{"id":6867,"date":"2022-03-15T21:45:10","date_gmt":"2022-03-15T20:45:10","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=6867"},"modified":"2025-03-24T17:03:23","modified_gmt":"2025-03-24T16:03:23","slug":"pulvis-cinis-et-nihil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/pulvis-cinis-et-nihil\/","title":{"rendered":"Pulvis, cinis et nihil"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6867\" class=\"elementor elementor-6867\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b3d7126 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"b3d7126\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e19d97\" data-id=\"0e19d97\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-baadc00 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"baadc00\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\"><i>Pulvis, cinis et nihil<\/i><\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d49fccc elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"d49fccc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Rodrigo Men\u00e9ndez Pi\u00f1ar, Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-736eb48 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"736eb48\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1512318\" data-id=\"1512318\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3753aaa\" data-id=\"3753aaa\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cf649dc elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cf649dc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em>Pulvis, cinis et nihil<\/em>. As\u00ed reza el epitafio del que fuera regente de la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica tras la muerte de Carlos II, El Hechizado, y uno de los principales \u00e1rbitros en los dif\u00edciles momentos del cambio de dinast\u00eda. El cardenal Portocarrero lo hab\u00eda sido todo. Ahora, enterrado en la catedral primada de Espa\u00f1a, s\u00f3lo es: <em>polvo, ceniza y nada. <\/em>Y es que la muerte nos iguala a todos, seg\u00fan lo que nos dijo Jorge Manrique en sus Coplas por la muerte de su padre: <em>all\u00ed los r\u00edos caudales, all\u00ed los otros medianos e m\u00e1s chicos, allegados, son iguales los que viven por sus manos e los ricos.<\/em> As\u00ed hemos comenzado la santa Cuaresma: haci\u00e9ndonos iguales.<\/p><p>Cuando la disciplina de los primeros siglos, que hac\u00eda a los pecadores p\u00fablicos vestirse de saco (<em>cilicio<\/em>) y recibir la imposici\u00f3n de la ceniza al comienzo de la sagrada cuarentena, se fue perdiendo, es probable que fueran los mismos fieles los que, movidos por sentimientos sinceros de humildad, se colocaran en las filas de los penitentes para ser tambi\u00e9n ellos receptores de la se\u00f1al de conversi\u00f3n. Jesucristo hab\u00eda deplorado la dureza de coraz\u00f3n de Coroza\u00edn y de Betsaida, amenazando con el castigo de Tiro y Sid\u00f3n si no hac\u00edan penitencia <em>in cinere et cilicio<\/em> (Mt 11, 21). Poderosos reyes como David o sencillas mujeres como Judit hab\u00edan vestido el saco y cubierto sus cabezas con ceniza para hacerse propicios a Dios. Tambi\u00e9n los paganos, como los ninivitas tras la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s, oraron <em>in cinere et cilicio.<\/em> Ante Dios y ante la muerte que se avecinaba como castigo por los pecados se hac\u00edan todos iguales. Y as\u00ed hemos comenzado la santa Cuaresma: haci\u00e9ndonos iguales.<\/p><p>Todos iguales, al recordar la muerte al inicio del camino cuaresmal: <em>Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris. <\/em>Salom\u00f3n se dio cuenta de que los triunfos en esta vida no son sino <em>vanitas vanitatum, et omnia vanitas <\/em>(Ecl 1, 2), precisamente a causa de la certeza de la muerte que nunca descansa. Poderosa se\u00f1ora, como dice Sancho, que <em>no es nada asquerosa, de todo come y a todo hace, y de toda suerte de gentes, edades y preeminencias hinche sus alforjas. No es segador que duerme las siestas, que a todas horas siega, y corta as\u00ed la seca como la verde yerba; y no parece que masca, sino que engulle y traga cuanto se le pone delante, porque tiene hambre canina, que nunca se harta; y aunque no tiene barriga, da a entender que est\u00e1 hidr\u00f3pica y sedienta de beber solas las vidas de cuantos viven, como quien se bebe un jarro de agua fr\u00eda. <\/em>Tal discurso hace a Don Quijote elogiar a su escudero: <em>D\u00edgote, Sancho, que si como tienes buen natural y discreci\u00f3n, pudieras tomar un p\u00falpito en la mano y irte por ese mundo predicando lindezas <\/em>(II, 20).