{"id":9153,"date":"2022-06-16T17:17:22","date_gmt":"2022-06-16T15:17:22","guid":{"rendered":"https:\/\/nscristiandad.es\/?p=9153"},"modified":"2025-03-24T17:07:07","modified_gmt":"2025-03-24T16:07:07","slug":"la-fecundidad-de-la-conversion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nscristiandad.es\/pt\/la-fecundidad-de-la-conversion\/","title":{"rendered":"La fecundidad de la conversi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9153\" class=\"elementor elementor-9153\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5d4f2410 elementor-section-full_width elementor-section-content-middle elementor-section-stretched elementor-section-height-min-height elementor-section-items-bottom elementor-section-height-default elementor-invisible\" data-id=\"5d4f2410\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;,&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;animation&quot;:&quot;fadeInDown&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7d3ab48\" data-id=\"7d3ab48\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2940f867 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"2940f867\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">La fecundidad de la conversi\u00f3n: San Ignacio de Loyola<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2c930bb6 elementor-invisible elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"2c930bb6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_animation&quot;:&quot;slideInDown&quot;}\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-large\">D. Pablo Ormazabal Albistur, Pbro.<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2820fe53 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2820fe53\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d5af9cb\" data-id=\"d5af9cb\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-42e709ff\" data-id=\"42e709ff\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7e61461 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7e61461\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En este a\u00f1o de 2022, en el que se celebra el 400 aniversario de la canonizaci\u00f3n de cuatro santos espa\u00f1oles y un italiano (San Isidro, San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jes\u00fas y San Felipe Neri) es tambi\u00e9n el 5\u00ba centenario de la conversi\u00f3n, de la \u201centrega a Dios\u201d de uno de ellos: San Ignacio de Loyola. Lo que esta figura de este guipuzcoano universal ha supuesto para la Iglesia y para la cristiandad es de sobra conocido: I\u00f1igo L\u00f3pez de Loyola (1491-1556), \u00a0hidalgo, militar al servicio del Rey de Castilla, penitente, peregrino, estudiante en Alcal\u00e1, Salamanca y Par\u00eds, sacerdote y fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas de la que fue su primer General.<\/p><p>Sin embargo, me gustar\u00eda fijarme en dos caracter\u00edsticas de su vida que podr\u00edan considerarse menores con la gloria que se le atribuye (que, no lo olvidemos no es sino el reflejo y el fruto de la Gloria de Dios) pero que son de capital importancia. Estas dos caracter\u00edsticas las podr\u00edamos definir como la obra de la Providencia y la fecundidad de la conversi\u00f3n.<\/p><ol><li><span style=\"font-size: 16px;\">La obra de la Providencia<\/span><\/li><\/ol><p>Toda la vida de cualquier ser humano es obra de la Providencia amorosa de Dios, no s\u00f3lo una parte de ella. Solemos tener la costumbre de se\u00f1alar como \u201cprovidencial\u201d aquellos hechos que nos son favorables frente a otros que vivimos con pesar. Pero en realidad, todo es obra de la Providencia de Dios, cuyos caminos tantas veces misteriosos no alcanzamos a comprender, pero por los que Dios con su Sabidur\u00eda, Omnipotencia y Bondad, conduce nuestras vidas. Narra en su <em>Autobiograf\u00eda <\/em>que \u201chasta los veintis\u00e9is a\u00f1os de su edad fue hombre dado a las vanidades del mundo, y principalmente se deleitaba en el ejercicio de armas, con un grande y vano deseo de ganar honra\u201d (n.1). La primera luz que recibimos de esta afirmaci\u00f3n es c\u00f3mo Dios, en su misteriosa providencia, permite que sigamos el deseo desordenado de nuestras pasiones para buscarnos y encontrarnos. Pues es precisamente este \u201cvano deseo de ganar honra\u201d lo que lleva a San Ignacio, en la defensa de Pamplona, a una acci\u00f3n con rasgos de valerosa pero del todo imprudente e in\u00fatil desde el punto de vista militar, a ser herido y con consecuencias f\u00edsicas de por vida, que acabaron con su carrera militar. Lo que a los ojos de los hombres y del propio I\u00f1igo era una desgracia fue la ocasi\u00f3n providencial de su cambio de vida. Cuando se visita la casa-torre de los Loyola en el barrio de Azpeitia (Guip\u00fazcoa) del que procede su nombre, se puede visitar la habitaci\u00f3n en la que I\u00f1igo reposa de sus heridas desde Mayo del 1521 hasta febrero de 1522, en el que sale como peregrino hacia Montserrat. Son meses de profunda transformaci\u00f3n interior operada por la gracia de Dios. En esa habitaci\u00f3n transformada en capilla desde hace siglos, se puede encontrar la siguiente inscripci\u00f3n en euskera y castellano: \u201cAqu\u00ed se entreg\u00f3 a Dios I\u00f1igo de Loyola \/ Hemen Jainkoaganatu zen I\u00f1igo Loiolakoa\u201d. La obra de la Providencia hace que de un mal moral (la vanidad) y un da\u00f1o f\u00edsico (las heridas) todo sea conducido para el bien y la \u201cmayor Gloria De Dios\u201d. Como recordar\u00e1 San Pablo, esto no significa que se ha de permanecer en el pecado para que abunde la gracia (Romanos 6,1) sino m\u00e1s bien que \u201cdonde abund\u00f3 el pecado sobreabund\u00f3 la gracia, para que como rein\u00f3 el pecado por la muerte, as\u00ed tambi\u00e9n reine la gracia por la justicia para la vida eterna por Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u201d (Romanos 5,20-21). As\u00ed comprendemos que todo acontecimiento de nuestra vida, lo quiera Dios con voluntad positiva o permisiva (es decir, que Dios no lo quiere pero lo permite), es ocasi\u00f3n para encontrarnos con su Providencia amorosa y poder acoger la gracia que Dios nos quiera dar en ese momento: \u201csabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman, de los que seg\u00fan sus designios son llamados\u201d (Romanos 8,28).