{"id":6251,"date":"2021-12-18T16:07:26","date_gmt":"2021-12-18T15:07:26","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=6251"},"modified":"2025-03-24T17:03:17","modified_gmt":"2025-03-24T16:03:17","slug":"ordo-missae-san-pio-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/ordo-missae-san-pio-v\/","title":{"rendered":"La formaci\u00f3n del Ordo Missae del Misal de San P\u00edo V"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6251\" class=\"elementor elementor-6251\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f1a3bc8 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"f1a3bc8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ca9e9f2\" data-id=\"ca9e9f2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4aa1dae elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"4aa1dae\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">La formaci\u00f3n del <i>Ordo Missae<\/i> del Misal de San P\u00edo V<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3d213b7 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"3d213b7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Gabriel S. D\u00edaz-Patri, Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-3b53820 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"3b53820\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-cd2915e\" data-id=\"cd2915e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-cfadd87\" data-id=\"cfadd87\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-32de406 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"32de406\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Nadie puede negar el hecho de que, a trav\u00e9s de los siglos, el rito de la Misa ha tenido un desarrollo y que diversas modificaciones han sido introducidas en \u00e9l por parte de la autoridad de la Iglesia. Sin embargo, la idea ampliamente difundida en los \u00faltimos a\u00f1os por cierta literatura de divulgaci\u00f3n seg\u00fan la cual estas modificaciones ser\u00edan una \u00ab\u00a0adaptaci\u00f3n\u00a0\u00bb a las necesidades de cada \u00e9poca que la Iglesia habr\u00eda hecho regularmente, parece privada de fundamento.<\/p><p>Omitiendo las etapas m\u00e1s antiguas en las que no se contaba con un \u201cmisal\u201d propiamente dicho (antiguamente los textos necesarios se hallaban en libros separados para uso del celebrante, los ministros, el coro, etc.) podemos decir que el esquema de la Misa del \u00ab\u00a0Misal de la Curia\u00a0\u00bb, ya se hab\u00eda constituido plenamente en el siglo trece y que las diferencias que el Misal promulgado por San Pio V en 1570 presenta con respecto a \u00e9ste y la tradici\u00f3n manuscrita que conservamos, son menores.<\/p><p>Pero si no son muchas las novedades del <em>Ordo Missae<\/em> de 1570 con respecto a la primera edici\u00f3n impresa de 1474, son a\u00fan menos si lo comparamos con las muchas ediciones que vieron la luz durante el siglo que separa ambas ediciones<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Desde este punto de vista, deber\u00edamos decir que lo que es propio del <em>Ordo Missae<\/em> tridentino, es decir, lo que no se encuentra en al menos alguna de las ediciones anteriores y que no ha sido modificado despu\u00e9s, es en realidad muy poco.