D. Gabriel Orejas Iriarte, Universidad Francisco de Vitoria
El primer período, y el más importante, es la época patrística. Su capitalidad radica en que los Padres de la Iglesia depuraron y desarrollaron la reflexión teológica de la Revelación. De esta manera, marcaron el camino para el pensamiento posterior y discernieron qué posturas eran conformes a la Tradición Apostólica. Así, descalificaron aquellas doctrinas o herejías que la contradecían. El estudio de esta época es capital también porque desde hace más de un siglo muchos autores intentan fundamentar su postura respecto a la cuestión de la pasibilidad divina recurriendo a este período. Otros tachan de acrítica la reflexión que llevaron a cabo los Padres acerca de la filosofía griega, como expone principalmente en su obra Adolf von Harnack, teólogo protestante, con su teoría de la helenización del cristianismo.