase apreciamos una voluntad de apartarse del purismo en aras de hacerse entender.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Por la misma raz\u00f3n, recuerdo c\u00f3mo una se\u00f1ora italiana a la que conoc\u00ed me dec\u00eda que era fan de \u201cCulio Iglesias\u201d, ya que era incapaz de pronunciar la j espa\u00f1ola.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4a9f77 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"4a9f77\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"553\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/3-768x553.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-16216\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/3-768x553.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/3-300x216.jpg 300w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/3-1024x738.jpg 1024w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/3.jpg 1425w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\"><\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4f3cb90\" data-id=\"4f3cb90\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6b7860d9 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6b7860d9\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5c71466c\" data-id=\"5c71466c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-33eb0e2a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"33eb0e2a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abLAUDATE\u00bb N\u00ba28 &#8211; ENERO 2024<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3dfe632e elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"3dfe632e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pronunciaci\u00f3n del lat\u00edn eclesi\u00e1stico Macario Valpuesta Berm\u00fadez, Catedr\u00e1tico de Bachillerato de Lat\u00edn \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El lat\u00edn es una de las lenguas m\u00e1s importantes del mundo desde todos los puntos de vista que lo queramos mirar. Nos atrever\u00edamos a decir que es quiz\u00e1s la lengua m\u00e1s relevante que ha existido en la historia de la humanidad, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":16216,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-16214","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-boletin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16214"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16214\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16216"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}