{"id":13209,"date":"2023-05-17T19:09:49","date_gmt":"2023-05-17T17:09:49","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=13209"},"modified":"2025-03-24T16:55:08","modified_gmt":"2025-03-24T15:55:08","slug":"el-derecho-canonico-sabe-bromear-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/pt\/el-derecho-canonico-sabe-bromear-iii\/","title":{"rendered":"El Derecho Can\u00f3nico sabe bromear (III)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"13209\" class=\"elementor elementor-13209\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-3ccedbcf elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"3ccedbcf\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-74973a43\" data-id=\"74973a43\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-727252c9 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"727252c9\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">El Derecho Can\u00f3nico sabe bromear (III)<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5d2ecac3 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"5d2ecac3\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Radovan Raj\u010d\u00e1k , Pbro<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-292813c8 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"292813c8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1b12d3ca\" data-id=\"1b12d3ca\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-36ddaf39\" data-id=\"36ddaf39\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-76e249db elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"76e249db\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>\u00bfTienen derecho los fieles a la misa tradicional?<\/strong><\/p><p>La importancia de la liturgia es crucial en la expresi\u00f3n y transmisi\u00f3n de la fe. Entre la fe y la liturgia existe una relaci\u00f3n intr\u00ednseca a la que alude la regla antigua &#8211; <em>lex orandi, lex credenti, lex vivendi<\/em>. La fe profesada (<em>lex<\/em> <em>credendi<\/em>), debe quedar recogida en la fe celebrada (<em>lex<\/em> <em>orandi<\/em>) y manifestarse en la fe vivida (<em>lex<\/em> <em>vivendi<\/em>).<\/p><p>En relaci\u00f3n a ello conviene traer a colaci\u00f3n el canon 214 que trata de los derechos esenciales y fundamentales de los fieles: \u201c<em>Los fieles tienen derecho a tributar culto a Dios seg\u00fan las normas del propio rito aprobado por los leg\u00edtimos Pastores de la Iglesia, y a practicar su propia forma de vida espiritual, siempre que sea conforme con la doctrina de la Iglesia<\/em>.\u201d<\/p><p>En la Iglesia conocemos varios ritos de tradici\u00f3n lit\u00fargica occidental (romano, ambrosiano, moz\u00e1rabe, etc.) y otros de tradici\u00f3n lit\u00fargica oriental (alejandrino, copto, bizantino, armenio, etc.). Son ritos lit\u00fargicos de venerable tradici\u00f3n, que no se pueden convertir solo en mera cuesti\u00f3n de disciplina que se pueda cambiar o incluso abolir a voluntad,\u00a0 puesto que el rito configura esencialmente la fe viva y la identidad cristiana del pueblo de Dios. No se puede simplemente rechazar este pedido del pueblo si lo pide con argumentos justos.<\/p><p><strong>La cuesti\u00f3n del rito romano<\/strong><\/p><p>En el a\u00f1o 1969, el Rito Romano padeci\u00f3 una cierta reformaci\u00f3n, que, sin embargo, supuso de hecho un cambio fundamental en el propio rito. Literalmente pospuso artificialmente lo que hab\u00eda sido durante diecinueve siglos caracter\u00edstico para el Rito Romano.<\/p><p>A pesar de esta nueva &#8220;reforma&#8221;, no pocos fieles siguieron apegados en la pr\u00e1ctica a la forma &#8220;antigua&#8221; del Rito Romano. La situaci\u00f3n fue abordada por el Papa San Juan Pablo II mediante la posibilidad de obtener el \u201cindulto\u201d- permiso especial para celebrar la misa en el rito anterior (la carta <em>Quattuor<\/em> <em>Abhinc<\/em> <em>Annos<\/em>, 19.6. 