<\/p><p>He aqu\u00ed los principales ejemplos tomados a partir del examen de unos trescientos misales publicados durante el siglo que sigui\u00f3 a la primera edici\u00f3n impresa en 1474:<\/p><p><strong style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); font-family: var( --e-global-typography-text-font-family ), Sans-serif; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">A) En primer lugar, enumeramos aquellos elementos del Misal de S. P\u00edo V que, teniendo antecedentes en al menos alguno de los misales anteriores, fueron confirmados en 1570 y permanecieron sin cambios hasta nosotros:<\/strong><\/p><p>1\u00ba En los misales anteriores al de 1570 no se mencionan en general, las palabras: \u00ab\u00a0In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti\u00a0\u00bb acompa\u00f1adas por la se\u00f1al de cruz al principio de la misa. Esto no significa sin embargo que no se usara en absoluto esta f\u00f3rmula al comienzo de la Misa, pues hay algunos testimonios de este uso. Hay que recordar que en esta \u00e9poca la costumbre exist\u00eda antes que las r\u00fabricas que aparec\u00edan en el misal y estas, m\u00e1s que \u201cindicar\u201d al sacerdote lo que deb\u00eda hacer, le recordaban lo que ya sab\u00eda, aprendido por la transmisi\u00f3n y la pr\u00e1ctica. No era entonces \u00fanicamente lo escrito lo que de hecho se hac\u00eda, por lo que la falta de menci\u00f3n no significa necesariamente que el uso no existiera; podr\u00eda ser tambi\u00e9n que no hab\u00eda parecido necesario explicitarlo.<\/p><p>Algo parecido sucede con el <em>Confiteor<\/em>: la mayor parte de los misales de la primera parte del Siglo XVI simplemente dicen: \u00ab\u00a0Facit confessionem\u00a0\u00bb (Hace la confesi\u00f3n), casi siempre sin dar el texto de \u00e9sta, que suponen conocido por todos; pero, otras veces, propone textos que presentan algunas variantes en relaci\u00f3n al que fijar\u00e1 San P\u00edo V. Sin embargo, otras ediciones traen exactamente el mismo texto que quedar\u00e1 establecido por el Misal de 1570 y que es la versi\u00f3n que ha llegado hasta nosotros.<\/p><p>2\u00ba Se elimina la <em>Gloria en excelsis<\/em> con \u00ab\u00a0tropos\u00a0\u00bb (es decir con interpolaciones). Los tropos habitualmente a\u00f1adidos al <em>Gloria in excelsis<\/em> eran los siguientes: \u201cQuoniam tu solus sanctus. <em>Mariam preservasti<\/em>. Tu solus dominus. <em>Mariam fabricasti<\/em>. Tu solus altissimus, <em>Mariam sublimasti<\/em>, Jesu Christe, cum Sancto Spiritu in gloria Dei Patris. Amen\u201d \u201cPorque s\u00f3lo tu eres santo, que preservaste a Mar\u00eda, Tu s\u00f3lo el Se\u00f1or, que hiciste a Mar\u00eda, Tu s\u00f3lo el alt\u00edsimo que a Mar\u00eda elevaste\u201d. Estos se encontraban en varios ritos locales y de \u00f3rdenes religiosas, para las Misas de la Virgen y tambi\u00e9n aparec\u00edan, no siempre pero s\u00ed frecuentemente, en los misales romanos. La r\u00fabrica de 1570 dir\u00e1, con evidente intenci\u00f3n de excluir en adelante esta versi\u00f3n tropada: \u201cSic dicitur Gloria in excelsis, etiam in missis Beate Mariae\u201d (As\u00ed se dice el <em>Gloria in excelsis<\/em> tambi\u00e9n en las Misas de Santa Mar\u00eda). Esta exclusi\u00f3n, sin embargo, fue s\u00f3lo para el Misal Romano. Otros ritos latinos que los ten\u00edan los han conservado.<\/p><p>3\u00ba En las Misas de los difuntos se omite la bendici\u00f3n del agua al ofertorio, omisi\u00f3n que no se encuentra mencionada en los misales anteriores, si bien la bendici\u00f3n ya estaba omitida, en esa misma circunstancia, en el <em>Ordo Missae<\/em> de Burcardo de fines del siglo XV.