{"id":11829,"date":"2023-01-15T13:42:35","date_gmt":"2023-01-15T12:42:35","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=11829"},"modified":"2025-03-24T17:15:03","modified_gmt":"2025-03-24T16:15:03","slug":"misa-tradicional-legado-liturgico-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/pt\/misa-tradicional-legado-liturgico-iv\/","title":{"rendered":"La Misa tradicional: un gran legado lit\u00fargico de Benedicto XVI (parte IV)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"11829\" class=\"elementor elementor-11829\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-9455c14 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"9455c14\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-27874a9c\" data-id=\"27874a9c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-33cfdba elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"33cfdba\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">La Misa Tradicional: un gran legado lit\u00fargico de Benedicto XVI (parte IV)<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2dc939cb elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"2dc939cb\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">Mons. D. Alberto Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Chaves<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2e45fc8c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2e45fc8c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-224cefa\" data-id=\"224cefa\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-669c1c75\" data-id=\"669c1c75\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-69a3d391 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"69a3d391\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Al referirnos al magisterio lit\u00fargico de Benedicto XVI hemos obviado, <em>ex&nbsp; professo<\/em>, el Motu Proprio&nbsp;<em>Summorum Pontificum,<\/em> del 7 de julio de 2007. Y ello, por dos motivos. Primero, porque siendo un acto magisterial, es tambi\u00e9n, y m\u00e1s propiamente, una medida jur\u00eddica de gobierno. Y segundo, para extendernos m\u00e1s en \u00e9l, puesto que es un documento&nbsp;que constituye una relevante expresi\u00f3n del magisterio del Romano Pont\u00edfice y de su <em>munus<\/em> propio como Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal: regular la Sagrada Liturgia de la Iglesia<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>Con esa decisi\u00f3n, el Papa liberaliz\u00f3 el <em>Usus antiquior<\/em> del rito latino. No se trat\u00f3 de una concesi\u00f3n al tradicionalismo, ni fue s\u00f3lo, ni principalmente, una mano tendida a la Fraternidad San P\u00edo X. Para ampliar y facilitar casi ilimitadamente las posibilidades ofrecidas por el anterior Motu Proprio de San Juan Pablo II, <em>Ecclesia Dei<\/em>, Benedicto XVI explicaba sus razones en una carta dirigida al episcopado universal. En 2011, la Instrucci\u00f3n <em>Universae Ecclesiae<\/em>, de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe sobre la aplicaci\u00f3n del <em>Motu Proprio<\/em> completaba su raz\u00f3n de ser. Sin pretender invalidar la reforma lit\u00fargica en su conjunto, con este acto el Papa consideraba positiva la convivencia de las dos formas hist\u00f3ricamente sucesivas de celebrar la Liturgia Romana, que deben conocerse, respetarse y amarse, en actitud de \u201chermen\u00e9utica de continuidad\u201d, buscando un enriquecimiento rec\u00edproco. \u00bfC\u00f3mo? El Papa lo explica en la Carta con que acompa\u00f1a el Motu Proprio: \u201cEn el Misal antiguo se podr\u00e1n y deber\u00e1n inserir nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios. En la celebraci\u00f3n seg\u00fan el Misal de Pablo VI se podr\u00e1 manifestar, en un modo m\u00e1s intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo. La garant\u00eda m\u00e1s segura para que el Misal de Pablo VI pueda unir a las comunidades parroquiales y sea amado por ellas consiste en celebrar con gran reverencia de acuerdo con las prescripciones; esto hace visible la riqueza espiritual y la profundidad teol\u00f3gica de este Misal\u201d. Ambas formas las recibimos de la Iglesia; sin rechazos, contrarios a la voluntad del <em>Motu Proprio,<\/em> cada cual puede escoger el modo que m\u00e1s le ayuda a celebrar y nutrir su fe.