1980).<\/p><p>El Pont\u00edfice ten\u00eda en el coraz\u00f3n el bien de los fieles vinculados a la forma anterior del Rito Romano, que expres\u00f3 en su carta: &#8220;<em>No faltan, sin embargo, quienes, educados todav\u00eda seg\u00fan la antigua liturgia en lat\u00edn, sienten la falta de esta &#8216;lengua \u00fanica&#8217;, que ha sido en todo el mundo una expresi\u00f3n de la unidad de la Iglesia y que con su dignidad ha suscitado un profundo sentido del Misterio Eucar\u00edstico. Hay que demostrar, pues, no solamente comprensi\u00f3n, sino tambi\u00e9n pleno respeto hacia estos sentimientos y deseos y, en cuanto sea posible, secundarlos, como est\u00e1 previsto adem\u00e1s en las nuevas disposiciones<\/em>&#8221; (Cominicae Coene, 24.2. 1980, n. 10).<\/p><p>M\u00e1s tarde cre\u00f3 la Comisi\u00f3n <em>Ecclesia Dei<\/em> (<em>Motu proprio Ecclesia Dei<\/em>, 24.2. 1988) que se encargaba de todo lo relacionado con la forma anterior del Rito Romano y las comunidades que celebraban la liturgia seg\u00fan dicha forma.<\/p><p>El papa Benedicto XVI, antiguo colaborador de San Juan Pablo II, quiso ampliar a\u00fan m\u00e1s la posibilidad de celebrar la liturgia anterior a la \u201creforma\u201d y su disponibilidad para todos los sacerdotes y fieles. Escribi\u00f3: \u201cLo que para las generaciones anteriores era sagrado, tambi\u00e9n para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial\u201d (Carta del Benedicto XVI a los obispos que acompa\u00f1a al \u201c<em>Motu proprio Summorum Pontificum<\/em>\u201d 7.7. 2007). En dicho Motu proprio reconoci\u00f3 facultad general a todos los sacerdotes de la Iglesia latina para utilizar los libros lit\u00fargicos anteriores a la reforma del a\u00f1o 1969. \u201c<em>El Misal Romano promulgado por san P\u00edo V, y nuevamente por el beato Juan XXIII, debe considerarse como expresi\u00f3n extraordinaria de la misma \u00abLex orandi\u00bb y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo (\u2026) El Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962 (\u2026) nunca se ha abrogado<\/em>\u201d (art. 1). En este enunciado podemos ver la f\u00f3rmula declarativa, que se refiere a una realidad concreta y simplemente afirma de facto su existencia. El acto normativo es aqu\u00ed plenamente racional, porque es fruto del pensamiento del legislador, cuya medida, sin embargo, es la realidad objetiva. El legislador no establece aqu\u00ed la realidad, declara una realidad real existente (cf. Fr. Reginald-Marie Rivoire, <em>Does Tradicionis Custodes Pass the Juridical Rationality Test?<\/em>, Os Iusti, 2022, p. 23).<\/p><p>La Forma Extraordinaria se puede clasificar jur\u00eddicamente en la categor\u00eda de costumbre \u2013 la denominada costumbre \u201cinmemorial\u201d (cf. c. 26 y c. 28). Esta costumbre s\u00f3lo puede ser abolida por el legislador si contradice la ley divina, la ley natural, la disciplina, las normas morales o no es practicada por nadie. Y este no es el caso. S\u00f3lo teniendo en cuenta todo esto se respeta verdaderamente la antigua tradici\u00f3n y los propios derechos de los fieles y se cuida la justicia verdadera.<\/p><p>Cosa diferente es que el canon 214 exige la &#8220;aprobaci\u00f3n por los pastores leg\u00edtimos&#8221;. No dice que el rito tiene su origen en el momento de su aprobaci\u00f3n por la jerarqu\u00eda. La jerarqu\u00eda debe velar para que los diversos ritos cuya relaci\u00f3n con la fe es tan estrecha, sean verdaderamente acordes con esta fe revelada. Esa aprobaci\u00f3n no tiene por qu\u00e9 ser siempre expresa. Lo natural es, que un rito est\u00e9 aprobado simplemente de forma t\u00e1cita por su venerable antig\u00fcedad. Los elementos individuales de los que se compone un rito no son intercambiables arbitrariamente. La Iglesia siempre ha tenido especialmente en cuenta el desarrollo org\u00e1nico de la tradici\u00f3n lit\u00fargica, que cualquier intervenci\u00f3n artificial perjudica, con el riesgo de oscurecer ciertos elementos de la propia fe revelada.