<\/p><p>4\u00ba En los misales romanos anteriores al de 1570 se encuentran con mucha frecuencia otros prefacios adem\u00e1s de los diez fijados en la Edad media. Estos eran: el de san Juan Bautista, de san Agust\u00edn, de san Jer\u00f3nimo, de san Roque y de san Francisco. Algunos misales traen los cinco, otros s\u00f3lo algunos de ellos, pero es claro que no fueron considerados parte del Misal Romano sino solamente un suplemento devocional<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. En la edici\u00f3n de 1570 desaparecen todos estos quedando \u00fanicamente los diez tradicionales.<\/p><p>5\u00ba En las oraciones durante la purificaci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n se restaura la forma \u00ab\u00a0hoc sacrosanctum corpus\u00a0\u00bb que se encontraba en los misales manuscritos medievales y a\u00fan en algunos de los posteriores, pero que hab\u00eda sido reemplazada la mayor\u00eda de las veces por \u00ab\u00a0sacrum corpus\u00a0\u00bb o a veces por \u00ab\u00a0sanctum corpus\u00a0\u00bb en los misales impresos.<\/p><p>6\u00ba En cuanto a la bendici\u00f3n final, la f\u00f3rmula que aparec\u00eda habitualmente en los misales anteriores: \u00ab\u00a0In unitate Sancti Spiritus benedicat vos Pater et Filius\u00a0\u00bb es reemplazada en 1570 por la actual: \u00ab\u00a0Benedicat vos&#8230; etc.\u00a0\u00bb que ya se encuentra en alg\u00fan misal anterior. En la edici\u00f3n de San Pio V la bendici\u00f3n es triple, como veremos m\u00e1s abajo. Tambi\u00e9n desaparece en 1570 la f\u00f3rmula de la bendici\u00f3n rimada que en muchos misales aparec\u00eda como propia de la Misa de los difuntos: \u00ab\u00a0Deus vita vivorum et resurrectio mortuorum benedicat vos in saecula saeculorum\u00a0\u00bb. En adelante, en esta Misa se omitir\u00e1 completamente la bendici\u00f3n del pueblo.<\/p><p>7\u00ba La lectura del Pr\u00f3logo del Evangelio seg\u00fan San Juan, si bien queda fijada en 1570, tampoco es propia de este Misal, pues ya aparec\u00eda en algunas ediciones previas del misal de la curia y el uso estaba, en la pr\u00e1ctica, extendido.<\/p><p>Un elemento que con frecuencia suele enumerarse entre los que habr\u00edan desaparecido del \u201cMisal de San P\u00edo V\u201d es la menci\u00f3n del rey en el Canon. Sin embargo, esta menci\u00f3n, si bien era muy frecuente en los otros usos locales, nunca aparece en el uso Romano, por lo que San Pio V no modific\u00f3 nada en este caso.<\/p><p><strong style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); font-family: var( --e-global-typography-text-font-family ), Sans-serif; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">B) Elementos fijados en el Misal de 1570, tambi\u00e9n con antecedentes en los anteriores, pero que no han llegado hasta nosotros:<\/strong><\/p><p>1\u00ba En el Misal de San Pio V, las palabras que siguen a la consagraci\u00f3n del c\u00e1liz \u00ab\u00a0Haec quotiescumque feceritis, in mei memoriam facietis\u00a0\u00bb no son dichas en el momento de hacer la genuflexi\u00f3n de adoraci\u00f3n, como estaba indicado en algunos casos y como ocurrir\u00e1 nuevamente a partir del Misal de Clemente VIII (1604), sino mientras eleva el c\u00e1liz para la adoraci\u00f3n de los fieles, que parece haber sido el uso m\u00e1s difundido en el siglo XVI como atestigua la mayor\u00eda de los misales impresos en esa \u00e9poca.