<\/p>\n<p>En el documento, el Papa comienza refiri\u00e9ndose a que \u201clos Sumos Pont\u00edfices (de ah\u00ed el t\u00edtulo) se han preocupado constantemente de que la Iglesia ofreciese a la Divina Majestad un culto digno \u00abpara alabanza y gloria de su Nombre\u00bb y \u00abpara el bien de toda su Santa Iglesia\u00bb. Entre estos Pont\u00edfices sobresale San Gregorio Magno, que, para transmitir a los nuevos pueblos europeos la fe cat\u00f3lica y la cultura romana, orden\u00f3 que fuera definida y conservada la forma de la Sagrada Liturgia relativa a la Misa y al Oficio Divino, como se celebraba en la Urbe. As\u00ed, la Liturgia romana enriqueci\u00f3 la fe y la cultura de Europa. Corriendo los siglos, mostraron particular solicitud por la Liturgia otros Papas como San P\u00edo V, que tras el Concilio de Trento renov\u00f3 el culto de la Iglesia Latina actualizando el Misal Romano, Clemente VIII, Urbano VIII, San P\u00edo X,&nbsp;Benedicto XV, P\u00edo XII y San Juan XXIII.<\/p>\n<p>Tras el Concilio Vaticano II el Beato Pablo VI aprob\u00f3 en 1970 para la Iglesia latina los libros lit\u00fargicos reformados. Sin embargo, no pocos fieles siguieron adhiri\u00e9ndose con amor a las anteriores formas lit\u00fargicas, que hab\u00edan impregnado su cultura y su esp\u00edritu tan profundamente, que San Juan Pablo II, con el indulto <em>Quattuor abhinc annos<\/em>, de 1984, emitido por la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino, concedi\u00f3 la facultad de usar el Misal Romano editado por San Juan XXIII en 1962. En 1988, con el Motu Proprio<em> Ecclesia Dei<\/em>, Juan Pablo II exhort\u00f3 a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad en favor de cuantos fieles lo solicitasen.<\/p>\n<p>Como estas peticiones eran insistentes, en el a\u00f1o 2007, tras haber escuchado a los Cardenales y haber reflexionado y orado, con el Motu Proprio <em>Summorum Pontificum<\/em>, Benedicto XVI estableci\u00f3 que, si el Misal de Pablo VI es la expresi\u00f3n ordinaria de la \u00ablex orandi\u00bb de la Iglesia cat\u00f3lica de rito latino, el Misal de San P\u00edo V y San Juan XXIII, <strong>que nunca se ha abrogado<\/strong>, debe considerarse como expresi\u00f3n extraordinaria de la misma \u00ablex orandi\u00bb y gozar de respeto y veneraci\u00f3n. Ambas expresiones de la \u00ablex orandi\u00bb de la Iglesia son dos usos del \u00fanico rito romano, y es l\u00edcito celebrar la Misa seg\u00fan el Misal Romano de San Juan XXIII, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia, con las siguientes condiciones:<\/p>\n<p>&#8211; En todas las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote cat\u00f3lico de rito latino, tanto secular como religioso (id\u00f3neo y sin impedimento jur\u00eddico), puede usar el Misal de San Juan XXIII, sin permiso de la Sede Apost\u00f3lica ni de su Ordinario.<\/p>\n<p>&#8211; Tambi\u00e9n pueden hacerlo las comunidades de los Institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apost\u00f3lica, tanto de derecho pontificio como diocesano, en sus oratorios propios.<\/p>\n<p>&#8211; En las parroquias donde haya un grupo estable de fieles, el p\u00e1rroco acoger\u00e1 de buen grado su petici\u00f3n de celebrar la Santa Misa tradicional, tanto en d\u00edas feriales como en domingos y festividades. El p\u00e1rroco permitir\u00e1 tambi\u00e9n a los fieles y sacerdotes que lo soliciten la celebraci\u00f3n en esta forma extraordinaria en la administraci\u00f3n de los sacramentos del Bautismo, del Matrimonio, de la Penitencia y de la Unci\u00f3n de enfermos, y en peregrinaciones. En las iglesias no parroquiales ni conventuales, debe el Rector conceder la licencia. Si el p\u00e1rroco no atiende la petici\u00f3n de los fieles, el obispo debe hacerlo, y si no puede, lo indicar\u00e1 a la Comisi\u00f3n <em>Ecclesia Dei<\/em> para que le ayude.<\/p>\n<p>&#8211; El Obispo puede celebrar el sacramento de la Confirmaci\u00f3n usando el precedente Pontifical Romano.<\/p>\n<p>&#8211; El Obispo puede erigir una parroquia personal para la Liturgia tradicional, o nombrar un capell\u00e1n.<\/p>\n<p>&#8211; Los cl\u00e9rigos pueden rezar el Breviario Romano promulgado por San Juan XXIII.<\/p>\n<p>&#8211; La Pontificia Comisi\u00f3n <em>Ecclesia Dei<\/em> vigilar\u00e1 sobre la aplicaci\u00f3n de estas disposiciones, que deber\u00e1n observarse desde el 14 de septiembre de 2007.