<\/p><p>Y todos iguales porque, desde el d\u00eda de la ca\u00edda, es ley universal \u2500con dos excepciones y por diversos motivos: Jes\u00fas y Mar\u00eda\u2500 la necesidad que tenemos todos de hacer penitencia para restaurar el orden moral y para alcanzar nuestro fin \u00faltimo con actos propios, seg\u00fan el designio divino. Incluso teniendo el Mundo a raya no nos podemos echar a dormir porque, al decir de santa Teresa, <em>ser\u00e1 como el que se acuesta muy sosegado habiendo muy bien cerrado sus puertas por miedo de ladrones, y se los deja en casa <\/em>(<em>Camino<\/em> X, 1)<em>. <\/em>Y es que el ladr\u00f3n somos nosotros, el hombre viejo que llevamos a cuestas: la Carne. Esto tambi\u00e9n nos hace a todos iguales.<\/p><p>Este imperio de las consecuencias del pecado, pues en Ad\u00e1n <em>omnes peccaverunt <\/em>(Rm 5, 12), parece que convierte a la religi\u00f3n cristiana en la religi\u00f3n del sufrimiento. Si todos hemos pecado, todos hemos de hacer penitencia. Si todos hacemos penitencia, todos sufrimos. Lo que no sabe el Mundo, o lo que el Demonio no le deja saber, es que ese sufrimiento penitencial es liberador, convirti\u00e9ndose en la llave de la aut\u00e9ntica felicidad. Porque esas consecuencias no son sino el desorden de los apetitos que, al decir de san Juan de la Cruz, <em>causan en el alma dos da\u00f1os principales: el uno es que la privan del esp\u00edritu de Dios, y el otro es que al alma en que viven la cansan, atormentan, oscurecen, ensucian y enflaquecen y la llagan <\/em>(<em>Subida<\/em> I, 6, 1). Las almas que no reordenan esos apetitos por la penitencia \u2500que no es otra cosa que el movimiento contrario al pecado como <em>aversio a Deo et conversio ad creatura\u2500 <\/em>se apacientan de las criaturas, no de Dios, y as\u00ed, sigue diciendo el doctor m\u00edstico, son como los perros a la mesa: <em>siempre andan hambreando, porque las meajas m\u00e1s sirven de avivar el apetito que de satisfacer el hambre <\/em>(<em>ibidem<\/em>, 3). Nunca quedan saciadas, son como cisternas rotas que no guardan el agua, o como el que <em>teniendo hambre, abre la boca para hartarse de viento y, en lugar de hartarse, se seca m\u00e1s, porque aquel no es su manjar <\/em>(<em>ibidem, <\/em>6).<\/p><p>Necesitamos un cambio de manjar. Y para gustarlo hay que mudar el paladar. Esa es la labor de la cuaresma: cuarenta d\u00edas de ayuno, haciendo olvidar la farfolla de las criaturas, para prepararse a gustar el banquete de Bodas del Cordero. Cuarenta d\u00edas de aflicci\u00f3n, que nos recuerdan los cuarenta d\u00edas del Diluvio, los cuarenta a\u00f1os del desierto o los cuarenta siglos de preparaci\u00f3n precristiana. D\u00edas de penitencia, de oraci\u00f3n, de limosna, de vigilias, de l\u00e1grimas&#8230; pero, como dice Fr. Justo P\u00e9rez de Urbel,<em> no d\u00edas odiosos, porque se nos comunica la ley, llueve sobre nosotros la gracia, se abren los cielos, suena la voz amorosa del Padre, y los corazones respiran con la tranquilidad inefable del perd\u00f3n. <\/em>[&#8230;] <em>En los caminos p\u00fablicos hay lugares de descanso en que se sientan los viajeros fatigados para poder continuar su viaje; el mar tiene sus playas y sus puertos, donde descansan los navegantes, para poder seguir la traves\u00eda: esto es la Cuaresma en el ciclo anual <\/em>(<em>Itinerario lit\u00fargico<\/em>, Madrid<sup>3<\/sup> 1945, 64-65). As\u00ed, lo que aparentaba ser el ejercicio penoso de darse al sufrimiento f\u00edsico, se convierte en escuela de apetecer a Dios, de hambrear la divinidad, de sacudir las potencias adormecidas por las sirenas del siglo y poder decir con el salmo: <em>al despertar me saciar\u00e9 de tu semblante, Se\u00f1or <\/em>(Sal 16, 15), y, contemplando, descansar.<\/p><p>No son d\u00edas odiosos, pero s\u00ed de prisa, sin entretenimientos placenteros ni temores petrificantes, con determinada determinaci\u00f3n de la voluntad. As\u00ed nos lo ense\u00f1a el santo de Fontiveros: <em>Buscando mis amores,<\/em> \/<em> ir\u00e9 por esos montes y riberas;<\/em> \/<em> ni coger\u00e9 las flores, <\/em>\/ <em>ni temer\u00e9 las fieras,<\/em> \/<em> y pasar\u00e9 los fuertes y fronteras <\/em>(<em>C\u00e1ntico<\/em>, c. 3). Con prisa, porque r\u00e1pido pasa la vida, que es tiempo de merecer y tiempo de penitencia, que despu\u00e9s ya no lo ser\u00e1 \u2500<em>Buscad al Se\u00f1or mientras se deja encontrar <\/em>(Is 55, 6), nos dice el profeta\u2500. Sin distracciones en el camino que echan de nuevo a tierra los apetitos. Para esto ayudar\u00e1 muy mucho la meditaci\u00f3n en la muerte y la fugacidad de la vida \u2500quiz\u00e1 m\u00e1s que las propias obras de mortificaci\u00f3n\u2500. Por eso san Ignacio recomienda a su disc\u00edpulo aventajado, Javier, en la pluma de Don Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n: <em>no te acuestes una noche \/ sin tener alg\u00fan momento \/ meditaci\u00f3n de la muerte \/ y del juicio, que a lo que entiendo, \/ dormir sobre la aspereza \/ de estos hondos pensamientos \/ importa m\u00e1s que tener \/ por almohada, piedra o le\u00f1o. <\/em>Porque si la penitencia es el movimiento contrario al pecado \u2500la vuelta a Dios apart\u00e1ndose de la criatura\u2500 m\u00e1s que nada servir\u00e1 el traer una y otra vez a la mente aquello que est\u00e1 esculpido debajo de una calavera en las Ermitas de C\u00f3rdoba, que como aldabonazos despiertan ante la trapaza del Mundo: <em>Como te ves, yo me vi; como me ves, te ver\u00e1s; todo para en esto aqu\u00ed; piensal\u00f3, y no pecar\u00e1s.