<\/p><p>2\u00ba Para la bendici\u00f3n final se prev\u00e9, al recitar la f\u00f3rmula arriba mencionada, una triple bendici\u00f3n distribuida entre las palabras finales: \u00ab\u00a0Pa+ter et Fi+lius et Spiritus+Sanctus\u00a0\u00bb bendiciendo, al lado izquierdo, en el centro y a la derecha. As\u00ed aparece tambi\u00e9n en algunos misales anteriores y tambi\u00e9n es descrita por Burcardo a fines del siglo XV. Esto se aplicaba solamente cuando el pueblo estaba distribuido de aquel modo. Pero si s\u00f3lo hab\u00eda gente en el centro de la Iglesia, se hac\u00eda una sola bendici\u00f3n (que era, por otra parte, la forma usada cuando la Misa se celebraba sin asistencia de fieles)<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p><p><strong style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); font-family: var( --e-global-typography-text-font-family ), Sans-serif; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">C) Elementos propios del Misal de san P\u00edo V sin antecedentes constatados en los misales anteriores:<\/strong><\/p><p>Estos son los m\u00e1s importantes para el tema que nos ocupa, porque son los que especificar\u00edan al Misal de San P\u00edo V en relaci\u00f3n tanto a las versiones anteriores como a las posteriores.<\/p><p>La mayor parte de las novedades introducidas en el <em>Ordo Missae<\/em> del Misal de 1570 han permanecido hasta el siglo XX:<\/p><p>1\u00ba La omisi\u00f3n del Salmo 42 en las Misas de los difuntos y el tiempo de Pasi\u00f3n (en los misales de a\u00f1os anteriores no hemos encontrado referencias a esta omisi\u00f3n, pero bien puede haber sido un uso practicado y no consignado que el Misal de 1570 se limit\u00f3 a explicitar y fijar).<\/p><p>2\u00ba La lectura del Introito en la Misa Solemne est\u00e1 prescrita s\u00f3lo para el sacerdote, como tambi\u00e9n ocurre actualmente. En los misales anteriores a 1570, en cambio, el Introito era recitado tambi\u00e9n por los ministros (di\u00e1cono y subdi\u00e1cono) junto con el celebrante.<\/p><p>3\u00ba Al principio del Gloria y del Credo, se da la indicaci\u00f3n de elevar las manos haciendo un c\u00edrculo. Burcardo habla solamente de separarlas y unirlas. Las r\u00fabricas de los misales anteriores no dicen nada.<\/p><p>4\u00ba En el Gloria a\u00f1ade la inclinaci\u00f3n de la cabeza al \u00ab\u00a0adoramus Te\u00a0\u00bb que no hallamos mencionada anteriormente.<\/p><p>5\u00ba Indica que la introducci\u00f3n a la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or \u00ab\u00a0Praeceptis salutaribus moniti\u00a0\u00bb sea dicha con las manos juntas y la cabeza inclinada. Los misales anteriores no dicen nada de la posici\u00f3n a tener en este momento, aunque Burcardo da una descripci\u00f3n diferente de la que ser\u00e1 luego establecida. No se puede excluir, sin embargo, que la manera fijada por San Pio V haya sido tambi\u00e9n usada y que no haya quedado consignada en las r\u00fabricas, lo que, por otra parte, puede tambi\u00e9n decirse de los puntos anteriores.<\/p><p>6\u00ba Altera la redacci\u00f3n de la oraci\u00f3n dicha en el momento de la inmixti\u00f3n (es decir, cuando el sacerdote pone una part\u00edcula de la Hostia en el c\u00e1liz) que, seg\u00fan la tradici\u00f3n del Misal Romano, era: \u00ab\u00a0Fiat commixtio et consecratio corporis et sanguinis Domini nostri Iesu Christi accipientibus nobis in vitam aeternam. Amen\u00a0\u00bb (H\u00e1gase la conmixti\u00f3n y consagraci\u00f3n del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, para aquellos que la recibimos, hacia la vida eterna), cambiando la redacci\u00f3n por la que a\u00fan actualmente se usa: \u00ab\u00a0Haec commixtio et consecratio Domini nostri Iesu Christi fiat accipientibus nobis, in vitam aeternam. Amen\u00a0\u00bb (Que esta conmixti\u00f3n y consagraci\u00f3n del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo sea hecha para aquellos que la recibimos hacia la vida eterna). Al comenzar a preparar -durante el concilio tridentino- la edici\u00f3n del misal, se hab\u00edan manifestado reparos teol\u00f3gicos a prop\u00f3sito de la antigua f\u00f3rmula, sobre