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed las disposiciones jur\u00eddicas, como se ve, breves y tajantes. Pero nos interesa m\u00e1s detenernos en algunas declaraciones de principios de la importante Carta a los Obispos con que (algo desusado en un Papa), Benedicto XVI quiso acompa\u00f1ar el Motu Proprio, comenzando por explicar que el documento es fruto de largas reflexiones, m\u00faltiples consultas y de oraci\u00f3n, y diciendo enseguida: \u201cNoticias y juicios hechos sin informaci\u00f3n suficiente han creado no poca confusi\u00f3n. Se han dado reacciones muy divergentes, que van desde una aceptaci\u00f3n con alegr\u00eda a una oposici\u00f3n dura, a un proyecto cuyo contenido en realidad no se conoc\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les eran los temores? En primer lugar, que el Motu Proprio viniera a menoscabar la autoridad del Concilio Vaticano II, poniendo en duda la reforma lit\u00fargica. Pero a esta prevenci\u00f3n infundada, Benedicto XVI responde que el Misal de Pablo VI sigue siendo la&nbsp;Forma ordinaria de la Misa, mientras que el&nbsp;Misal de Juan XXIII, <strong>usado durante el Concilio<\/strong> y <strong>nunca jur\u00eddicamente abrogado <\/strong>(ya lo hab\u00eda dicho en el Motu Proprio, pero lo reafirma), ser\u00e1 la&nbsp;Forma extraordinaria. No son dos, sino un doble uso de un \u00fanico Rito.<\/p>\n<p>Benedicto XVI decide liberalizar el uso del Misal de 1962 porque no pocos permanec\u00edan fuertemente ligados a este uso del Rito romano que, desde la infancia, se les hab\u00eda hecho familiar. Sobre todo, en los Pa\u00edses donde el movimiento lit\u00fargico hab\u00eda dado una notable formaci\u00f3n lit\u00fargica y una profunda e \u00edntima familiaridad con la Misa Tradicional a muchas personas que, aceptando el Concilio Vaticano II y fieles al Papa y a los Obispos, deseaban no obstante continuar con la Misa de siempre. A ello cooper\u00f3 el hecho de que en muchos lugares el nuevo Misal lleg\u00f3 a entenderse como una autorizaci\u00f3n e incluso como una obligaci\u00f3n a la creatividad, lo cual llev\u00f3 a menudo a \u201cdeformaciones de la Liturgia al&nbsp; l\u00edmite de lo soportable\u201d. En este punto, el Papa a\u00f1ade con aflicci\u00f3n: \u201cHablo por experiencia porque he vivido tambi\u00e9n yo aquel periodo con todas sus expectativas y confusiones. Y he visto hasta qu\u00e9 punto han sido profundamente heridas por las deformaciones arbitrarias de la Liturgia personas que estaban totalmente radicadas en la fe de la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>Con el Motu Proprio <em>Ecclesia Dei<\/em> de 1988, San Juan Pablo II apel\u00f3 a la generosidad de los Obispos respecto a las \u201cjustas aspiraciones\u201d de los fieles que ped\u00edan el <em>Usus Antiquior<\/em>, buscando sobre todo ayudar a la Fraternidad San P\u00edo X a reencontrar la plena unidad con el Sucesor de Pedro y curar una herida cada vez m\u00e1s dolorosa. Pero los Obispos tem\u00edan que la autoridad del Concilio fuera puesta en duda. Adem\u00e1s, se supon\u00eda que la petici\u00f3n del Misal de 1962 se limitar\u00eda a la generaci\u00f3n que hab\u00eda crecido con \u00e9l, \u201cpero desde entonces se ha visto claramente que tambi\u00e9n personas j\u00f3venes descubren esta forma lit\u00fargica, se sienten atra\u00eddos por ella y encuentran en la misma una forma, particularmente adecuada para ellos, de encuentro con el Misterio de la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El segundo temor ante el Motu Proprio (tambi\u00e9n infundado como se ve al cabo de diez a\u00f1os), era que una m\u00e1s amplia posibilidad de uso del Misal de 1962 podr\u00eda llevar a des\u00f3rdenes e incluso a divisiones en las comunidades parroquiales. \u201cEl uso del Misal antiguo presupone un cierto nivel de formaci\u00f3n lit\u00fargica y un acceso a la lengua latina; tanto uno como otro no se encuentran tan a menudo\u201d. Por eso, preve\u00eda sabiamente el Papa, el nuevo Misal permanecer\u00eda como la Forma ordinaria del Rito Romano, tanto por la normativa jur\u00eddica como por la situaci\u00f3n real de los fieles.<\/p>\n<p>Benedicto XVI no pretendi\u00f3 disminuir de ning\u00fan modo la autoridad de los Obispos, moderadores de la liturgia en sus di\u00f3cesis (de hecho les pidi\u00f3 informar a la Santa Sede, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la entrada en vigor del Motu Proprio). Tampoco aspiraba a satisfacer a grup\u00fasculos nost\u00e1lgicos. Lo que el Papa busc\u00f3 lo recogi\u00f3, cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, la Instrucci\u00f3n <em>Universae Ecclesiae<\/em>:<\/p>\n<ol>\n<li>a) ofrecer a todos los fieles la Liturgia romana en el&nbsp;<em>usus antiquior<\/em>, como un tesoro precioso que hay que conservar;<\/li>\n<li>b) garantizar y asegurar realmente el uso de la&nbsp;Forma extraordinaria&nbsp;a quienes lo pidan, considerando que el uso la Liturgia romana que entr\u00f3 en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y, por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus principales destinatarios;<\/li>\n<li>c) favorecer la reconciliaci\u00f3n en el seno de la Iglesia.