\u00a0<\/p><p>El Concilio Vaticano II recoge para los cambios, la regla tradicional: \u201cno se introduzcan innovaciones si no lo exige una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia, y s\u00f3lo despu\u00e9s de haber tenido la precauci\u00f3n de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo as\u00ed, org\u00e1nicamente a partir de las ya existentes\u201d (<em>Sacrosantum Concilium<\/em> 23). Cuando consideramos seriamente los cambios que la \u201creforma\u201d trajo al Rito Romano, debemos reconocer una cosa: estos cambios fueron tan profundos que alteraron fundamentalmente lo que hab\u00eda conformado las caracter\u00edsticas esenciales del Rito Romano durante siglos. De ello da testimonio el propio Joseph Ratzinger, que escribi\u00f3 en sus Memorias: \u201cLas cosas fueron m\u00e1s lejos de lo esperado: se demoli\u00f3 el viejo edificio y se construy\u00f3 otro para estar seguros en gran medida utilizando materiales del anterior e incluso utilizando viejos planos de construcci\u00f3n\u201d (<em>Milestones: Memoris<\/em> 1927-1977, San Francisco: Ignatius press, 1998, p. 148). Y en la entrevista concedida en 1977 a la revista cat\u00f3lica internacional <em>Communio<\/em>, afirm\u00f3: \u201cLa liturgia no surge de prescripciones. Uno de los puntos d\u00e9biles de la reforma lit\u00fargica postconciliar puede atribuirse sin duda a la estrategia de acad\u00e9micos de sill\u00f3n que establecieron sobre el papel cosas que en realidad habr\u00edan implicado a\u00f1os de crecimiento org\u00e1nico\u201d (<em>Change and permanence in liturgy: Questions to Joseph Ratzinger<\/em>, in: Collected Works, vol. 11: <em>Theology of the litugy<\/em>, 521). Y contin\u00faa: \u201cEl nuevo misal se public\u00f3 como si fuera un libro elaborado por profesores y no un proceso continuo de crecimiento. Algo as\u00ed no hab\u00eda ocurrido nunca. Es absolutamente antit\u00e9tico al crecimiento lit\u00fargico\u201d (Ibid. 523-524). Precisamente por estas y otras muchas cr\u00edticas leg\u00edtimas, que no cuestionan la validez, sino que critican el modo de la \u201creforma\u201d, se puede decir que la Forma Extraordinaria nunca estuvo prohibida, y no s\u00f3lo eso: sigue siendo una tradici\u00f3n lit\u00fargica viva de la que el Rito Romano reformado o la Forma Ordinaria se aparta totalmente.<\/p><p><strong>La nueva legislaci\u00f3n<\/strong><\/p><p>La nueva legislaci\u00f3n va en una direcci\u00f3n completamente distinta. Se limita a afirmar la inexistencia de la Forma Extraordinaria: \u201c<em>Los libros lit\u00fargicos promulgados por los santos Pont\u00edfices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la \u00fanica expresi\u00f3n de la lex orandi del Rito Romano<\/em>\u201d (<em>Traditionis Custodes<\/em> art. 1). Vemos aqu\u00ed una disposici\u00f3n de car\u00e1cter constitutivo o, mejor dicho, performativo. El legislador decide y establece que s\u00f3lo hay una forma del Rito Romano. En el ordenamiento can\u00f3nico de la Iglesia, la Forma Extraordinaria del Rito Romano ya no existe (<em>ex nunc<\/em>). Sin embargo, este acto introduce una sutil contradicci\u00f3n entre la realidad y el derecho: niega jur\u00eddicamente lo que realmente existe. El Derecho, que se supone que siempre refleja la realidad, empieza a crearla y, de este modo, se vuelve contra s\u00ed mismo y puede llegar a instrumentalizarse en contra de su propio significado \u2013 asegurar lo justo y equitativo. Porque la base del argumento no es la realidad misma, sino las &#8220;consultas\u201d \u2013 un riesgo de inmanentismo y subjetivismo. El legislador justifica las restricciones buscando la comuni\u00f3n eclesial y unidad.