todo porque el verbo \u201cfiat\u201d, al estar al comienzo de la frase, adquiere un cierto \u00e9nfasis y puede atraer demasiado la atenci\u00f3n del que la lee, condicionando un poco el resto: el verbo puede sonar imperativo y \u201cconmixtio\u201d podr\u00eda interpretarse entonces \u00fanicamente como la acci\u00f3n de unir las dos especies entendi\u00e9ndose la expresi\u00f3n como: \u201creal\u00edcese la uni\u00f3n del cuerpo y la sangre\u201d por lo que el Cuerpo y la Sangre de Cristo no se unir\u00edan sino en este momento y, por lo tanto, Cristo no estar\u00eda completo bajo cada una de las dos especies, concepci\u00f3n que fue condenada por el Concilio de Trento (Sesi\u00f3n XXI, Canon III). Esta doctrina era justamente el fundamento por el cual los protestantes exig\u00edan recibir la comuni\u00f3n bajo las dos especies. En ese contexto, adem\u00e1s, se pod\u00eda entender que la frase suger\u00eda que la realizaci\u00f3n de esa uni\u00f3n era la condici\u00f3n para alcanzar la vida eterna. Est\u00e1 de m\u00e1s decir que, desde el punto de vista gramatical, es perfectamente posible una lectura correcta del texto tradicional. Pareciera entonces que la comisi\u00f3n que prepar\u00f3 el Misal de 1570 trat\u00f3 de conservar lo m\u00e1s posible la f\u00f3rmula romana, pero decidi\u00f3 remover el verbo de su conflictivo lugar al inicio de la frase. El nuevo comienzo con \u201chaec\u201d no parecer\u00eda, por otra parte, tan novedoso, ya que era habitual en los ritos latinos \u201cno-romanos\u201d, es decir, en los dem\u00e1s misales del occidente latino tanto diocesanos como de las \u00f3rdenes religiosas. Al colocar el verbo despu\u00e9s del sujeto de la frase se disipa todo malentendido y as\u00ed la oraci\u00f3n no podr\u00e1 entenderse de ning\u00fan modo como \u201ch\u00e1gase la uni\u00f3n\u2026\u201d, sino simplemente: \u201cque el Cuerpo y la Sangre aqu\u00ed unidos y consagrados sean (provechosos)\u2026 para la vida eterna\u201d, es decir, se estar\u00eda pidiendo por el fruto de la comuni\u00f3n. Como esta forma no se encuentra atestiguada en ninguno de los sacramentarios y misales anteriores a 1570, se podr\u00eda suponer que es fruto del trabajo de la comisi\u00f3n de San Pio V<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. De ser as\u00ed, nos hallar\u00edamos ante la \u00fanica modificaci\u00f3n \u201cantireformista\u201d que se introdujo en el <em>Ordo Missae<\/em> del Misal Tridentino.\u00a0<\/p><p>7\u00ba Algo semejante sucede con la oraci\u00f3n de la paz cuyo orden era habitualmente: \u00ab\u00a0Domine Iesu Christe, qui dixisti apostolis tuis: pacem <em>meam<\/em> <em>do<\/em> vobis, pacem <em>relinquo<\/em> vobis\u201d en lugar del orden invertido que aparece a partir del Misal de 1570: \u00ab\u00a0pacem relinquo vobis, pacem meam do vobis\u201d. Este nuevo orden de las palabras pareciera ser tambi\u00e9n fruto de una decisi\u00f3n de la comisi\u00f3n, pues tampoco se encuentra atestiguado en ninguna de las ediciones impresas del <em>Missale Romanum<\/em> de antes de 1570 ni en los antiguos sacramentarios. El motivo de este cambio del orden de las palabras es m\u00e1s dif\u00edcil de hallar que en el caso anterior (n\u00ba 6) en el que es f\u00e1cil atribuir la modificaci\u00f3n del texto a una preocupaci\u00f3n por evitar imprecisiones doctrinales.<\/p><p>Sobre los otros seis cambios, dado que se trata de r\u00fabricas (que no necesariamente agotan las acciones que de hecho se realizaban), es dif\u00edcil decir con certeza si fueron una \u201cinnovaci\u00f3n\u201d de los miembros de la comisi\u00f3n, pues, como ya notamos, podr\u00eda ocurrir que se practicaran anteriormente pero que no haya quedado constancia de ello. De hecho, no hay testimonios del uso contrario.