<\/p><ol start=\"2\"><li>La fecundidad de la conversi\u00f3n<\/li><\/ol><p>La gracia que la Providencia ten\u00eda reservada para San Ignacio en estos acontecimientos era la de la conversi\u00f3n para una futura vida de apostolado fecundo por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas. Pero fue una conversi\u00f3n sostenida por cuatro elementos tal como se recoge en la <em>autobiograf\u00eda: <\/em>la ocasi\u00f3n pr\u00f3xima de la muerte, los sacramentos, la lectura espiritual y la perseverancia en los santos prop\u00f3sitos. El sufrimiento y la certeza de la propia muerte ha movido a muchos santos a cambiar de vida y as\u00ed deber\u00eda ser en nosotros. Somos seres finitos y marcados por la muerte para la que nos tenemos que preparar. Pero el hombre no cambia por s\u00ed mismo ni se vuelve a Dios por sus solas fuerzas: es por la Gracia. Y as\u00ed, los sacramentos nos dan la Vida que no tenemos y nos curan, nos transforman y nos liberan del pecado y de la muerte eterna. Y, si Dios nos concede d\u00edas a nuestros d\u00edas, debemos alimentarnos de la sana doctrina que la Providencia hab\u00eda dispuesto, en el caso de San Ignacio, en forma de los dos \u00fanicos libros que hab\u00eda en su casa: la <em>vita Christi <\/em>del cartujo Ludolfo de Sajonia y las vidas de los Santos recogidas en la <em>Legenda aurea <\/em>del dominico Jacobo de Voragine. Cu\u00e1nto bien ha hecho la lectura espiritual y la sana formaci\u00f3n cat\u00f3lica y cu\u00e1nto mal su contrario. Y con todas las gracias que San Ignacio iba recibiendo, \u00e9l perseveraba en sus prop\u00f3sitos iniciales, transform\u00e1ndose interiormente aun sin darse cuenta: \u201c\u00c9l, no se curando [no d\u00e1ndose cuenta] de nada, perseveraba en su lecci\u00f3n y en sus buenos prop\u00f3sitos; y el tiempo que con los de casa conversaba, todo lo gastaba en cosas de Dios, con lo cual hac\u00eda provecho a sus \u00e1nimas\u201d (<em>Autobiograf\u00eda<\/em>, n.11).<\/p><p>La conversi\u00f3n de San Ignacio y la correspondencia a la gracia que \u00e9ste conten\u00eda hizo de \u00e9l uno de los Santos cuya fecundidad es palpable en la historia de la Iglesia.<\/p><p>Estas dos caracter\u00edsticas son una luz grande para nosotros: todo en nuestra vida es ocasi\u00f3n de gracia para Dios. Lo que a nosotros se nos pide es estar disponibles y atentos a acoger la gracia que cada d\u00eda Dios nos regala. Ante la situaci\u00f3n del mundo y de la Iglesia podr\u00edamos tomar muchas actitudes pero ninguna ser\u00eda fecunda si no empezara ni continuara por nuestra propia \u201centrega a Dios\u201d en la que hay que perseverar cada d\u00eda de nuestra vida. Nuestra \u00e9poca es tambi\u00e9n \u00e9poca de santos y cada uno tiene que preguntarse si est\u00e1 acogiendo la gracia que Dios le brinda en su vida y en este tiempo. Dios lo quiere y la Iglesia lo necesita para llevar muchas almas a Dios. Que el santo de Loyola interceda por nosotros para que as\u00ed sea.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-16 elementor-top-column elementor-element elementor-element-382dd4a3\" data-id=\"382dd4a3\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-54b5559 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"54b5559\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-df399d7\" data-id=\"df399d7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-34e3217 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"34e3217\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>PUBLICADO EN EL BOLET\u00cdN \u00abCOVADONGA\u00bb N\u00ba9 &#8211; JUNIO 2022<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cfa5ae4 elementor-share-buttons--view-icon elementor-share-buttons--shape-circle elementor-share-buttons--skin-gradient elementor-grid-0 elementor-share-buttons--color-official elementor-widget elementor-widget-share-buttons\" data-id=\"cfa5ae4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"share-buttons.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid\" role=\"list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_facebook\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on facebook\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-facebook\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_twitter\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on twitter\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-twitter\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_telegram\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on telegram\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-telegram\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_whatsapp\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on whatsapp\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fab fa-whatsapp\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-grid-item\" role=\"listitem\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-share-btn elementor-share-btn_email\" role=\"button\" tabindex=\"0\" aria-label=\"Share on email\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-share-btn__icon\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<i class=\"fas fa-envelope\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fecundidad de la conversi\u00f3n: San Ignacio de Loyola D. 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