<\/em><\/p><p>Abrazado al polvo y ceniza, el cristiano impetra la inmerecida gracia de un fuego que no consume en polvo y ceniza, sino que tiene el poder creador y vivificador, para que de la nada se llegue al Todo, para que de la golosina del propio yo que nos llev\u00f3 a la ruina en un \u00e1rbol, se llegue al n\u00e9ctar de Dios que nos fue alcanzado en otro. Ese fuego es el amor sufriente del Cristo en la Cruz, consumido por \u00e9l y renacido, como el Ave F\u00e9nix, de las cenizas. Y las obras de penitencia, al fin y al cabo, son configuraci\u00f3n con la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p><p>Quiz\u00e1, en nuestros tiempos, nadie expres\u00f3 mejor la cuaresma que Cristina de la Cruz Arteaga, aquella monja jer\u00f3nima que lo tuvo todo \u2500hija del marqu\u00e9s de Santillana y duque del Infantado, y de la condesa de Santiago, ahijada de la Reina Mar\u00eda Cristina, historiadora, poeta, premio extraordinario en su licencia en Historia, galardonada con la Gran Cruz de Alfonso XII, la primera mujer en Espa\u00f1a en defender una tesis doctoral en Historia\u2500 y que lo consider\u00f3 nada para darse al Todo:\u00a0<\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>\u00bfPara qu\u00e9 los timbres de sangre y nobleza?\u00a0<br \/><\/em><em style=\"font-size: 16px; color: var( --e-global-color-text ); font-family: var( --e-global-typography-text-font-family ), Sans-serif; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);\">Nunca los blasones<br \/>fueron lenitivo para la tristeza<br \/>de nuestras pasiones.<br \/>\u00a1No me des coronas, Se\u00f1or, de grandeza!<br \/>\u00bfAltivez? \u00bfHonores? Torres ilusorias<br \/>que el tiempo derrumba.<br \/>Es coronamiento de todas las glorias<br \/>un rinc\u00f3n de tumba.<br \/>\u00a1No me des siquiera coronas mortuorias!<br \/>No pido el laurel que nimba al talento<br \/>ni las voluptuosas<br \/>guirnaldas de lujo y alborozamiento.<br \/>\u00a1Ni mirtos ni rosas!<br \/>\u00a1No me des coronas que se lleva el viento!<br \/>Yo quiero la joya de penas<br \/>divinas\u00a0que rasga las sienes.<br \/>Es para las almas que T\u00fa predestinas.<br \/>S\u00f3lo T\u00fa la tienes.<br \/>\u00a1Si me das coronas, d\u00e1melas de espinas!<\/em><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1e95d67 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"1e95d67\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/20201023_223556.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-6871\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/20201023_223556.jpg 704w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/20201023_223556-600x873.jpg 600w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/20201023_223556-206x300.jpg 206w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">El \u00c1rbol de la Vida. Ignacio de R\u00edes, 1653<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-815c86a\" data-id=\"815c86a\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-768a7fac elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"768a7fac\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-27217ef3\" data-id=\"27217ef3\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-62c2cffc elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"62c2cffc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abCOVADONGA\u00bb N\u00ba6 &#8211; MARZO 2022<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6d214367 elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"6d214367\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Partager sur email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pulvis, cinis et nihil D. Rodrigo Men\u00e9ndez Pi\u00f1ar, Pbro. Pulvis, cinis et nihil. As\u00ed reza el epitafio del que fuera regente de la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica tras la muerte de Carlos II, El Hechizado, y uno de los principales \u00e1rbitros en los dif\u00edciles momentos del cambio de dinast\u00eda. El cardenal Portocarrero lo hab\u00eda sido todo. Ahora, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-6867","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria-en"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6867","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6867"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6867\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nscristiandad.es\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}