<\/p><p>Hay solamente un elemento en el <em>Ordo Missae<\/em> de San Pio V que, sin que hayamos encontrado un precedente en los misales anteriores, est\u00e1 claramente indicado en el de 1570 para desaparecer nuevamente pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde: se trata de la r\u00fabrica que acompa\u00f1a a la incensaci\u00f3n del inicio de la Misa Solemne. En el Misal de San Pio V indica que el celebrante debe recitar el salmo \u00ab\u00a0Dirigatur Domino oratio mea\u00a0\u00bb que antes solamente se hallaba prescrito para la segunda incensaci\u00f3n (es decir, la del ofertorio). Este uso duplicado ser\u00e1 omitido nuevamente treinta y cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde en el Misal de Clemente VIII de 1604, y as\u00ed ha permanecido en adelante.<\/p><p>Hay, por fin, algunos otros elementos que, a pesar del esfuerzo de unificaci\u00f3n, no se encuentran exactamente del mismo modo en cada una de las distintas ediciones del \u201cMisal de San P\u00edo V\u201d. Durante las tres primeras d\u00e9cadas, en efecto, no podemos hablar del \u00ab\u00a0Misal de San P\u00edo V\u00a0\u00bb de una forma un\u00edvoca como si se hubiese producido una unificaci\u00f3n hasta en el m\u00ednimo de sus detalles. Aun en las diferentes tiradas impresas en el mismo a\u00f1o 1570 que se conservan, encontramos algunas peque\u00f1as variantes, especialmente en los textos de algunas oraciones, seg\u00fan los ejemplares hayan sido impresos en Venecia o en Roma. Estas variaciones se repetir\u00e1n en los misales impresos en los a\u00f1os subsiguientes.<\/p><p>En lo que hace al <em>Ordo Missae<\/em>, notamos las siguientes fluctuaciones:<\/p><p>1\u00ba En los misales impresos en el mismo 1570 se encuentra en el \u00ab\u00a0embolismo\u00a0\u00bb despu\u00e9s del <em>Pater Noster<\/em> la forma \u00ab\u00a0et intercedente beata et gloriosa semper Virgine Dei genitrice Maria, et <em>sanctis<\/em> apostolis tuis Petro et Paulo\u201d que no se encuentra antes. En los numerosos misales impresos entre el de 1570 y el de 1604, \u201csanctis\u201d se alterna con el tradicional \u00ab\u00a0beatis\u00a0\u00bb que finalmente es el que quedar\u00e1 fijado por Clemente VIII y llegar\u00e1 hasta nosotros.<\/p><p>2\u00ba Tambi\u00e9n en el embolismo, algunos ejemplares del Misal impreso entre 1570 y 1604 dicen \u00ab\u00a0et fac me tuis inhaerere mandatis\u00a0\u00bb omitiendo el \u00ab\u00a0semper\u00a0\u00bb que aparec\u00eda en las ediciones anteriores y que ser\u00e1 luego confirmado por Clemente VIII. Es posible, sin embargo, que esto se deba a una mera errata de imprenta.<\/p><p>3\u00ba Tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n siguiente algunos ejemplares del Misal impresos entre el 1570 y el 1604 traen: \u00ab\u00a0Perceptio corporis et sanguinis tui, Domini Iesu Christe\u201d que no se encontrar\u00e1 nunca, ni antes ni despu\u00e9s de este per\u00edodo.<\/p><p>Estos tres elementos no se encuentran de modo uniforme en todas las ediciones del Misal Romano impresas entre 1570 y 1604. No se puede decir, por lo tanto, que sean \u201cpropios del Misal de San P\u00edo V\u00a0\u00bb.<\/p><p>Vemos entonces que, en lo que respecta al <em>Ordo Missae<\/em>, son realmente pocos, en n\u00famero y en relevancia, los elementos del Misal de 1570 que no podamos encontrar testimoniados en al menos alguno de los misales impresos anteriormente.