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Vale la pena leer literalmente el final de la Carta, escrita con toda la ternura de un Padre, preocupado por la unidad de sus hijos:<\/p>\n<p>\u201cMirando a las divisiones que a lo largo de los siglos han desgarrado el Cuerpo de Cristo, se tiene la impresi\u00f3n de que en momentos cr\u00edticos en los que la divisi\u00f3n estaba naciendo, no se ha hecho lo suficiente por parte de los responsables de la Iglesia para conservar o conquistar la reconciliaci\u00f3n y la unidad; se tiene la impresi\u00f3n de que las omisiones de la Iglesia han tenido su parte de culpa en el hecho de que estas divisiones hayan podido consolidarse. Esta mirada al pasado nos impone hoy una obligaci\u00f3n: hacer todos los esfuerzos para que a todos aquellos que tienen verdaderamente el deseo de la unidad se les haga posible permanecer en esta unidad o reencontrarla de nuevo. Me viene a la mente una frase de la segunda carta a los Corintios donde Pablo escribe: \u201cCorintios, os hemos hablado con toda franqueza; nuestro coraz\u00f3n se ha abierto de par en par. No est\u00e1 cerrado nuestro coraz\u00f3n para vosotros; los vuestros s\u00ed que lo est\u00e1n para nosotros. Correspondednos; &#8230; abr\u00edos tambi\u00e9n vosotros\u201d (2 Cor&nbsp;6,11-13). Pablo lo dice ciertamente en otro contexto, pero su invitaci\u00f3n puede y debe tocarnos a nosotros, justamente en este tema. Abramos generosamente nuestro coraz\u00f3n y dejemos entrar todo a lo que la fe misma ofrece espacio. No hay ninguna contradicci\u00f3n entre una y otra edici\u00f3n del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, tambi\u00e9n para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oraci\u00f3n de la Iglesia y de darles el justo puesto. Obviamente para vivir la plena comuni\u00f3n tampoco los sacerdotes de las Comunidades que siguen el uso antiguo pueden, en principio, excluir la celebraci\u00f3n seg\u00fan los libros nuevos. En efecto, no ser\u00eda coherente con el reconocimiento del valor y de la santidad del nuevo rito la exclusi\u00f3n total del mismo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Instrucci\u00f3n <em>Universae Ecclesiae<\/em>, 8<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-275ff95c elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"275ff95c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0128-768x512.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-10973\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0128-768x512.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0128-300x200.jpg 300w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0128-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0128-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0128-600x400.jpg 600w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220726-WA0128.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\"><\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4f39eb0e\" data-id=\"4f39eb0e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-352832c8 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"352832c8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-27cd5d94\" data-id=\"27cd5d94\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c8b5c43 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c8b5c43\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abLAUDATE\u00bb N\u00ba16 &#8211; ENERO 2023<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1b5336bb elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"1b5336bb\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Misa Tradicional: un gran legado lit\u00fargico de Benedicto XVI (parte IV) Mons. D. Alberto Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Chaves Al referirnos al magisterio lit\u00fargico de Benedicto XVI hemos obviado, ex&nbsp; professo, el Motu Proprio&nbsp;Summorum Pontificum, del 7 de julio de 2007. Y ello, por dos motivos. 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