<\/p><p>Esto significa que hay abusos de esta comuni\u00f3n eclesial y unidad por el uso de los libros lit\u00fargicos aprobados por Juan XXIII. Conviene detectar y explicar concretamente: \u00bfqu\u00e9 tipo de abusos? \u00bfD\u00f3nde se encuentran? \u00bfQui\u00e9n las crea? Detr\u00e1s de ellos no est\u00e1 la forma del rito mismo, sino las personas o comunidades concretas. Ser destructor de la comuni\u00f3n eclesial es una acusaci\u00f3n grave por la que se puede imponer castigo can\u00f3nico. Nunca se aplica un sistema de culpabilidad colectiva, siempre se aplica la responsabilidad de la persona concreta. El canon 1321 \u00a72 aclara que \u201c<em>Nadie puede ser castigado a no ser que la violaci\u00f3n externa de una ley o precepto que ha cometido le sea gravemente imputable por dolo o culpa<\/em>.\u201d En este caso, sin embargo, debe adoptarse un enfoque caso por caso. Para establecer una ley universal tan restrictiva, tendr\u00eda que ser un fen\u00f3meno universal. Pero si existe al menos un n\u00famero significativo de grupos de fieles que declaran mantener la unidad de la Iglesia, que no niegan la validez de la reforma lit\u00fargica de 1969 y que expresan su deseo de unidad con la Sede Apost\u00f3lica, entonces el argumento principal de la legislaci\u00f3n restrictiva actual sobre la Forma Extraordinaria del Rito Romano carece de m\u00e9rito y es puro positivismo legal.<\/p><p><strong>La realidad prevalece<\/strong><\/p><p>Sin embargo, el pueblo de Dios est\u00e1 aqu\u00ed y exige lo que es suyo. En \u00faltima instancia, empero volvemos a la realidad, por mucho que esgrimamos argumentos diferentes. Los fieles se dirigen a los pastores con peticiones de celebrar los sacramentos seg\u00fan la forma anterior, vivir una espiritualidad que la reconozca, y en realidad se quedan sin la posibilidad de ser escuchados porque se les ha privado unilateralmente de su derecho.<\/p><p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1, entonces, el futuro de la Forma Extraordinaria del Rito Romano y de los fieles que leg\u00edtimamente la reclaman? Nadie borrar\u00e1 la Forma Extraordinaria del Rito Romano por un simple acto positivo de voluntad. Sus ra\u00edces se hunden en la historia y en ella late una tradici\u00f3n lit\u00fargica viva.<\/p><p>Las leyes, y \u00e9sta es tambi\u00e9n la larga experiencia de la Iglesia, pueden convertirse en algo obsoleto y pueden ser rechazadas si la comunidad deja de utilizarlas. Forma parte de la flexibilidad del derecho can\u00f3nico que tales leyes, que siempre tienen un origen puramente eclesi\u00e1stico, sean suprimidas y sustituidas. Y esto no le ocurre a la doctrina de la Iglesia, ni a su moral, ni a su antigua tradici\u00f3n lit\u00fargica, sino a las leyes que no respetan la realidad y pretenden situarse por encima de ella.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-50c462f0 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"50c462f0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220723-WA0070-768x512.jpg\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-10647\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220723-WA0070-768x512.jpg 768w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220723-WA0070-300x200.jpg 300w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220723-WA0070-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220723-WA0070-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220723-WA0070-600x400.jpg 600w, https:\/\/nscristiandad.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG-20220723-WA0070.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\"><\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-555d8833\" data-id=\"555d8833\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Derecho Can\u00f3nico sabe bromear (III) D. 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