<\/p><p>El principio que ha guiado la elecci\u00f3n del texto lit\u00fargico promulgado por el papa P\u00edo V no ha sido el de \u201cexpresar las doctrinas\u201d que el Concilio de Trento hab\u00eda recientemente defendido o definido, y menos a\u00fan una \u00ab\u00a0adaptaci\u00f3n\u00a0\u00bb de orden \u201cpastoral\u201d modificando el rito para que se acomodara mejor a las \u201cnecesidades espirituales y psicol\u00f3gicas\u201d de los hombres de su tiempo. Se comprende, entonces, que el Cardenal Ratzinger haya hablado de \u00abla idea absurda de que el Concilio de Trento y San Pio V habr\u00edan compuesto ellos mismos un misal hace cuatrocientos a\u00f1os\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. La obra promovida por el Concilio de Trento y promulgada por San Pio V no ha sido sino el intento de reestablecer los textos lit\u00fargicos y los ritos de la m\u00e1s pura tradici\u00f3n, principalmente decidiendo entre algunas de las variantes ritua les o textuales que se encontraban aqu\u00ed y all\u00e1 en las diversas ediciones en uso en aquel tiempo. Algo as\u00ed como lo que hoy llamar\u00edamos una \u201cedici\u00f3n cr\u00edtica\u201d.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El cat\u00e1logo de misales impresos en ese per\u00edodo da cuenta de 719 ediciones. Las variantes de estos misales del siglo XVI depend\u00edan fundamentalmente de la decisi\u00f3n del Editor.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> As\u00ed, en algunos misales de la \u00e9poca se distingue claramente entre los diez de la tradici\u00f3n romana y estos \u00faltimos a\u00f1adidos como consecuencia de un privilegio.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Hay una cierta contradicci\u00f3n en el Misal de San P\u00edo V a este respecto. Estas indicaciones est\u00e1n dadas en las r\u00fabricas del Ordo Missae en el lugar correspondiente. Sin embargo, en el \u00ab\u00a0Ritus servandus\u00a0\u00bb impreso al inicio del Misal de 1570 se menciona una sola cruz.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> A la hora de establecer el texto definitivo del Misal de 1570, los miembros de la comisi\u00f3n piana no habr\u00edan querido reemplazarla sin m\u00e1s por la f\u00f3rmula \u201cno-romana\u201d (quiz\u00e1s por respeto a la antig\u00fcedad del texto romano), ni tampoco han creado una f\u00f3rmula completamente nueva. Se habr\u00edan contentado con un compromiso que, conservando todos los t\u00e9rminos de la frase, evitara toda ambig\u00fcedad doctrinal, pero tocando lo menos posible la f\u00f3rmula transmitida por la tradici\u00f3n romana.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Joseph Ratzinger, L\u2019Eucharistie \u2013 Pain nouveau pour un monde rompu, Fayard, 1981, p. 167.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6f72bf2\" data-id=\"6f72bf2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La formaci\u00f3n del Ordo Missae del Misal de San P\u00edo V D. Gabriel S. D\u00edaz-Patri, Pbro. Nadie puede negar el hecho de que, a trav\u00e9s de los siglos, el rito de la Misa ha tenido un desarrollo y que diversas modificaciones han sido introducidas en \u00e9l por parte de la autoridad de la Iglesia. Sin [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5599,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-6251","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-boletin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6251"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6251\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5599"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}